Era cuestión de tiempo su marcha a Estados Unidos, pero también ha sido cuestión de muy poco tiempo su debut. A finales de la semana pasada aterrizó en Utah y, apenas unos días después, durante la madrugada del viernes, se estrenó en la NCAA con los Utah Utes en la derrota frente a BYU Cougars de AJ Dybantsa (89-84).

La nueva vida de Lucas Langarita: ya enchufa más allá del charco

Lucas Langarita es una de las jóvenes promesas del baloncesto español. Con varias experiencias en categorías inferiores de la selección, su falta de minutos en Casademont Zaragoza le llevó a tomar una decisión lógica: buscar oportunidades en la NCAA. El viernes pasado llegó a Utah y en la madrugada del día siguiente de su llegada, realizó su debut frente a nada menos que AJ Dybantsa, considerado uno de los mejores prospects de cara al Draft NBA 2026.

Langarita disputó solo cuatro minutos y no volvió a pisar la pista en toda la segunda mitad. Un escenario completamente normal si se tiene en cuenta que llega con la competición empezada y que su adaptación a un baloncesto más físico y exigente será progresiva. Aun así, ese breve tramo bastó para dejar una primera muestra de su talento: anotó el primer triple que intentó, inaugurando así su cuenta anotadora en la NCAA.

Una nueva normalidad: ¿la fuga de Langarita era evitable?

Es una realidad que la Liga Endesa no puede competir con el músculo económico del baloncesto universitario estadounidense. Langarita es solo la última de una larga lista de salidas recientes. Aday Mara, Mario Saint-Supéry, Álvaro Folgueiras, Fabián Flores, o incluso jugadores que ya han regresado como Álvaro Cárdenas o Isaac Nogués, son ejemplos de una tendencia cada vez más consolidada. Ni la liga U22, todavía sin capacidad de seducción ni en lo competitivo ni en lo financiero, puede presentarse como un argumento de peso para frenar este tipo de decisiones.

El caso de Langarita es especialmente significativo. Su nombre lleva años señalado como uno de los talentos con mayor proyección de su generación; sin embargo, su impacto en la ACB ha sido meramente testimonial: 8 partidos disputados entre las temporadas 2022-23 y 2024-25 y alrededor de 45 minutos totales en pista, sin un rol estable en la rotación. Ni con Porfirio Fisac ni esta temporada con Jesús Ramírez logró el protagonismo necesario, pese a un contexto en Zaragoza que invitaba a dar espacio a los jóvenes. Ante ese escenario, la salida hacia la NCAA no fue una huida, sino una consecuencia lógica para impulsar su desarrollo competitivo.