Problemas importantes para varios jugadores europeos que decidieron dar el salto a la NCAA atraídos por propuestas de primer nivel y contratos económicos muy importantes. A mediados de septiembre, su llegada al baloncesto universitario se ha complicado y algunos podrían verse obligados a hacer de nuevo las maletas rumbo a Europa, con la Euroliga como posible destino. El caso de Michael Ruzic es uno de los ejemplos más claros, mientras que otras dos estrellas con experiencia en la máxima competición continental podrían encontrarse próximamente en una situación similar.
¿Cuál es el problema?
Hasta ahora, la NCAA podía declarar elegible a determinados jugadores europeos aunque hubieran jugado como profesionales en Europa. Cada expediente se examinaba teniendo en cuenta, entre otras cosas, cuándo se había profesionalizado el jugador, qué contrato había firmado, qué dinero había recibido, si había participado en determinados procesos profesionales y su historial académico. La propia NCAA sigue tratando la certificación académica y deportiva de los internacionales de forma individual.
De hecho, durante la temporada 2025-26 hubo precedentes muy importantes: Dame Sarr, Ivan Kharchenkov, Elias Rapieque, James Nnaji y Thijs De Ridder llegaron a obtener autorización para jugar universitario pese a contar con experiencia profesional. Eso hizo pensar a muchas universidades que el camino estaba abierto para más europeos.
La situación cambió durante 2026 porque la NCAA empezó a endurecer el marco sobre los jugadores con pasado profesional. Paralelamente, algunas conferencias adoptaron sus propias normas.
La situación de Quinn Ellis
Es uno de los casos que todavía siguen sin resolverse y que vuelve a poner sobre la mesa el complejo problema de la elegibilidad. El jugador británico había aceptado la astronómica oferta de St. John’s para disputar la temporada 2026-27, pero las semanas pasan y su presencia en la NCAA se complica cada vez más.
Su paso por la NCAA estaba previsto únicamente para una temporada, antes de regresar a Europa para incorporarse a Olimpia Milano el curso siguiente. El acuerdo con el conjunto italiano ya estaba encarrilado y, ahora, podría convertirse en una alternativa inmediata si finalmente no recibe la autorización para disputar la temporada 2026-27 en Estados Unidos.
Saliou Niang y su compromiso con LSU
El caso Niang es el ejemplo más claro de toda la problemática de la elegibilidad en NCAA. El jugador senegalés, formado en Italia, jugó profesionalmente y fue elegido número 58 del Draft NBA de 2025 por Cleveland. No llegó a firmar un contrato NBA y continuó su carrera en Europa. Después se comprometió con LSU.
El problema es que, bajo la nueva interpretación de la SEC, haber sido elegido en el Draft puede ser suficiente para poner en cuestión su elegibilidad, aunque nunca haya jugado ni firmado con un equipo NBA. El internacional italiano, por tanto, a mediados del mes de septiembre se encuentra en una situación de duda igual que sucede con otros jugadores internacionals de los Tigers de LSU como Brice Dessert, Michael Ruzic o Marcio Santos.
Olimpia Milano también mantiene a Saliou Niang en su radar, aunque el alero de Dakar cuenta con otras opciones dentro de la Euroliga. Su futuro, además, podría pasar por Estados Unidos: una alternativa sería disputar una temporada en la NBA G League antes de dar el salto a la NBA en el curso 2027-28, ya como jugador de los Cleveland Cavaliers, franquicia que mantiene sus derechos tras seleccionarlo en el Draft.