El calendario del baloncesto europeo es infernal. La falta de acuerdo entre FIBA, Euroliga y competiciones nacionales impide encadenar más de tres días sin partidos. En este contexto, tras la gran victoria de ayer en el Clásico ante el Real Madrid, el Barça Basket afronta una situación de necesidad en Euroliga frente a un rival que ha crecido notablemente en las últimas semanas.
La resurrección de Oded Kattash: el Maccabi despierta
El inicio fue preocupante. Maccabi era uno de los peores equipos de la competición y las primeras amenazas de cambio no tardaron en llegar. Oded Kattash parecía sentenciado, pero el escenario dio un giro radical. Cinco victorias consecutivas, todas ellas con una versión ofensiva sobresaliente, por encima de los 95 puntos, y ante rivales en gran forma como Zalgiris y Valencia, cambiaron por completo el panorama. El ruido se apagó y el proyecto ganó oxígeno. El equipo sigue lejos de las posiciones de play-in, que actualmente marca el Real Madrid con 11 victorias, pero en el club israelí confían en prolongar la reacción.
Una de las claves del cambio ha sido la pareja formada por Loonie Walker II y Roman Sorkin, principales referencias ofensivas con 15 y 13 puntos por partido, respectivamente. Jaylen Hoard domina la pintura y representa una seria amenaza para un Barça que, con la duda de Vesely, sufre especialmente cerca del aro. Además, la vuelta a disputar partidos en Israel ha supuesto un estímulo emocional añadido. Ahora, Maccabi visita Barcelona con la intención de demostrar que la reciente derrota en Múnich no ha marcado un nuevo punto de inflexión negativo. El examen será complicado, pues no podrán contar con Walker, lesionado.
Cuestión de rachas: el Barça necesita sumar
Mientras Maccabi vive una dinámica positiva que ha salvado el puesto de su entrenador, el Barça encadena dos derrotas consecutivas en Euroliga. Nada que dispare alarmas en la Ciudad Condal, pero sí un aviso. La llegada de Xavi Pascual ha convertido al equipo en un conjunto competitivo, capaz de discutir cada partido, pero Fenerbahçe y Mónaco han salido victoriosos ante los azulgranas y han dejado claro que aún quedan muchos aspectos por ajustar.
El Barça afronta este tramo de la temporada con el depósito al límite. En el Clásico de ayer no estuvieron ni Vesely, ni Brizuela, ni Clyburn, a las ya conocidas ausencias de Juan Núñez. Brizuela podría reaparecer con minutos, pero la situación de Vesely, que ni siquiera viajó a Madrid, sigue generando dudas. La escasez de jugadores realmente disponibles amenaza con convertirse en el techo del proyecto de Pascual, quien ha logrado reanimar a un equipo que parecía desahuciado, pero que difícilmente puede sostener el nivel sin mayor profundidad de plantilla.