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Hablemos sobre la historia del basket soviético con la obra "El Gigante Rojo"

Nacho Morejón Guerrero (Huelva, 1972) y Marc Bret (Barcelona, 1987) se embarcaron en un proyecto complicado. Hacer una radiografía de la historia del baloncesto soviético con su obra "El Gigante Rojo", editorial JC.
 

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Sabonis contra Robinson en Seul
-¿Podríais explicar a nuestros usuarios de qué va "El Gigante Rojo"?
Marc: El libro cuenta la historia de todas las generaciones de jugadores y entrenadores que defendieron la camiseta de la hoz y el martillo, explicado en forma de historia oral gracias a que tuve acceso directo a muchos de los protagonistas. Más allá de los torneos oficiales con todas sus aristas, intentamos dar una idea de como era la vida del baloncestista sovietico en comparación a sus pares del otro lado del telón de acero.
Nacho: El Gigante Rojo cuenta la historia del baloncesto masculino en la Unión Soviética, tanto a nivel de selección como de clubes. Tras una introducción de los orígenes, el libro se centra en el periodo que va desde después de la Segunda Guerra Mundial hasta la desaparición de la URSS en 1991, aunque el epílogo cubre también los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Hemos entrevistado a prácticamente todos los jugadores soviéticos que siguen con vida, así como a grandes jugadores europeos que se enfrentaron a ellos, y hemos dejado que sean ellos los que lleven el peso principal de la narración. Las fuentes principales han sido siempre las originales en ruso, desde revistas de deportes soviéticas hasta las biografías de varios jugadores.
 
-¿Cómo os surgió la idea de hacer el libro?
Marc: Por una parte, está la influencia de Sueños Robados (Juanan Hinojo), donde se contaba la historia del baloncesto yugoslavo. Luego, en el foro ACB, Juan Carlos Gallego se embarcó a contar la historia baloncestística de la Lituania soviética de los años 80, sin embargo, la dejó sin terminar. Eso me motivó a escribir un libro que terminara de contar esa maravillosa historia y la expandiera al resto de la URSS. Estaba también el hecho de que era un tema sobre el que había muchos mitos al respecto, y gracias a que hablaba ruso podía intentar despejarlos.
 
-¿Dónde se puede comprar?
Nacho: El libro, publicado por la editorial JC, está a la venta en las principales cadenas como Amazon, Casa del Libro o la FNAC, y también en cientos de librerías locales por toda España. Si en vuestra librería favorita no lo tienen en stock lo pueden pedir y en dos o tres días lo recibirán.
 

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En el Eurobasket 1987 descubrimos a Sarunas Marciulionis (Foto FIBA)
En el Eurobasket 1987 descubrimos a Sarunas Marciulionis (Foto FIBA)
-Personalmente, tengo debilidad por aquel Sarunas Marciulionis jugador. En los 80, cuando era casi imposible que, a alguien no formado en USA, le dieran una oportunidad real en la NBA, él triunfó. ¿Por qué creéis que ocurrió?
Marc: Sarunas era un jugador un tanto atípico para su época, con un físico muy poco habitual para un exterior. En el primer partido del EuroBasket 87 ante Yugoslavia, su debut oficial con la URSS (antes había jugado en categorías inferiores y amistosos), muestra una superioridad casi insultante respecto a sus pares en cuanto a fuerza y potencia, con un primer paso demoledor. De hecho, unas de las acciones que se me quedó grabada viendo este primer partido fue una en la que se zafa de Drazen Petrovic, entra en la zona, y termina con un mate sin que parezca que fuerce lo más mínimo. Además, en la famosa semifinal olímpica de 1988 los comentaristas americanos no dudan en afirmar que tiene sitio en la NBA. Así, se podría afirmar sin tapujos que era un jugador que ya de serie estaba listo para jugar en los EEUU, y no tuvo muchos problemas para adaptarse, mientras que otros jugadores como Volkov o Petrovic sí sufrieron más al principio. 
 
-¿Era Vladimir Takchenko peor que Mark Eaton?
Nacho: Interesante pregunta. Durante finales de los 70 y principios de los 80 Tkachenko era bastante rápido y móvil para su tamaño y peso. En sus enfrentamientos con los universitarios estadounidenses siempre salía como mínimo airoso, solo hay que ver como deja aterrorizado a Antoine Carr (que luego tuvo una respetable carrera en la NBA) en la final del Mundial de Colombia 82. ¿Podría Tkachenko haber tenido una carrera digna con minutos razonables en la mejor liga del mundo como el pívot de Utah Jazz? Yo rompo una lanza por el bueno de Tkachenko y digo que sí.
 

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Uliana Semenova anota ante Núria Rosell y Rosa Castillo (nº8) (Foto: Justo Conde & José Ramón Ramos/Archivo Fundació Bàsquet Català)
-¿Arvydas Sabonis es una leyenda en el baloncesto masculino con la misma magnitud que Uliana Semenova en el femenino?
Nacho: todo el mundo conoce a Sabonis, el what if más famoso de la historia del baloncesto FIBA y uno de los mejores jugadores que ha dado el baloncesto europeo, pero el palmarés y el impacto de Uliana Semenova son simplemente incomparables, y yo diría que inigualables en ningún deporte de equipo.
Marc: Es ciertamente difícil establecer paralelismos entre el baloncesto masculino y femenino. Dicho esto, lo de Uljana es algo casi irrepetible, un palmarés tan extremadamente extenso a nivel de club y selección que es prácticamente imposible de repetir: 10 EuroBaskets, 3 Mundiales y 2 oros en los Juegos, junto a 15 ligas y 11 copas de Europa con el TTT de Riga. Es decir, un dominio prácticamente total a lo largo de algo más de 15 años. Sabonis marcó un hito, como relatamos en el libro, en relación a los otros rivales de su época parecía un ser venido del futuro. En el contexto de los 80, no sería descabellado afirmar que tuvo un impacto similar en el baloncesto europeo al que tenía alguien como Abdul-Jabbar en la NBA. Dicho esto, su palmarés obviamente queda lejos de Uljana, lo suyo fue otro nivel de dominio. 
 
-¿Qué otros jugadores de los 70 y 80, por físico y calidad, crees que habrían podido triunfar en la NBA si les hubieran dado una oportunidad?
Nacho: me gustaría matizar la respuesta, considerando que la idea de “triunfar” en aquella época consistía en hacerse con un hueco en la rotación y tener una carrera larga y fructífera en lugar de ser marginal o durar un par de años en la competición. Dicho esto, yo creo que en los 70 el candidato hubiese sido Alexander Belov, el malogrado héroe de Munich. Fue el primer jugador soviético elegido en el draft (1975) y en otro contexto hubiese fichado por algún equipo y podría haber hecho carrera por sus características, especialmente su atleticismo. Uno con un pie en cada década: Anatoly Myshkin, un alero de 2.06 polivalente, con un físico adelantado a su tiempo y buena mano. En los 80 me quedo con el letón Valdis Valters, un base con unas características físicas y técnicas incomparables entre sus rivales europeos y que podría haber aprovechado una oportunidad de haberse presentado.
Marc: Los nombres que da Nacho me parecen muy acertados. Aleksandr Belov, aunque algo bajo (apenas pasaba de los dos metros), tenía un físico privilegiado unido a una buena técnica y mejor comprensión del juego, no creo que fuera nada descabellado que consiguiera hacerse un hueco y ser relativamente importante.  Con Valters, y estableciendo un paralelismo con Sergey Belov, me queda la duda de cómo se hubieran adaptado ambos a un equipo en el que fueran "uno más". Así como no me cuesta imaginarme a Aleksandr Belov desarrollando un rol menos preponderante en un equipo, en el caso de Valters-Sergey Belov lo veo más complicado a nivel de juego/carácter. Otro nombre que me viene a la cabeza es el de Gennady Volnov, si bien es de los 60, del cual muchos hablan en términos superlativos gracias a que medía unos dos metros pero con una movilidad/atleticismo envidiable. 
 
-¿Debió Rusia haber ganado, ante los Estados Unidos, aquella medalla de Oro en la final olímpica del 72 en Múnich?
Marc: En mi opinión, si. En el libro tratamos ese episodio con todo lujo de detalles, y la conclusión que saco es que los tres segundos finales de Munich fueron un despropósito total, pero no creo que hubiera intención alguna de perjudicar a uno u otro equipo, sino evitar posibles quejas de ambos bandos después del partido: a la URSS no le fue concedido un tiempo muerto que habían pedido y en el segundo intento de poner el balón en juego la bocina suena directamente. Por culpa de ese desaguisado final se tiende a olvidar que la URSS fue por delante todo el partido, con los tiros libres de Doug Collins dando la primera ventaja a los americanos a solo un suspiro para el final. La canasta de Aleksandr Belov, a mi parecer, hizo justicia a lo que se había visto durante la mayor parte del encuentro.
 
-Rusia ganó su primera medalla Olímpica en 1952 y su primer Europeo cinco años antes. ¿Cuándo y por qué se convirtieron los soviéticos en potencia mundial en el basket?
Marc: Durante la Segunda Guerra Mundial la URSS se anexiona los países bálticos, que habían dominado el baloncesto europeo en la preguerra. De hecho, la URSS no había participado en los EuroBaskets anteriores a la guerra, siendo el de 1947 el primero, en el cual arrasaron sin contemplaciones, teniendo más o menos la mitad de jugadores de origen baltico. Luego, también sería injusto decir que su dominio sólo vivía de eso. La influencia de los países bálticos mengua durante los 60 y los 70, y aún así siguen siendo dominantes. En líneas generales, la impresión que tengo es que empezaron a trabajar el nivel físico-atlético de los jugadores mucho más que sus rivales (excepto los EEUU), y además disponían de mucho más capital humano, dotándolos de una ventaja enorme en esos primeros tiempos (50 y 60).
 
-En vuestra opinión ¿cuál fue la primera estrella rusa?
Marc: Muchos hablan con mucho respeto y admiración de Otar Korkia, el pívot georgiano que fue el bastión interior de la URSS en esos primeros tiempos, también llevando al Dinamo de Tiflis a ganar varios títulos de liga. Más adelante, y ya más conocido por haber ganado las primeras Copas de Europa, está la figura de Janis Krummins, un jugador de unos 220 centímetros en una época en que todavía era raro ver a jugadores por encima de los dos metros. 
 

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Kristaps Porzingis
-Como si fuerais el mítico Aleksandr Gomelski, imaginaos que Rusia aglomera, -como antes del 92 siendo la Unión Soviética-; a Lituania, Ucrania, Letonia... ¿Cuál sería vuestra selección actual?

Marc: Es una lástima, porque si bien hace unos años una hipotética selección soviética hubiera sido muy potente, a día de hoy creo que, aunque serían desde luego temibles, están debajo de lo que podrían haber presentado hasta los Juegos de Londres. La Rusia que en 2012 puso a España en serios aprietos y gana la medalla de bronce apenas ha vuelto a ser competitiva. En el EuroBasket 2017 hicieron un buen papel  con un correcto equipo alrededor de Aleksey Shved, pero fue más bien un oasis en un desierto. Hace tiempo que no sacan jugadores de primer nivel y, por lo que oigo de los que conocen mas la categorias de formación, no se atisba un cambio a corto plazo. Eso se compensa con una Letonia que parece más potente que nunca desde su independencia, con la figura de Kristaps Porzingis al frente. Lo cierto es que a nivel de juego interior se antoja un equipo potentísimo (Domantas Sabonis, Tornike Shengelia, Valanciunas, Porzingis), pero en el perímetro se quedan algo flojos. Me cuesta sobre todo encontrar un base de primer nivel, el lituano Jokubaitis apunta maneras pero no creo que termine siendo el exterior de primerísimo nivel que necesitarían. 
 

MÁS SOBRE LOS AUTORES

Nacho Morejón Guerrero (Huelva, 1972) es Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad de Vigo y lleva jugando al baloncesto desde su infancia, deporte que le viene de familia.  Ha colaborado en diversas publicaciones como Basketme, Cuadernos de Basket, Skyhook Magazine o JotDown y es asiduo del Foro ACB. El Gigante Rojo, su segundo libro tras “La mujer que visitaba su propia tumba”, le ha permitido combinar dos de sus grandes pasiones: el deporte de la canasta y la Historia.

Marc Bret (Barcelona, 1987) es doctorado en física de partículas por la universidad de Queen Mary de Londres. Al crecer en Badalona, el deporte de la canasta ha estado muy presente en su vida, y en los últimos tiempos ha colaborado con BasketMe como enviado especial, aparte de pasar más tiempo del que debiera en el foro ACB. El Gigante Rojo es el culmen de un proyecto que se inició a finales de 2016, y es mi único libro publicado hasta la fecha.

 

Sobre el autor

 
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