A propósito de Unicaja, Rubén Guerrero y Francis Alonso

Solapas principales

Sé perfectamente que las urgencias resultadistas de Unicaja Málaga no son las de un club como el Joventut de Badalona. Sé que al equipo andaluz se le ha visto sin alma y colapsado en los finales de partido. Que lo tienen complicado para pasar en la Eurocup. Sé que la confección de la plantilla no tuvo el equilibrio necesario. Muchísima pólvora en el perímetro y muy poca en la pintura con dos grandes poco experimentados y aún por desarrollar como Volodymiyr Gerun o Rubén Guerrero. Sin embargo, en este curso tan difícil para ellos, también se está curtiendo una buena base de canteranos como no había visto desde los júniors de Oro Cabezas, Berni y Gabriel. Este último, actual entrenador ayudante en el equipo. En los 90 estaban los Gaby Ruiz, Curro Ávalos, Dani Romero, Chús Lázaro... Arropándolos llegaron grandes éxitos. Para conseguirlos, se necesitó un vestuario con gente que realmente conocía y sentía el club. Así se lo transmitía aquella tripleta a los que llegaban. Y ese, es otro gran valor que atesoran los Alberto Díaz, Francis Alonso y Guerrero si... se les da el tiempo y el cariño necesario. 

Todo el mundo tiene, ahora mismo, el foco en cómo y cuánto está brillando Xabi López-Arostegui en Badalona, pero no fueron (y son) pocas las oportunidades que le ha concedido Carles Duran para que se equivoque, aprenda y remonte su confianza. Alberto Díaz ha frenado su progresión ante la elevadísima competencia que tiene en su puesto. Sin embargo, el base siempre demostró que lucha por superarse y sigue aportano muchas cosas en la cancha. Alonso y Guerrero llevan sólo un par de años como profesionales. La presión y las expectativas se centran más en el hercúleo pívot después de que tuviera un rendimiento destacado en varios partidos del curso pasado. 

Justo antes de que Francis se marchara a los Estados Unidos, tuve la ocasión de charlar con él después de un entrenamiento. Si no recuerdo mal, cerca de una hora. Sin prisas, escuchaba, intercambiaba impresiones. Positivo, maduro, agradable y decidido. Así me pareció y así me dicen que es. Es un jugador que, con el balón, se desliza en el campo. Que aúna muñeca y piernas. Su suspensión en el aire le puede valer, casi de forma acrobática, para cuadrarse en posiciones complejas y sacar un buen tiro. Y, los más importante; es un tío con clutch time, formación y conocimiento del juego. Si se genera un ambiente favorable para su desarrollo, no me cabe duda de que será uno de los grandes jugadores de la liga. Por su parte, Rubén es una bestia de 212 centímetros que ha trabajado su físico noche y día. Ayer hizo un mate, a pase de Bouteille, con una potencia y altura que a pocos jugadores españoles de su estatura le he visto hacer. Lástima que no esté publicado en las redes o, al menos, yo no fui capaz de encontrarlo. Se deja el alma en el campo. Con esas premisas ya tienes una excelente base para ser buen profesional en esto. Démosle también aire para que añada con solidez un par o tres de armas en ataque. También para que sus piernas puedan hacer movimientos laterales más rápidos para no cometer tantas faltas en los cambios defensivos o cerrar más a pares más móviles.

Por último, esa carencia interior ha permitido que un verdadero fenómeno como Yannick Nzosa haya conseguido minutos en pista de oro. Un chaval de tan sólo 17 años y 2.08 al que, sinceramente, no le veo techo. ¿Vale sacrificar una temporada para que lleguen varias con éxito? Pregúntenle a un tipo llamado Zeljko Obradovic. Con un entorno asfixiante y cortoplacista, algo más importante que los resultados podría irse al traste en Málaga.

Mucho trabajo por delante el que le queda esta temporada a un buen técnico como Fotis Katsikaris, quién ya tiene muy claro que, como ayer en la mayor parte del partido ante el Valencia Basket, sabe que la clave está en hacer que su equipo lleve al rival al fango.

 

Comentarios

Me da mucha envidia (sana) la penya. Jaime Fernández iba a ser cedido a un LEB Oro cuando nos "quitaron" a Pradilla. Está verde para ACB. Es lamentable que ni Ocampo ni el "corderito" apuesten por Javi García, que cuando se retire San Miguel (35 años) ha de ser el segundo base del equipo. Otro error del Basket Zaragoza ha sido ceder a Etxeguren a un LEB Oro, donde casi no ha jugado. Mucho más listo el Joventut con Adriá Domenech, jugando muchos minutos en Prat en Plata. Ambos del 2002 y "4".

Sin duda, Javi García y Etxeguren son jugadores con una importante proyección, el segundo, como pívot que es... a fuego más lento. Necesitamos estirar la liga júnior y hacer una potente sub20.

Totalmente de acuerdo. Necesitamos una competición intermedia, después de junior, que permita jugar a los jóvenes y si no es mucho pedir compatibilizar los estudios. Nada de semiprofesional ni nada por el estilo. Lo que en Usa tienen con la NCAA o al menos los primeros dos años de ella.
Creo que debemos recordar que los juniors de oro de 1980 no eran muchachos de 16-17 años sino de 18-19, porque antes venía la categoría juvenil después de la de cadete. Este paso nos lo hemos saltado y muchos jugadores jóvenes se pierden.

Estirar la categoría junior no serviría para nada.
En mi opinión si quieres que los chicos con proyección vayan evolucionando y suban a las categorías Leb y de ahí sean jugadores que tengan opciones de subir a ACB, tienes que cambiar totalmente las ligas FEB. Ahí esta la clave. Los chicos que no son grandes estrellas, necesitan minutos como el comer y esos son los que no encuentran en general ni en la EBA ni en las LEB actuales. Si la Federación tuviese un mínimo de interés real por crear una base nacional de jugadores, hace ya tiempo que debería haber, reducido los extracomunitarios a uno solo por equipo, en sus ligas, con esta decisión muchos de nuestros chicos aumentarían su juego en minutos y responsabilidad que ahora no tienen porque va a esos extracomunitarios en general y no hay que ser un Phil Jackson para darse cuenta que la mejora de éstos sería también casi inmediata y con ellos su proyección para Leb Oro o ACB casi exponencial. Pero no se ha hecho nada y solo hay que ver los resultados de cualquier partido de Leb sobre todo y hasta en muchos casos de Eba, para ver a buenos chicos nacionales,sobre todo en sus primeros años de seniors, casi sin minutos, que son copados no digo que siempre, pero si en general como jugadores decisivos por los extracomunitarios, preferentemente norteamericanos.
Porque no se hace, habrá que preguntárselo a Garbajosa, el actual presidente.
Lo demás milongas.

¡Muy cierto! Y un ejemplo muy claro: ahora se empieza a escuchar a muchos aficionados que Garuba (18 años) y Alocén (20) años están estancados y que no valen para los equipos grandes…

¡Saludos!

Interesante reflexión, Don Carlos.

El tema principal es la confianza y los minutos de los jóvenes en la ACB. Mezclar la capacidad a dar minutos y confianza a los jóvenes (una inversión a largo plazo) con los resultados (un retorno a corto plazo). Y no hay ni soluciones ni fórmulas mágicas.

El ejemplo positivo es la Penya, con muchos jóvenes en liza, pero a costa de perder partidos de vez en cuando o de tener alguna posición menos cubierta de lo esperado. Pero la evolución de ciertos jugadores (Lópz-Aróstegui como bandera, pero Parra, por ejemplo, justo detrás) lo justifica. Y no hay que olvidar que eso deja un buen dinero en las arcas cada 2-3 años.

El ejemplo negativo es el Estu que está "jugando" con una serie de jóvenes con cero o casi cero minutos en pista (un quintento entero: Arroyo, Solá, Dominguez, Alderete y Stoilov), que no creo que sea bueno para ellos ni para el club.

En medio, clubes como Zaragoza o Gran Canarias, que están dando ciertos minutos a los jóvenes, pero que están sujetos a las necesidades a corto plazo de los clubes. Por cierto, que al Zaragoza cada jugador que destaca se lo quitan.

Volviendo al tema: Alonso y Guerrero son muy buenos jugadores, bordeando el nivel de la Selección (modo ventanas). Pero a los dos se les está metiendo una presión salvaje, dado que de su nivel depende mucho del juego del equipo (Alonso, para dar profundidad al juego exterior, con muchas bajas; Guerrero, para tapar el agujero defensivo interior). Ambos han mejorado en los últimos meses, aunque les queda terreno por delante (regularidad, agresividad y defensa, principalmente), pero si hay paciencia, llegan seguro. Han demostrado que saben trabajar a descajo, y eso dará pronto su fruto.

La pregunta es si la paciencia del club tiene un límite.

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