Tras conquistar la Liga Endesa con el Valencia Basket y ser seleccionado en la primera ronda del Draft por los Dallas Mavericks, Sergio de Larrea puso rumbo a la Summer League de Las Vegas para dar sus primeros pasos en la NBA bajo las órdenes de Joe Boylan. Fue su primera toma de contacto con la franquicia texana antes de afrontar su temporada de debut en la mejor liga del mundo. A menos de tres meses para el inicio del curso, la gran incógnita pasa por conocer el papel que tendrá el base vallisoletano dentro del proyecto que dirige Dusty May.
Sergio de Larrea busca impactar en la parcela ofensiva
En Dallas Mavericks han quedado especialmente satisfechos con el impacto de Sergio De Larrea durante la Summer League de Las Vegas. Su capacidad para dirigir el juego y adaptarse a un entorno completamente nuevo ha llamado la atención del cuerpo técnico, que destaca la naturalidad con la que asumió el mando del ataque desde sus primeros minutos.
“La forma en que Sergio ha dominado el apartado ofensivo gracias a su comprensión del juego ha sido realmente impresionante. Aunque la Summer League no puede compararse con la NBA, llegó a un contexto completamente nuevo, tanto dentro como fuera de la pista, y aun así fue capaz de marcar el ritmo y controlar las posesiones a través de su capacidad de pase“, explica el head coach de Mavs en la liga de verano de la NBA.
Uno de los aspectos que más sorprendió fue su conexión con los interiores. “Su facilidad para generar alley-oops ha sido increíble. Los rivales sabían lo que iba a hacer, pero nadie encontraba la forma de detener esa acción: de Larrea atacando hacia su mano derecha para servir un pase bombeado al aro”, destacan, subrayando una de las armas que más rédito le dio durante el torneo.
Necesidad de mejorar el porcentaje de su mapa de tiro
Sergio de Larrea, en la vertiente algo más crítica, fue como el foco se desplazó casi exclusivamente hacia sus porcentajes de tiro. Su 27,3 % en lanzamientos de campo se convirtió en el dato más repetido por quienes cuestionaron su actuación en la Liga de Verano. Sin embargo, esa lectura deja en un segundo plano el aspecto en el que realmente sobresalió: la dirección del juego.
El base con pasado en Valencia Basket fue el auténtico cerebro ofensivo de los Mavericks durante el torneo. Firmó una media de 8,8 asistencias por encuentro y estableció un nuevo récord de la franquicia en la Summer League al repartir 14 pases de canasta frente a Oklahoma City Thunder. Su capacidad para leer el pick and roll, interpretar las ayudas defensivas y encontrar siempre la mejor opción ofensiva estuvo muy por encima de la media.
Los grandes directores de juego no solo generan para sí mismos, sino que elevan el rendimiento colectivo. De Larrea volvió a demostrar una visión privilegiada, anticipando las rotaciones defensivas antes de que se produjeran y encontrando a sus compañeros con todo tipo de recursos: pases bombeados, asistencias de pocket o cambios de lado que generaban tiros liberados.
Es evidente que el lanzamiento exterior continúa siendo el principal apartado a desarrollar en su evolución. No obstante, también conviene contextualizar sus porcentajes. La Liga de Verano presenta un baloncesto mucho menos estructurado que la NBA, con ataques menos fluidos, peores espacios y compañeros que, en muchas ocasiones, no convierten los tiros abiertos generados por el base. Todo ello dificulta el trabajo de un creador de juego. Sus cifras de tiro merecen seguimiento, pero no deberían ocultar el verdadero valor que aportó en Las Vegas: una toma de decisiones y una capacidad para organizar el ataque propias de un base de élite.
Dallas Mavericks remodela alrededor de Cooper Flagg
Los Dallas Mavericks han protagonizado uno de los veranos más activos de la NBA con un objetivo muy claro: rodear a Cooper Flagg del mejor talento posible para acelerar el inicio de un nuevo proyecto competitivo. El gran movimiento llegó mediante un traspaso a tres bandas que permitió incorporar al número uno del Draft de 2024, Zaccharie Risacher, procedente de los Atlanta Hawks.
La franquicia texana, con Masai Ujiri al frente de los despachos, también reforzó su rotación de la segunda unidad con las llegadas de Santi Aldama y Marcus Sasser, mientras que recuperó al pívot Moussa Cisse para apuntalar el juego interior. Además, Jett Howard se incorporó con un contrato dual (two-way), ampliando la profundidad de la plantilla. Paralelamente, nombres importantes como Klay Thompson y Daniel Gafford han aparecido de forma recurrente en los rumores de mercado, reflejando que los Mavericks siguen abiertos a realizar nuevos movimientos para completar un bloque que aspira a competir desde el primer día.