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SOS de Doncic: Las opciones de futuro de los Dallas Mavericks

En la madrugada del martes al miércoles, los Dallas Mavericks sufrieron ante los Washington Wizards la séptima derrota entre sus últimos nueve partidos. La temporada está siendo una montaña rusa para los texanos, que se mantienen a duras penas en los puestos que les dan acceso a los Playoffs.

Sin embargo, cuando en la plantilla tienes al líder anotador de la NBA, que además es uno de los mejores generadores de juego para sus compañeros de la competición, las expectativas son mucho más altas que simplemente llegar a la postemporada.

La campaña anterior, la franquicia de Mark Cuban dio con la tecla, más o menos, a mitad de temporada. El experimento Doncic-Porzingis no funcionó y los Mavs pulsaron el botón de deshacer. En el traspaso con Washington (casualidades) llegaron Dinwiddie y Bertans. En aquel momento, Kidd tenía a su disposición a Luka y dos generadores a su lado: el propio ‘Spence’ y Jalen Brunson.

El último no renovó y se reunió con su padre en la Gran Manzana. Su perdida ha ido mucho más allá de la pérdida del compañero de clase de Draft de Luka y uno de sus mejores apoyos en el vestuario. La variedad del juego de los Mavs se ha reducido notablemente. Pese a la baja estatura de Brunson, siempre buscaba la penetración y hacer daño alrededor de la pintura. Más allá de su enésima eclosión en el Garden -se fue de Texas siendo el segundo mejor jugador de la franquicia-, los esquemas de Jason Kidd se han vuelto más predecibles para las defensas rivales.

Dallas es el único equipo de la NBA que tiene menos de tres jugadores que intentan cinco o más penetraciones por partido. A este hecho habría que sumarle la inconsistencia en el tiro de tres de los supuestos especialistas, como es el caso de Tim Hardaway Jr., Reggie Bullock o Dorian Finney-Smith (ninguno supera el 35%).

Otro caso es el del recién llegado Christian Wood. El ala-pívot está teniendo probablemente la mejor temporada ofensiva de su carrera al lado de Doncic. El problema llega en el lado defensivo. A Kidd no le gusta su aportación en la mitad propia de la pista y por tanto sus minutos se resienten. Dinwiddie tampoco se ha erigido en esa faceta como una pieza valiosa.

Por tanto, Dallas tiene tres problemas, dos en ataque y uno, general, en defensa. La temporada pasada, los de Kidd cerraron la ‘regular season’ como el séptimo mejor equipo en defensa. A día de hoy son el número 26. De esta manera, pierden todo lo que genera la quinta mejor ofensiva de la competición.

Llegado este punto, ¿cómo podrían los Mavericks darle la vuelta? Los aficionados texanos están pidiendo cambios a gritos, ya sea en las redes sociales o en la calle. Ejemplo de esto último es el mural pintado en la ciudad de Dallas con Doncic de protagonista en el que el esloveno portaba un cartel pidiendo más ayuda.

Para la desgracia de los más impacientes, Harrison, el Mánager General, está relativamente atado de manos y pies. No puede traspasar su primera ronda de 2025 hasta que se confirme la no-protección de la elección mandada a los Knicks por Porzingis. A partir de ahí se meterían en un terreno farragoso: todas las rondas que mandaran, debido a la ‘Stepien Rule’ podrían ser potencialmente sin Doncic en la franquicia. Sería una apuesta de riesgo.

Ante este panorama, las opciones son las siguientes. Podrían buscar incorporaciones menores, como un Bojan Bogdanovic (aunque tendrá muchos pretendientes) o un Terry Rozier o buscar un golpe parecido al de Porzingis y apostarlo todo en los próximos cinco-siete años. Ahí podría entrar un Zach LaVine, un Scottie Barnes o el sempiterno rumor de Bradley Beal. Independientemente, la vía traspaso es la única realista a corto plazo dado que los Mavericks no tendrán espacio salarial en la agencia libre a corto plazo.

Tal y como se está desarrollando la temporada en la Conferencia Oeste, cualquier cambio que mejorase a Dallas podría catapultarle a las rondas finales de la postemporada. Una vez llegado a estas últimas estaciones, los de Jason Kidd ya tienen la pieza desequilibrante, el jugador que puede decantar cualquier partido. Es hora de que Nico Harrison y Mark Cuban le den a su estrella los mimbres de un verdadero candidato al anillo.

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