En Cleveland, el verano ya se anuncia agitado. Con la espalda contra la pared ante los Knicks, perdiendo 0-3 en las finales de conferencia del Este, los Cavaliers ven acercarse una offseason cargada de preguntas. Porque más allá de la decepción deportiva, es la construcción del equipo lo que va a generar más debate.

Con una masa salarial ya muy elevada, Cleveland tendrá que lidiar con las restricciones del “second apron”, ese techo punitivo que limita enormemente el margen de maniobra de los equipos con mayor gasto. En otras palabras, mantener a todo el mundo en las mismas condiciones será extremadamente complicado, probablemente imposible.

Para mejorar el equipo, la dirección tendrá que contemplar decisiones importantes. Donovan Mitchell, Jarrett Allen, James Harden o Evan Mobley: uno de los pilares podría hacer las maletas.

¿Qué pasa con James Harden?

Pero según las últimas informaciones de The Athletic, un escenario ya parece descartado: los Cavaliers no han mostrado ningún interés en un intercambio que envíe a Evan Mobley a Milwaukee a cambio de Giannis Antetokounmpo.

Una postura firme, habida cuenta de que el nombre del “Greek Freak” normalmente es capaz de hacer tambalear a cualquier franquicia. Confirma sobre todo que Cleveland sigue viendo a Evan Mobley como una pieza central de su proyecto, a pesar de una campaña más irregular. Un año después de su título de mejor defensor del año y de algunos votos en la carrera al MVP, el interior ha pesado menos esta temporada. Su impacto defensivo ha sido menos constante, mientras que su acierto exterior ha caído por debajo del 30%, tras dos temporadas por encima del 37%.

Aun así, su edad, su perfil defensivo y su margen de progresión lo convierten en un activo muy valioso.

El caso de James Harden es más complejo. Llegado a cambio de Darius Garland en el trade deadline, el escolta dispone de una player option de 42,3 millones de dólares para la próxima temporada, lo que complica cualquier proyección.