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Fuenlabrada y los puntos de inflexión

  • Fuenlabrada encadena tres victorias y saca la cabeza de la zona baja.
  • Tenerife, por detrás todo el partido, logró empatar el marcador a tiempo para ir a la prórroga.

Resulta muy complicado señalar a un momento como decisivo cuando se está viviendo. Es más fácil cuando es muy extremo, si hablamos de la erupción de un volcán, del brote de una pandemia o del desarrollo de una vacuna exitosa. Es más difícil cuando se trata de una simple canasta. Es la distancia, el tiempo, el que deja ver con más claridad si de verdad hubo un punto de inflexión, un momento 0, un lugar y un minuto concreto en el que todo cambió. O si, como en la mayoría de los casos, realmente no hay una sola canasta, un solo tapón o una sola victoria que pueda cargar con el mérito del cambio de rumbo en una temporada. Son elementos que ayudan más a la narrativa que a la realidad.

En el caso que nos ocupa, aquella canasta de Obi Emegano a Valencia Basket, de nuevo coinciden ambas realidades. Se puede armar toda una narrativa alrededor de ella y cómo ha podido cambiar al menos el devenir de Fuenlabrada en el corto plazo, ahora que ve tan cerca las 6 victorias que podrían marcar el objetivo del equipo para la primera vuelta de la temporada.

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Ristic fue el mejor valorado en los locales, con 27 tantos (ACB Photo / A. Pacheco).

Es verdad, sobre el parqué, que por momentos parece que el equipo vuelve a atacar con la confianza de los primeros duelos del año, o de los últimos del pasado curso. Si hay un triple abierto, prácticamente cualquier jugador va a tener la confianza de lanzarlo. Es verdad que en la defensa de los últimos tres o cuatro duelos se vuelve a identificar a un equipo muy físico, muy intenso y al que es difícil anotar. Es verdad que el equipo mostró fortaleza mental para remachar el partido en la prórroga después de haberlo tenido 40 minutos a favor y que se lo empatara Tenerife en el úlitmo minuto.Y es verdad, también, y esta es la más contundente de todas estas verdades, que desde que Emegano anotara esa suspensión, el equipo sólo sabe ganar y que ha sumado tres victorias en tres duelos, una más que las que había arrancado de los once anteriores duelos.

Pero hay otra verdad y es la de los números. Y es que los que firma Fuenlabrada a día de de hoy no se están alejando tanto a los que ya tenía en el primer tercio de competición. Sigue en el top 5 de la liga en número de posesiones disputadas por 40 minutos (76,1) y en eficiencia ofensiva (110,6 puntos por 100 posesiones). Es el segundo máximo anotador de la liga (85,64 puntos) y el segundo que mejor valora (90.57). Es también segundo en porcentaje de canastas tras asistencia (60%) y tercero en asistencias por pérdida (1,3). Sigue manteniendo a alguno de sus jugadores en el top anotador (Emegano cogió el relevo de Meindl y es segundo con 17,1 puntos por partido) y a Novak como el rey del pase de la liga (7,5 asistencias por partido). Y también sigue peleando con los mismos demonios: es top 4 por la cola en eficiencia defensiva (112 puntos recibidos por cada 100 posesiones), es el segundo equipo que menos porcentaje de los rebotes disponibles en su propio aro captura (65%) y sigue a la cola en faltas recibidas por partido (18,2).

Estadísticas que no son más que eso, estadísticas, que poco importan si terminas teniendo un punto más que el rival. Pero que sí pueden servir para acercarse desde fuera a la identidad de este equipo y para constatar que, en realidad, esta ha cambiado muy poco a la que era hace dos meses y que nos llevan a una conclusión tan abierta como el arranque: Fuenlabrada jugaba igual antes que después de la canasta contra Valencia. Pero ahora la pelotita entra. Ahora gana.

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