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Los Celtics de 1986: un equipo eterno

 
La franquicia de Boston es la más laureada de la NBA, con 17 títulos en su haber, goza de una gran cantidad de plantillas para el recuerdo en su trayectoria. Concretamente la de 1986 es, para algunos, la mejor de la historia.  
 
Las finales de 1985 fueron un jarro de agua fría para los Celtics, tras imponerse en el primer partido por 34 puntos ante el equipo de Los Ángeles, vieron como los de amarillo y púrpura les acababan remontando para llevarse la serie y el título  4-2. Ante esto, los de Massachusetts se vieron obligados a reforzarse para volver a conseguir el preciado anillo. La gerencia verde consiguió hacerse con Bill Walton y Jerry Sichting, que a la postre resultarían clave para completar una escuadra que acabaría siendo legendaria.

Los Celtics de 1986 son el paradigma del juego en equipo

Un conjunto formado por jugadores con un gran IQ baloncestístico, que jugaban por y para sus compañeros. Todos entendían su rol y lo ejecutaban a la perfección. Además de esto, eran realmente un equipo duro en la cancha, tanto física como mentalmente: decía Scott Wedman (el alero suplente de Bird) que nunca había estado en un equipo en el que se hiciese tanto uso del trash talking como en Boston, y que además Larry destacaba por encima de todos en este aspecto. 

1986 Boston Celtics Tribute

El equipo lo formaban varios Hall of Famers y otros jugadores que, sin llegar a estas cotas, también tuvieron gran relevancia en la liga. Para empezar, su entrenador, K.C. Jones, es una leyenda de las canchas. El otrora base de los Celtics de Bill Russell era el encargado de manejar a un equipo con una columna vertebral formada por Bird, McHale y Parish, acompañados a la perfección por Ainge y Dennis Johnson en el quinteto inicial, además de contar con la incalculable ayuda de Walton, Wedman y Sichting como principales jugadores de banquillo.    

Larry Bird, un líder indiscutible

Haciendo hincapié en la calidad de los jugadores del equipo, es preciso hacer un resumen de las cualidades de cada uno. Para empezar, tenemos a Larry Bird, un tipo que junto a Jordan y Magic forma para muchos el trío de los mejores jugadores de la historia. En la misma temporada en cuestión ganó el MVP de la liga regular y de las finales. Larry era un alero de 2,06 que lo sabía hacer todo, y además a un nivel excelso. El 33 de Boston es probablemente el jugador más inteligente que ha visto la liga (un dato demoledor: es la única persona en ganar el MVP, el GM de año y el entrenador del año), su visión de juego y su habilidad para poner la pelota donde quería están al nivel de los mejores bases, además de gozar de una increíble capacidad anotadora, y no tan solo por su tiro (de los mejores de la historia) sino que además era un gran jugador en el poste. Por si fuera poco, también era un extraordinario defensor, al ser tan inteligente sabía perfectamente dónde posicionarse, en qué momento hacer una ayuda y cómo reaccionar ante su atacante, además de dejarse la vida en cada jugada. Tampoco hay que olvidar su gran capacidad reboteadora (más de 10 por partido muchas temporadas) y su habilidad en el Clutch, una vez Pat Riley dijo “Escogería a Jordan para un tiro si el partido está en juego, pero si lo que estuviese en juego es mi vida… me quedaría con Bird.”
 
En la posición de Ala-pívot titular encontramos a Kevin McHale, uno de los grandes de la historia en su posición y, junto con Olajuwon, el jugador con mejor juego de pies y movimientos de espaldas al aro que ha habido. McHale, además de un prolífico anotador (tanto en el poste como en media distancia), era un defensor de élite, no era ni fuerte ni rápido pero tenía una gran envergadura y era muy astuto, además de entender a la perfección el juego y ser un muy buen reboteador.
 

Kevin McHale - Poesía en el poste

 
El tercer miembro del “Big Three” era Robert Parish, este pívot podría haber sido la estrella principal en la mayoría de equipos de la época, pero tuvo la suerte de coincidir con los dos genios antes nombrados. Era un jugador muy constante, de los que sabes que cada noche van a sumar. Tenía una habilidad natural para sumar puntos desde la zona, contaba con un gran juego en el poste y un fadeaway prodigioso. Por otro lado, era un ancla defensiva y un magnífico reboteador.
 
Dennis Johnson era el base titular, un jugador de tal magnitud que llegó a ser el MVP de las finales en 1979 con los Sonics. DJ destacaba por ser una máquina en defensa, además de ser un gran jugador en el Clutch, ser constante en ataque y tener una gran habilidad para finalizar en transición y llegar hasta el aro.
 
Danny Ainge, el actual GM de los verdes, era el escolta titular. Este jugador no destacaba por su defensa, sino por su tiro exterior y su habilidad para facilitar y sumar puntos en ataque, era un auténtico zorro. Si bien es el atleta con menos nivel del quinteto inicial, eso no le quita méritos, cabe recordar que estamos hablando de uno de los mejores equipos de la historia y que Danny llegó incluso a ser All-Star.

La importancia de la segunda unidad

En lo referente a las piezas clave del banquillo, primero nos encontramos con Bill Walton, el MVP de 1978 estaba lastrado por las lesiones, pero debido a la gran calidad que atesoraba, consiguió aportar minutos desde el banquillo que valían oro, lo que le llevó a ganar el premio a Sexto Hombre del año. Este jugador destacaba sobre todo por ser uno de los pívots con mejor habilidad en cuanto a visión y calidad de pase que se recuerdan, además de ser muy completo en todas las facetas del juego. 

Bill Walton

Otra pieza clave en el banquillo era Scott Wedman, jugador con una gran habilidad para anotar. En sus años en Kansas llegó a jugar el partido de las estrellas y supo adaptarse perfectamente a un rol secundario en Boston después de pasar una temporada y media para el olvido en unos desastrosos Cavs. 
 
El tercer hombre importante en salir desde la banca era Jerry Sichting, un base de 1,85 con buena mano y muy seguro desde la línea de tiros libres. Muchos lo recordarán por la pelea con Ralph Sampson en las finales de ese mismo año, pero era un jugador que realmente cumplía cuando tenía la oportunidad.
 
Obviamente había otros hombres en la plantilla, como el actual entrenador de los Mavs, Rick Carlisle, el rookie Sam Vincent o Greg Kite, este último más recordado por su bigote que por su juego. Pero ninguno aparte de los 8 anteriormente mencionados tenía un papel relevante en la rotación.
 
Por otro lado, no nos podemos olvidar  de los números, y estos son de escándalo: el conjunto verde esa temporada fue el mejor en eficiencia defensiva con 102.6 puntos permitidos cada 100 posesiones y el tercero mejor en eficiencia ofensiva, con 118.8 puntos anotados cada 100 posesiones. Es decir, los de Bird y compañía formaban parte de la élite tanto en defensa como en ataque. 
 
Los de K.C. Jones son el equipo con mejor récord en casa en la historia de la NBA: en temporada regular solo perdieron un partido (igual que los Spurs de 2016) pero en Playoffs no dejaron escapar ni una victoria en el Garden.

La travesía por los Playoff

Los de Boston se cruzaron con Michael Jordan y los Bulls en primera ronda, a los cuales enviaron a casa con un 3-0. Lo más memorable de esa eliminatoria es el partido que se fue a las dos prórrogas y en las que el 23 de Chicago llegó hasta los 63 puntos. Fue el mismo día en que Bird, haciendo alusión al tremendo partido del escolta, dijo “He visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto”.
 

Michael Jordan 63 puntos vs Boston

 
En la siguiente ronda se encontraron con los Hawks de Dominique Wilkins, en esta eliminatoria dejaron escapar un partido, en el cual ningún titular de los de Boston realizó una buena actuación.
 
Ya en las finales de conferencia se toparon con los Bucks, un auténtico equipazo con jugadores de la talla de Sidney Moncrief (uno de los mejores defensores exteriores de la historia) , Terry Cummings, Paul Pressey, Ricky Pierce o el triplista Craig Hodges. Aún así, los Celtics les barrieron 4-0. 
 
En las finales se encontraron a los Rockets de las torres gemelas: Hakeem Olajuwon y Ralph Sampson. Los de Houston acababan de eliminar a los anteriores campeones, los Lakers del Showtime. Fueron el equipo que más guerra les dieron a Bird y compañía, pero realmente seguían estando un escalón por debajo del nivel de los Celtics. Así, los verdes acabaron ganando 4-2 la eliminatoria con un último partido en el Garden en el que Larry culminó con un triple doble una temporada para la historia.
 

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Comentarios

Buenas tardes. No voy a discutir la maravilla de equipo que fueron los Celtics del 86, ni tampoco los Lakers que compitieron con ellos tantas veces.
Sin embargo, de esa época y de los equipos que he visto jugar, el que más me ha maravillado es el del los Sixers que aplastó a los Lakers en el 83. Me hubiese gustado ver a los míticos Celtics de Russel y the green running machine (Havlicek) pero no televisaban la NBA en ese tiempo y yo "casi no era".
Los Sixers del 83, con Malone, Erving, Cheeks, Iavaroni, Toney, lBobby Jones y los dos Johnson (Reggie y Clemon), tuvieron una temporada inmaculada: 65 - 17 en Regular Season y 12-1 en Play Off. Por resumir el equipo: dos perros de presa como Cheeks (que además era un magnífico base) y Jones, un superpivot de 2,02 como Mo Malone y una estrella como el Dr. J. además de un complemento anotador como Toney y un rey de intangibles como Iavaroni.Lástima que en Philly no fueran capaces de mantener el equipo durante más años...

Sin duda esos Sixers también fueron uno de los mejores equipos de la historia, además de ser absolutamente demoledores en Playoffs. Respecto a si fueron mejores o no que los Celtics o Lakers... eso ya es muy subjetivo y entra en el gusto de cada uno. Un saludo.