Durante toda la temporada regular, para justificar sus rendimientos irregulares y a veces más que discretos, incluso muy desapercibidos, Karl-Anthony Towns explicaba que tenía que adaptarse a un nuevo sistema. El problema es que pese al paso de las semanas, no se veía realmente al verdadero “KAT”, ni un sistema bien definido en Nueva York que le permitiera brillar.
Desde hace cuatro partidos, y tras la victoria de Atlanta en el Game 3 de la primera rondade los playoffs (2-1 entonces para los Hawks), Mike Brown, que estaba contra las cuerdas, ha cambiado su ataque. El ex de los Wolves se ha enfundado un traje similar al de Nikola Jokic.
Es decir, comienza sus acciones por detrás de la línea de tres, no solo para tirar sino para dirigir el juego y repartir asistencias. Y la fórmula funciona, ya que los Knicks llevan cuatro victorias consecutivas, incluidas las dos últimas, en Atlanta (+51 puntos) y luego ante Philadelphia (+39), muy, muy holgadas.
“Estamos haciendo un mejor trabajo colectivo. Hemos cambiado algunos elementos y ha sido muy beneficioso para nosotros”, constata Karl-Anthony Towns, que brilla en esta misma secuencia con 16,3 puntos con un 59% de acierto en tiros de campo, 45% desde la línea de tres, 10,3 rebotes y ocho asistencias de media, en solo 28 minutos.
Esa parece ser la fórmula correcta para Nueva York y su pívot, que arranca sus acciones muy lejos del aro, algo positivo para alejar a Joel Embiid o a Andre Drummond y dejar espacios para que sus compañeros penetren, a quienes puede asistir con facilidad.
El quarterback de los Knicks
“Me encanta hacer esto porque puedo implicar a mis compañeros. Tengo la oportunidad de ser el quarterback del ataque y puedo ponerlos en posición de tener éxito“, analiza el All-Star. “Ellos confían en mí en este momento, cuando tengo el balón en las manos, y quiero seguir devolviéndoles esa confianza tomando las decisiones correctas.”
Con 17 puntos en este Game 1, incluido un 3/5 desde la línea de tres, Karl-Anthony Towns puso presión sobre su defensor y, mientras esté acertado desde lejos, su presencia alejada del aro puede marcar la diferencia.
Como ocurre con Nikola Jokic en Denver, debe seguir siendo una amenaza desde el perímetro para obligar a su par a salir a defenderle. Mientras se mantenga ese equilibrio, Jalen Brunson y sus compañeros lo aprovecharán a la perfección.
“Eso espero. Es la esperanza. Se espera que en este momento de la temporada se pueda jugar al mejor nivel”, responde “KAT” cuando se le pregunta si desde hace cuatro partidos Nueva York está practicando su mejor baloncesto de la temporada. “Lo he dicho toda la temporada: ser un uno por ciento mejor cada día. Ahora mismo estamos viendo la culminación de todas las pruebas que hemos atravesado esta temporada para llegar hasta aquí.”
Como consecuencia, Mikal Bridges está mucho más incisivo en los dos últimos partidos, y Jalen Brunson, que sufría mucha presión en la dirección, está aliviado y ya no pierde balones (solo dos en los tres últimos encuentros). Es, por tanto, todo el equipo el que se está beneficiando de este reajuste.
“Nuestro nivel actual también habla de la unidad de este equipo. De los sacrificios que ha hecho cada uno por el bien del grupo”, prosigue Karl-Anthony Towns. “Se vio en el Game 6 en Atlanta, que fue un esfuerzo colectivo global. En este partido contra Philadelphia también, todo el mundo cumplió las consignas y cada uno hizo un trabajo notable.”