Durante 23 temporadas, LeBron James ha convivido con críticas de todo tipo. La más reciente decía que su presencia entorpecía el ritmo de Luka Doncic y Austin Reaves. El propio LeBron respondió al argumento en el podcast Mind the Game, revelando que fue una conversación directa con los dos lo que cambió la dinámica de los Lakers en el tramo final de la temporada.
El momento en que LeBron identificó el problema
Todo empezó cuando LeBron observó a los Lakers jugar bien sin él. “AR y Luka parecían jugar libres. Parecía que, cuando yo no jugaba, no sentían que necesitaban incluirme o pasarme el balón, y eso los sacaba de su ritmo”, dijo el alero. La percepción fue suficiente para que actuara.
LeBron fue directo con Doncic y Reaves. “Fui a los dos y les dije: ‘Escuchen, no se preocupen por mí en la cancha. Cualquier mentalidad que tenían cuando yo no jugaba, manténganla‘”, reveló. A partir de ahí, los Lakers encontraron un encaje que resultó en una campaña de 17-7 desde el All-Star Break y 14-2 en marzo, el mejor mes ofensivo de la carrera de Doncic.
LeBron James blows by the defense, and goes above the rim 💨 pic.twitter.com/aZUO68lpOR
— NBA Philippines (@NBA_Philippines) April 6, 2026
LeBron, de nuevo al mando
LeBron también rebatió la narrativa con claridad. “No soy idiota. Conozco bien mi juego y lo que puedo aportar a un equipo. Nunca tuve una posición fija. Sé que puedo adaptarme a cualquier función que ayude al equipo a ganar, aunque eso signifique renunciar a cosas que siempre he hecho”, afirmó.
Con Doncic en España recuperándose y Reaves también fuera, los Lakers vuelven a depender de LeBron para sobrevivir en los playoffs. La ironía es que el alero que renunció al protagonismo por el bien del equipo ahora necesita recuperarlo. Hasta dónde lleguen los Lakers en la postemporada puede depender directamente de cuándo sus dos compañeros logren volver.