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Bobby Martin ¿Por qué era tan bueno Michael Anderson?

Hola amigos de Solobasket, os voy hablar de un jugador muy especial con el que jugué. Uno de los mejores y al que conozco muy bien aunque haya perdido bastante contacto con él. Un gran tío.

Michael Levin Anderson (Filadelfia, 23/03/1966), el jugador

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Michael Anderson lanza en suspensión desde una posición cercana en su época universitaria (Foto: @Drexelalumni )
Era un jugador total como base. Mike era muy agresivo en ataque y muy físico y dominador en defensa. Hacía que la defensa tuviera que estar pendiente de él. Si no lo hacías te podía meter 30 puntos. Iba de norte a sur y se colaba por todos los sitios de la zona hasta que conseguía ejecutar, muchas veces, una jugada sencilla. Conseguía que sus oponentes parecieran malos jugadores. Encima tuyo todo el tiempo. Estoy seguro que a los otros bases no le gustaba jugar contra él. Hacía que los bases rivales tuvieran que pasar el balón porque no podían driblarlo. Es como si les quitara las ganas de jugarle un uno contra uno. Creo que lideró la ACB en robos de balón en algún momento o estuvo entre los mejores (en Sevilla llegó a robar nueve balones en un partido). Mostraba cada partido lo mejor de sí. Era muy consistente e increíble a la vez. Jugada tras jugada.

Era un verdadero base al estilo de Filadelfia. Los bases de Philly (Filadelfia) son duros, listos y les gusta jugar muy físico. Presionar el balón del rival es muy importante para ellos. Recuerdo que el juego de los bases era diferente en los 90. Tener un gran control de la bola era más importante que tirar bien porque los hombres grandes éramos los que anotábamos los puntos. Si tuviera que comparar a Mike con algún jugador actual lo haría con Kyrie Irving. Como Irving, Mike mejoró su tiro a lo largo del tiempo y se convirtió en una pesadilla para cualquiera que quisiera defenderlo. Era difícil de parar en cualquier posición. Era tan duro que a veces le gustaba jugar al poste o muy cerca del aro ante los pívots rivales. Era bajito (1.86m) pero muy fuerte, rápido y muy bueno ocupando los ángulos cortos. Sin duda, una frase típica suya era “Man, give me the ball, I got it”.
 

Mike, personal

Sólo jugué una temporada con él pero varias contra él y puedo decir que, probablemente sea el jugador más bueno con el que he jugado. Contra el que he jugado, debo decir que es Elmer Bennett. Mike y yo jugamos juntos en Murcia la temporada 94-95. Luego él daría un paso más y se fue a Sevilla mientras que en el club fichaban a Corey Crowder, padre Jae Crowder que juega en los Utah Jazz junto a Ricky Rubio. También trajeron a Dwayne Washington, que menudo crack era también aunque jugaba de escolta.
Mike era una persona rutinaria. Lo que quiero decir es que era un animal de costumbres. Tenía listas de cosas que él hacía cada día sin fallo.

Fuera de las pistas creía que cocinaba fatal (LOL). Por eso nosotros siempre íbamos, a todas horas, a la Pizzería restaurante La Tarantella en Murcia. 
Era un gran amigo, de los de verdad. Tan bueno como jugador como persona. Una persona con mentalidad empresarial. Siempre hablaba de la vida después del baloncesto. Fui un afortunado por haber tenido la ocasión de coincidir con él, también con Johnny (Rogers) y (Josep Maria) Oleart.

 

 

Un jugador decisivo

Sabías que...

-Mike tenía un defecto en su brazo izquierdo. Se lo rompió cuando era muy joven y no se le soldó bien. Yo le llamaba “Chicken wing”... LOL. Hoy en día le habríamos llamado Nemo. (Por Bobby Martin).

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Michael Anderson tuvo mala suerte y aterrizó para jugar en el Real Madrid, en uno de los peores momentos de la historia del Club. Detrás suyo Fernando Martín que moriría en pocos meses (Foto: ACB)
-Cuando era un niño, fue atropellado por un coche y se rompió el brazo. En lugar de recuperarse del todo… siguió jugando al baloncesto en la calle. (Por Quini García, ex compañero suyo en Murcia).

-Tras graduarse en la pequeña universidad de Drexel, fue primer alumno en jugar en la NBA. Elegido en la 3ª ronda del Draft de 1988 con el número 73 por Indiana Pacers. A pesar de que fue un año de pocos bases de calidad Anderson cayó en una posición muy baja. Gary Grant fue el mejor colocado con el número 15. En los Pacers ya se las apañaban con Verming y Scott Skiles así que acabó jugando 36 partidos en los San Antonio Spurs pero sus 5.7 puntos y un único triple anotado de siete intentos en poco más de 20 minutos eran un hándicap insalvable para un playmaker en la mejor liga del mundo. Lástima la oportunidad tejana perdida porque allí no tenía casi competencia aunque, dicho sea de paso sobre el resto de posiciones, un base, a mejores compañeros, más posibilidades de jugar mejor. Los Spurs fueron el cuarto peor equipo de la NBA ese año. Para el bueno de Anderson quedan sus 21 puntos y 9 asistencias a los Warriors de Richmond, Teagle, Mullin o Manute Bol (5 tapones en 12 minutos en el choque) pero… los Golden State les tumbaron por 96 a 133. (Por Carlos Jiménez, Solobasket).

-Como os dije, Mike era de Filadelfia y de allí también es el conocido actor de Hollywood Will Smith quien también adora el baloncesto. Jugué alguna vez contra él pero en otros niveles. Es posible que Mike también lo hiciera. Los mejores jugadores de Philly jugaban en la Sonny Hill League y también íbamos al campus de John Chaney. Will Smith no era tan bueno para eso. Yo sólo le conozco de jugar contra él algunas veces pero la verdad es que no le vi jugar mucho. Los jugadores que sí eran de esa zona y eran muy buenos en esa época eran Duane Causwell, Pooh Richardson, Hank Gathers, Bo Kimble, Lionel Simmons,  Paul Graham, Mark Stevenson o el mismo Mike. Siguiendo con gente conocida, vi jugar más al hijo de Bill Cosby, Ennis, el que fue asesinado. Él jugaba en las ligas de más calidad con nosotros. Además, Ramon Rivas era de los buenos cuando él jugaba en Temple y también Tim Perry.... Como podéis ver, allí siempre han habido muy buenos jugadores. (Por Bobby Martin).

-En los últimos años, ha trabajado en una compañía de seguros y también ha entrenado paralelamente en ‘high school’ en Haverford. Recientemente fue galardonado como una de las cien personalidades más importantes salidas de Drexel. (Por Javier Ortiz, ACB.com).

Dijeron de él...

Josep Maria Oleart, entrenador suyo en el CB Murcia: “era muy completo en todas las facetas del juego. Cuando tenía que jugar para el equipo lo hacía, cuando el equipo necesitaba de él en ataque, siempre encontraba la solución. Nunca provocaba ningún problema dentro del equipo, todo lo contrario era fiel con el entrenador. De los mejores jugadores que he tenido".

Joan 'Chichi' Creus, ex jugador ACB: "era un jugador duro. Aunque era pequeño tenía los brazos bastante largos y se atrevía a jugar el uno contra uno e ir contra los hombres grandes. Chocar cuerpo a cuerpo y como se aguantaba mucho tiempo en el aire acaba haciendo bandejas, relativamente fáciles. También recuerdo que tiraba de una forma un poco extraña. No sé si había tenido una operación de codo. Un tiro poco ortodoxo pero era bastante efectivo desde el triple. Su principal cualidad era la defensa. Costaba muchísimo pasarlo y especialmente en contraataques. Si te lo encontrabas en un contraataque y lo tenías delante, con esos brazos largos que os decía, te robaba con bastante facilidad la pelota. Así que si lo veías allí delante en un contraataque lo que tenías que hacer era irte dos o tres mesos a un lado u otro pero nunca enfrentarte a él en el uno contra uno. Si te lo encontrabas delante y no te escapabas, estabas muerto".

Harper Williams, ex jugador ACB: “Mike era un jugador genial. Era muy astuto. ¡Su velocidad era increíble! Se protegía con su antebrazo ante los rivales e iba directo al aro”.

El bueno de Mike, tras no triunfar en la NBA se lleva otro varapalo la siguiente temporada, 1989-90, cuando ficha por un maldecido Real Madrid. Fernando Romay en el libro Historia del Baloncesto en España: “Fue la temporada del cambio. El Real Madrid dejaba de ser el de toda la vida y afrontaba una «modernización» con la llegada de un técnico NBA reseñable como George Karl, así como un vaivén de extranjeros. Drazen Petrovic se había marchado a la NBA con los Portland Trail Blazers y su puesto lo intentó cubrir Michael Anderson”. Ese mismo curso fallecería Fernando Martín. Anderson sería cortado en enero de 1990 por el tirador pero unidimensional Dennis Nutt.

Sobre el autor

 
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Comentarios

Quien lo ha visto jugar, a ras de pista en mi caso, no lo olvida. Era una máquina en movimiento casi imposible de seguir con la vista. Se atrevía con todo y los rivales importantes no le intimidaban en absoluto. Era incómodo para el base rival, muy incómodo, porque en el body check era como las rocas y el peligro de perder el balón era constante. Y en ataque, hasta la cocina, sin vacilaciones. Terriblemente directo. No he visto ningún base igual en el palacio.

Grandísimo jugador, revolucionario en su momento, porque fue uno de los primeros bases extranjeros en consolidarse en la ACB, y con un juego al que no se estaba acostumbrado (jugón, sin tiro exterior y contribuyendo al rebote como un interior). Y también culpable de esa revolución de los equipos del Sur, propulsada por el Unicaja y aquel magnífico Caja San Fernando de aquella maravillosa final. ¡Y defendiendo a muerte jugando casi los 40 minutos por partido!

El primer base norteamericano en destacar en ACB, e incluso en Europa. No fue nada facil romper los tabús sobre su puesto en el viejo continente, repleto de innumerables figuras autoctonas. Fué un pionero, cosa que en su año de debut fue comprensiblemente complicada en Madrid, pero luego se salió del mapa.
Las finales del Caja San Fernando contra el Barça (temp. 95/96) fueron durísimas de enorme calidad, y tan meritorias por su parte...el autentico jefe de ese equipo que hizo historia llevando a la capital andaluza por primera vez a las finales

Otro dato curioso,  por acercarse muchísimo al aro para notar recibió una media de 0.8 tapones por partido a lo largo de su carrera en ACB. 

Otro dato curioso, promedió 5.3 rebotes por partido, más que algunos pívots reconocimos como por ejemplo un ex compañero suyo como Paco Zapata de 2.01.

No coincidieron. Zapata ya había pasado (tras fuerte traspaso) por aquel Barcelona de picapedreros (de más calidad de la que se le presuponía por entonces) que Aito construyó para tratar de superar la brutal reducción de presupuestos de la época (Esteller, Paraíso, Savic, Mike Jones,...). El año que Anderson estuvo en Zaragoza, Zapate puso rumbo a Andorra, en otro equipo de grandes nombres (Villalobos, los Llorente, Solana, Godfread, Toolson, Joaquín Arcega...). Y cierto que el bueno de Paco Zapata (mucho pundonor, físico justo y técnica limitada, pero con gran resultado) promedió 3,9 rebotes en su carrera, pero jugando casi la mitad de minutos que Anderson. En todo caso, las cifras de Anderson eran y son impresionantes.

Cierta esa no coincidencia. Respecto a los minutos... entiendo que si Anderson jugó mucho más minutos sería porque produciría lo suficiente para merecerlos.

¡Esos locos bajitos! Como molaba esa época de 3 extranjeros que tiraban del carro de los equipos. Podías ver auténticos jugones en equipos modestos y humildes y eran un espectáculo.

Sobre Michael Anderson, poco o nada más que añadir. ¡un crack! Eléctrico, físico, bueínismo penetrando y anotador excelso.

Un grande muy pequeño, fuerte, hábil, rápido, anotador cuando el equipo lo necesitaba, excelente defensor y muy profesional. Un gran acierto de Jose Oleart recomendarlo para traerlo a Murcia, nos hizo disfrutar de una de las mejores temporadas del club con Bobby Martin, Johnny Rogers, Xavi Sanchez, Quini Garcia, #EduPiñero, #SilvanoBustos, José María Pedrera

Desde Girona me comentan que les salvó la vida en el play off de descenso 93/94 contra Huesca. Con Iñaki Iriarte. 

Sobre su valentía ante los hombres grandes... representaba perfectamente lo de "David contra Goliat". Creo que era Quini García, compañero suyo en Murcia, quién me comentó que le vio postear ante el mismo Sabonis.

Base reboteador, parecía lento pero estaba en todas partes sacaba provecho de un juego subterraneo para recuperar muchos balones y salir al contraataque. Tenia un estilo callejero pero sin florituras innecesarias o al menos es lo que me viene a la cabeza.

Recuerdo perfectamente cuando llegó al Real Madrid. He de reconocer que no me convencía mucho, porque lo veía poco base y con un tiro irregular, pero alucinaba con su capacidad de anotar en la zona contra todos los gigantes. Luego ya me conquistó por completo a lo largo de su carrera.

Importante señores, récord de valoración en unas finales (1996 entre FC Barcelona-Caja San Fernando) con 46. En las semis contra el Manresa robó 9 bolas. entiendo que Creus, que jugó ese partido contra él lo recuerde tan terrible.