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Sergio Llull, el eterno salvador

El Real Madrid disputó la tercera jornada de la Liga Endesa contra el Monbus Obradoiro frente al público del WiZink Center. Pese a que mediado el primer cuarto parecía que los blancos tomaban, posesión a posesión, control del choque, los siguientes cuartos probaron justo lo contrario.

El equipo de Moncho Fernández desplegó un estilo aguerrido y físico. Por ejemplo, los gallegos ganaron la batalla del rebote. Pero además tejieron una red que imposibilitaba una fluidez normal del juego madridista. Esto sumado a la falta de acierto de los merengues en el lanzamiento exterior -en cierto momento del tercer cuarto solo Causeur había convertido desde más allá del 6,75-, provocó un parcial positivo en el periodo tras el descanso.

Fue en ese momento, cuando más sufría el Madrid, que apareció Sergio Llull. El menorquín está inmerso en un proceso de adaptación al papel de microondas que otrora pertenecía a Jaycee Carroll. El internacional español no necesita demasiado tiempo para dejar su impronta en el juego y se le permite que sus porcentajes no sean los mejores del mundo (25% en tiros de dos y 29% desde el triple).

 

 

El impacto de Llull va más allá de lo numérico. Cuando anotó su típico triple desequilibrado para empatar el partido a 51 con diez minutos por jugar, el WiZink Center se reconectó. A partir de ahí, el escolta se convirtió en capitán general y les indicó a sus compañeros el camino que debían tomar. Quizás por esto Pablo Laso le coloca en la rotación con un recién llegado como Nigel Williams-Goss quien, por momentos, se muestra tímido sobre el parqué.

No es cosa de un partido

La temporada no empezó de la manera deseada para Sergio Llull. Como él mismo reconoció, no estuvo acertado en las semifinales de la Supercopa contra el Lenovo Tenerife. Laso limitó, como consecuencia, su tiempo de juego. Pero a partir de ahí todo cambió.

Una vez más, en el tercer cuarto y cuando su equipo peor estaba (19 puntos de desventaja), el menorquín apareció en la final contra el Barça. Sus 24 puntos y MVP en el pabellón donde vivió la peor lesión de su carrera demostraron la capacidad de lucha y superación del nuevo capitán madridista. A continuación, en el debut liguero, el de Mahón firmó un 4/7 en tiros de tres espoleando a sus compañeros una vez más. El cambio de posición le permite pensar más en la anotación.

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