¿Qué le pasa a Covirán Granada y cómo solucionarlo?

Coviran Granada ha competido en los tres primeros partidos de Liga Endesa, ha realizado un juego vistoso, ofensivo, atractivo y la afición tiene la sensación de estar viendo a un buen equipo que ha tenido “mala suerte” en los finales de partido.

Pero la mala suerte, que puede haberla, es algo que no llega por sí sola, lo que entendemos por mala suerte suele ser un cúmulo de circunstancias que, sumadas, condicionan negativamente la actividad que estemos ejerciendo, en este caso, en el caso del Coviran Granada, la posibilidad de ganar un partido en el que has dado una buena imagen, al menos aparente.

Se da la circunstancia que dos de los tres rivales contra los que ha competido el equipo nazarí, comandan la clasificación estando aún invictos, tanto UCAM Murcia como Basquet Girona se han destapado como dos conjuntos muy sólidos en todos los aspectos, con plantillas de calidad pero que, sobre todo, han sabido aprovechar sus oportunidades. Joventut de Badalona, salvo el mal partido ante el Barça en la primera jornada, ha dado una imagen bastante solvente, aunque en la modesta opinión de este cronista, no mejor que la que ha dado un equipo como el granadino.

UNA SERIE DE CATASTROFICAS DESDICHAS

La suerte no es algo que se tiene o se espera, la suerte, buena o mala, se trabaja. Eso decía mi abuelo, y esa es una máxima del deporte de la canasta que comparte Pablo Pin por lo expresado en la rueda de prensa posterior al partido contra Basquet Girona.

El técnico granadino puso el foco en sí mismo en sus propios jugadores como explicación al haber encajado más de 30 puntos en el último cuarto del partido, contando con los condicionantes que se fueron produciendo durante todo el partido.

Estos condicionantes han sido un mal endémico del equipo en las tres primeras jornadas, la debilidad defensiva viene por lagunas de concentración en las ayudas, por una mala gestión de los bloqueos directos del rival o un excesivo ímpetu en acciones donde se malinterpreta la intensidad exigida por el técnico.

La plantilla de Coviran Granada, en la figura de sus propios jugadores, han puesto las expectativas bastante altas, y al equipo se le ha visto algo ansioso en determinados momentos de los partidos. El equipo ha jugado sobre excitado durante demasiados minutos, sin saber dosificar el esfuerzo, llegando al final falto de energía en una liga tan exigente como la ACB.

Las lagunas de concentración en defensa provocan mal posicionamiento, cambios no efectivos en las marcas y, sobre todo, llegar tarde a las ayudas. Esto tiene como consecuencia faltas innecesarias, faltas poco inteligentes, faltas que, aunque sean muy protestadas por las aficiones y por los propios jugadores, son faltas punibles con el reglamento en la mano y que son, lógicamente, señaladas por el trío arbitral. El máximo exponente de este problema se pudo ver en el Coviran Granada vs Basquet Girona donde, en la primera mitad del partido, los hombres interiores del equipo granadino sumaban un total de 8 personales, una más que todo el equipo gironí.

Otro factor de la falta de concentración, esta vez en ataque, son las pérdidas de balón. Los granadinos han tenido más de 15 pérdidas en cada uno de los encuentros, y no sólo eso, sino que han recibido canasta en el 85% de las acciones de pérdida (100% en el partido ante Girona), lo que “regala” al contrario demasiados puntos fáciles.

LA SOLUCIÓN

Tal y como expresó Pablo Pin en las declaraciones hechas a los medios de comunicación en el Media Day del club, la fórmula para corregir estos problemas es trabajo.

El equipo se ha reunido, tanto los jugadores como bloque como con el cuerpo técnico. Se ha hablado del problema y durante la semana, igual que la semana pasada, se pondrá el foco del trabajo diario en corregir las situaciones defensivas que se dan durante un partido.

Además, lo bueno de la situación es que los jugadores son conscientes de que están haciendo mal las cosas como bloque, de forma sorpresiva y de mutuo propio, uno de los líderes del equipo, Joe Thomasson, así lo expresó en las redes sociales del club cuando fue elegido “Jugador Alhambra Especial” de la jornada 3, galardón que se otorga internamente en la entidad. 

Sobre el autor

 
Imagen de jequ Jesús Quero @JesusQueroSu pasión por el baloncesto se encendió cuando era un niño, con las retransmisiones radiofónicas, las pocas retransmisiones de TVE y aquellas maravillosas décadas que van de los 80 al 2000. Ha visto con sus ojos muchos cambios en el deporte de la canasta, ojos curiosos que siempre han tratado mirar un poco más allá del resultado, y esa curiosidad le llevó, casi por casualidad, a Solobasket. Como él mismo dice: “He podido vivir el baloncesto desde dentro, conocer a mis ídolos de dentro y fuera de la pista, ponerle piel a "Dioses del balón naranja" y comprobar que no sólo son terrenales, sino que en las distancias cortas también son humanos, con todo lo que ello conlleva. “Informático de profesión, cronista por vocación, basketballer por devoción, honesto por convicción, no me pliego a filias y fobias, soy fiel a la honestidad y receptor de cualquier crítica constructiva.”
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Comentarios

Al margen de lo que el artículo comenta, que no lo vamos a negar, y aunque ciertamente el equipo habría podido (o debido) ganar al menos el partido de Murcia y el de Joventut (el de Gerona no merecieron ganarlo visto el último cuarto), lo cierto es que los problemas también son otros: Thomasson no está funcionando como debería (ni mucho menos), pues está fallón en el tiro y se desgasta demasiado subiendo el balón él (debería "vivir" más liberado como dos anotador puro). Kramer no está demostrando ser un buen recambio para el añorado Bropleh (verdad es que se está adaptando a la liga y al equipo, pero no aporta demasiado aún). Y, finalmente, el agujero en la zona cuando Felicio se sienta es sideral (Kairys no es un recambio de garantías, como sí lo era Niang). Aterra pensar qué pasaría si el brasileño se lesiona.
Por lo demás, no se está dando apenas bola a Germán Martínez, que tiene condiciones defensivas para dar chispa ahí al equipo, sumando tiro exterior y "testiculina". El dos reserva (Díaz, jugador que a mí particularmente me gusta mucho) no está aportando apenas en ataque: Ese es otro problema estructural.
Y, finalmente, tenemos el eterno problema con la mala gestión de cambios que, por lo general, tiene el entrenador. Igual esto es cuestión de gustos y opiniones, pero las rotaciones automáticas no suelen dar buenos resultados: Cortan el ritmo de juego y las rachas.
Si el problema sólo fuera defensivo, esto se entrena y se consigue, pero hay aspectos que no pintan bien. Ojalá me equivoque, pero no renovar a Maye fue un error de bulto (yo particularmente habría buscado un combo con pasaporte, porque Thomasson no es tan diferencial como el club pensó hace unos meses).