El Monbus Obradoiro ha lanzado su campaña de abonados para la temporada 2026/27 con una medida poco habitual que ya está generando ruido: los abonados deberán realizar una aportación económica en formato de préstamo participativo vinculada al propio abono.

El comunicado oficial de Obradoiro

Según ha explicado el club gallego en su comunicado oficial, esta fórmula responde a la necesidad de afrontar el salto a la Liga Endesa desde un modelo “sólido, viable y sostenible”, tras dos temporadas marcadas por un alto nivel de gasto deportivo y unos ingresos limitados por el formato de la competición.

La campaña establece una aportación mínima de 200 euros para adultos y 80 para menores, cantidad que se destinará íntegramente como descuento del propio abono, manteniendo además su consideración como préstamo participativo bajo las condiciones fijadas por el club. De este modo, el socio recupera ese importe en forma de reducción del precio del abono, pero al mismo tiempo contribuye directamente a equilibrar las cuentas de la entidad.

La ACB cuesta más de lo que el aficionado piensa

Desde Obradoiro insisten en que se trata de una decisión necesaria para garantizar la estabilidad del proyecto a medio y largo plazo, apelando al respaldo de una afición que ha sostenido al equipo en los últimos años y que ahora vuelve a situarse en el centro del modelo.

La medida, sin embargo, ha abierto debate en redes sociales y entre el entorno del baloncesto. No tanto por el concepto financiero en sí, sino por el precedente que puede suponer en un contexto como la ACB, donde no es habitual vincular el acceso al abono a una aportación económica adicional, aunque esta se traduzca posteriormente en descuento.

Giro en 24 horas tras el malestar de la afición

El Monbus Obradoiro rectificó este jueves las condiciones económicas de su campaña tras las críticas generadas por la fórmula inicial del préstamo participativo “Obrad’ouro”. En la propuesta original, solo el 50% de la aportación se aplicaba como descuento directo en el abono, una condición que fue duramente cuestionada por parte de los abonados. Tras la reacción, el club ha modificado este punto clave y ha anunciado que el descuento pasa a ser del 100%, es decir, los 200 euros íntegros en el caso de la aportación mínima.

La polémica se había intensificado especialmente por otra condición añadida: solo quienes participaran en el préstamo antes del 8 de junio tendrían prioridad para conservar su asiento, algo que muchos socios interpretaron como una penalización indirecta. Ante la presión, el club ha reformulado el mensaje, reconociendo el esfuerzo solicitado y justificándolo en la necesidad de equilibrar unas cuentas exigidas tras dos temporadas de fuerte inversión deportiva en Primera FEB y el reciente ascenso logrado en el Multiusos Fontes do Sar.

Un modelo bajo el foco en plena vuelta a la ACB

Con la nueva configuración, el sistema mantiene su estructura: el préstamo participativo sigue vigente, conserva sus beneficios asociados —como la reserva de asiento o una camiseta exclusiva— y mantiene su calendario, con cierre el 8 de junio y fases posteriores de renovación y apertura al público.

El club defiende que el modelo busca compatibilizar sostenibilidad económica y competitividad deportiva en su regreso a la élite, apelando a la histórica conexión entre el equipo y la ciudad. Sin embargo, el debate sigue abierto: más allá del ajuste en las condiciones, el caso de Obradoiro pone sobre la mesa hasta qué punto este tipo de fórmulas pueden tener encaje en un entorno como la Liga Endesa.