¡La ACB ya no es el único camino! Las dos competiciones que cambian las fichas del tablero

Foto de Sergio Martinez
POR SERGIO MARTINEZ
Actualizado:
Compartir: ¡Enlace copiado!
Foto de la portada: Imago

La ACB afronta un escenario de cambios en el que el baloncesto europeo ya no es la única vía de desarrollo para los jugadores y jugadoras. La irrupción de nuevos proyectos internacionales y el crecimiento del modelo universitario estadounidense están abriendo alternativas que pueden afectar a los clubes españoles a la hora de retener talento, especialmente entre los jóvenes.

Project B y NCAA: dos competiciones que afectan a la ACB

Project B es una nueva competición mundial de baloncesto 5×5 que comenzará en 2027 y que plantea un modelo diferente al de una liga tradicional. En lugar de tener una temporada convencional con equipos asentados en sus ciudades, funcionará como un circuito internacional, con torneos en diferentes sedes de Europa, Asia y América. La competición femenina contará inicialmente con seis equipos y está diseñada para reunir a jugadoras de primer nivel, con el Roig Arena como una de sus sedes principales.

La NCAA, por su parte, es el gran sistema universitario estadounidense y desde 2025 ha experimentado un cambio especialmente importante con la entrada en vigor del acuerdo House v. NCAA. Las universidades de las principales conferencias pueden destinar hasta 20,5 millones de dólares por institución en 2025-26 a beneficios directos para sus deportistas, además de los acuerdos NIL —nombre, imagen y semejanza—. Es decir, el jugador que se marcha a Estados Unidos ya no encuentra únicamente una universidad, una beca y una competición: en los programas más potentes existe también una estructura económica considerable alrededor del deporte universitario.

Ejemplos de deportistas que se han marchado de la ACB

En el baloncesto masculino,Izan Almansa es uno de los casos más representativos. El interior murciano decidió abandonar el Real Madrid después de una temporada en la que no terminó de encontrar continuidad en el primer equipo y apostó por regresar a Estados Unidos para jugar en Gonzaga. Su caso refleja cómo la NCAA se ha convertido también en una alternativa para jugadores que consideran que allí pueden encontrar un entorno más adecuado para aumentar sus opciones de futuro.

Otro ejemplo es Mario Saint-Supéry, que hizo el camino inverso. El base malagueño dejó Unicaja para jugar en Gonzaga y, después de una temporada en la NCAA, regresó a España este pasado verano para fichar por Valencia Basket. Su trayectoria resulta interesante precisamente porque demuestra que la marcha a Estados Unidos no tiene por qué significar una ruptura definitiva con el baloncesto europeo.

En el baloncesto femenino, Awa Fam representa uno de los primeros grandes impactos de Project B sobre la Liga Femenina Endesa. La interior dejó Valencia Basket después de que la nueva competición abonara su cláusula de rescisión. La alicantina, que posteriormente fue seleccionada con el número tres del Draft de la WNBA, sí podrá compatibilizar ambas competiciones gracias al calendario diseñado por Project B.

El segundo caso acaba de aparecer con Mariona Ortiz. La base internacional española ha comunicado su intención de abandonar Casademont Zaragoza para incorporarse a Project B, después de haber sido una pieza fundamental del conjunto aragonés en los últimos años. Su caso es especialmente significativo porque no hablamos de una joven en formación, sino de una jugadora consolidada y de 34 años que deja un proyecto de Euroliga para incorporarse a una nueva competición.

Las verdades de esta fuga a la NCAA y Project B

En la NCAA, el factor económico ha ganado muchísimo peso, pero reducirlo todo al dinero sería quedarse corto. Un ejemplo muy claro es el de Izan Rodríguez, que explicó que el dinero era importante, pero también valoraba la posibilidad de estudiar, el trabajo físico y el entorno de desarrollo que ofrecen las universidades estadounidenses. Además, la NCAA se ha convertido en una plataforma de enorme visibilidad: en 2024-25 había 1.838 jugadores internacionales en las Divisiones I masculina y femenina, más del doble que en 2009-10. España era el segundo país con mayor representación conjunta, con 182 jugadores, y el primero en el baloncesto femenino, con 163.

En Project B, el componente económico es todavía más evidente. La competición ha prometido salarios superiores a los de otras ligas femeninas, con contratos en cifras de hasta siete dígitos. A ello se suma otro atractivo: el calendario está diseñado para que las jugadoras puedan competir también en la WNBA, mientras Project B les permite jugar en diferentes mercados internacionales y ampliar su exposición global.

Simiitudes y diferencias entre NCAA y Project B

La principal similitud es que ambas representan una alternativa capaz de competir con el baloncesto europeo por algo más que el nivel deportivo. Ofrecen dinero, visibilidad y una posibilidad de crecimiento profesional que puede resultar difícil de igualar para determinados clubes europeos. Además, ambas están conectadas con el ecosistema estadounidense y con una industria deportiva mucho más desarrollada comercialmente.

Pero las diferencias son enormes. La NCAA es una competición universitaria, donde la formación académica continúa siendo parte esencial del modelo y donde el jugador construye su carrera dentro de una universidad. Project B, en cambio, es una competición profesional, pensada directamente para reunir talento de élite y monetizarlo mediante un formato internacional, audiovisual y digital. La NCAA ofrece además una estructura de formación y una puerta hacia la NBA/WNBA; Project B busca directamente convertirse en una nueva plataforma profesional y global.

¿Te ha gustado el artículo?

Compártelo con quien también ame el baloncesto.

¡Enlace copiado!