Un jugador de la NBA normalmente puede ser traspasado sin tener voz en la decisión. En cuanto es elegible para un intercambio, su franquicia tiene el derecho de enviarlo adonde quiera sin necesitar su aprobación. Para nueve jugadores, sin embargo, la situación será distinta durante la temporada 2026/27.
Todos podrán rechazar un traspaso, aunque no todos cuenten necesariamente con una verdadera “no-trade clause”. El convenio colectivo prevé, de hecho, varios mecanismos capaces de otorgar este poder a un jugador.
Damian Lillard, el único con una cláusula real
El caso de Damian Lillard es el más sencillo. En su regreso a los Blazers, el base negoció una verdadera cláusula de no traspaso. Portland no puede, por tanto, intercambiarlo sin su autorización. Para ser elegible a una cláusula de este tipo, un jugador debe contar con al menos ocho temporadas de experiencia en la NBA, de las cuales cuatro con su franquicia actual. También debe firmar un nuevo contrato como agente libre, ya que una cláusula de no traspaso no puede incluirse en una extensión.
Players to score 20k points for the Portland Trail Blazers:
— SleeperTrailBlazers (@SleeperBlazers) July 30, 2026
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Players to score 15k point for the Portland Trail Blazers:
1.Damian Lillard — 19376
2.Clyde Drexler — 18040
Safe to say Dame will reach the 20k club this season pic.twitter.com/bSWyginU1n
Estas condiciones explican lo poco habitual del mecanismo. LeBron James, por ejemplo, podría haberse beneficiado de ella si hubiera firmado en Cleveland o Miami, pero no en Philadelphia, ya que nunca había jugado antes para los Sixers.
Otros dos jugadores cuentan con derecho a veto tras haber firmado una “offer sheet” con otra franquicia: Moussa Cisse y Spencer Jones.
Los Knicks habían intentado recuperar a Moussa Cisse, antes de que Dallas igualara su propuesta. Por su parte, Spencer Jones había aceptado una oferta de dos años del Thunder, pero los Nuggets finalmente decidieron retener a su alero igualando las mismas condiciones.
Cuando una franquicia iguala una “offer sheet”, el jugador en cuestión puede rechazar cualquier traspaso durante un año completo. Tampoco puede ser enviado, durante ese período, al equipo del que provenía la oferta original.
Seis protecciones ligadas a contratos de corta duración
Seis veteranos completan esta lista: Thomas Bryant en los Cavaliers, Simone Fontecchio en el Heat, Javonte Green en los Pistons, Al Horford en los Warriors, Jonathan Isaac en el Magic y Kenrich Williams en el Thunder.
Todos renovaron con su franquicia anterior por una temporada, o por dos años con una opción sobre la segunda. Este tipo de contrato otorga automáticamente al jugador una protección frente a un traspaso, a menos que acepte renunciar a ella en el momento de la firma.
Thomas Bryant renovó así por un año en Cleveland, igual que Simone Fontecchio en Miami. Tras ser cortado para permitir que el Magic ahorrara dinero, Jonathan Isaac también regresó a Florida con un contrato de una temporada.
Javonte Green firmó por un año adicional en Detroit, mientras que Kenrich Williams aceptó cinco millones de dólares para quedarse en el Thunder. Por último, Al Horford había rechazado su “player option” antes de firmar un nuevo contrato con Golden State.
Esta protección busca, entre otras cosas, preservar los “Bird Rights” de los jugadores. Si aceptan un traspaso, su nuevo equipo solo dispondrá de sus derechos “Non-Bird” al final de la temporada, lo que limita las posibilidades de renovarlos con un aumento salarial importante.
El poder de veto, además, no desaparece tras un primer traspaso: el jugador lo conserva en su nueva franquicia y debe volver a dar su consentimiento para ser intercambiado una segunda vez durante la misma temporada.
Otros jugadores, entre ellos Draymond Green, Jordan Clarkson, Tyus Jones o Harrison Barnes, podrían haberse beneficiado de esta protección. Sin embargo, aceptaron renunciar a ella.