Los Knicks cerraron la serie como la habían comenzado: con una impresionante demostración de fuerza. La diferencia es que esta vez jugaban en campo contrario, aunque con el ruidoso apoyo de sus aficionados, y sin OG Anunoby por segundo partido consecutivo.
Con un arranque cercano a la perfección y un acierto exterior irreal, los compañeros de Deuce McBride acabaron con cualquier esperanza de remontada de los Sixers, barridos 4-0 y ya de vacaciones.
THE FIRST TEAM TO PUNCH THEIR TICKET TO THE 2026 CONFERENCE FINALS…
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THE NEW YORK KNICKS 🗽 pic.twitter.com/hOeBIgRD4Q
Un primer cuarto de historia
Para un equipo con la espalda contra la pared en casa, Filadelfia no transmitió precisamente la sensación de urgencia esperada. Todo lo contrario: fueron los neoyorquinos quienes prendieron fuego al primer cuarto. ¡Y de qué manera! Los jugadores de Mike Brown dominaron a sus rivales tanto en la zona como, sobre todo, desde el perímetro, con un 11/12 en triples que les dio rápidamente una ventaja de 20 puntos.
Comodín de lujo, Deuce McBride ilustró esa euforia encadenando cuatro triples consecutivos para dejar a los locales a -14 en apenas cinco minutos. Tras él, Karl-Anthony Towns, Jalen Brunson y Landry Shamet se sumaron con un 2/2 desde el arco, llevando el marcador a un increíble 43-23.
Hasta +44 para Nueva York
Aturdidos, los Sixers llegaron a verse abajo de 27 puntos en la primera mitad tras un nuevo triple de Landry Shamet, el “2+1” de Josh Hart y dos nuevas flechas de “KAT” y del incombustible Deuce McBride. Difícil imaginar cualquier reacción posible desde el lado de Filadelfia.
Miles McBride is ON FIRE 🔥
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He's 3-for-3 from DEEP in Q1!
Knicks up 14 in Game 4 🍿 pic.twitter.com/lecofuZzHI
Las encendidas arengas de Nick Nurse no cambiaron prácticamente nada. Reducidos a -24 tras dos últimos triples de la pareja Miles McBride – Josh Hart (81-57), los Sixers siguieron hundiéndose tras el descanso mientras Nueva York ensartaba triples uno tras otro, entre nuevos lanzamientos lejanos de Jalen Brunson y el dúo McBride/Hart de nuevo en acción (105-75).
Incluso en ese punto, los Knicks encontraron recursos para mantener el pie en el acelerador con un parcial de 15-4 impulsado por el trío Jose Alvarado – Landry Shamet – Karl-Anthony Towns, y los Sixers cerraron el tercer cuarto nuevamente superados (122-83).
Tras unos últimos doce minutos de calvario para Filadelfia, Nueva York se impuso finalmente 144-114 con una ventaja máxima de 44 puntos, trazando el camino hacia su segunda final de conferencia en dos años, mientras que Nick Nurse y los suyos tienen trabajo por delante durante los próximos días.
KNICKS TIE THE NBA'S POSTSEASON RECORD FOR THREE-POINTERS MADE WITH 25!
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144 POINTS ARE THE MOST THEY HAVE SCORED IN THE POSTSEASON IN FRANCHISE HISTORY 🚨 pic.twitter.com/AvoqtuagbU
Lo más destacado
Un primer cuarto histórico. Antes de un fallo de Landry Shamet, Nueva York comenzó el partido con un… ¡11/12 en triples! Un festival increíble que dejó KO a Filadelfia y mató el suspense en menos de un cuarto. Más aún: los Knicks cerraron los primeros doce minutos con 43 puntos, nuevo récord de franquicia en puntos anotados en un cuarto de playoffs. Gracias a Pacôme Dadiet, establecieron también su récord de triples en playoffs con un brillante 25/44, igualando el récord histórico de los Cavaliers (2016) y los Bucks (2023). Sus 144 puntos son además el récord de franquicia en un partido de playoffs.
Deuce McBride, el francotirador de lujo. Titular de nuevo junto a Jalen Brunson para suplir a OG Anunoby, el comodín de Mike Brown firmó una actuación excepcional, marcada por ese arrebato con cuatro triples anotados en menos de 90 segundos. Discreto en el Game 3, esta vez fue brillante de principio a fin, como demuestra ese “3+1” con el rebote en el aro y la ayuda del tablero antes de entrar, una canasta finalmente anulada tras el “challenge” de Nick Nurse. El balance final: 25 puntos con 7/9 en triples, en una noche en la que el exjugador de West Virginia estuvo tocado por la gracia.
Los Sixers, por debajo de todo. ¿Se recuperarán los Sixers de un sweep así? Si bien el desarrollo del juego colocó rápidamente a los locales en un aprieto frente al irreal acierto exterior del rival, también es cierto que Filadelfia no fue el agresor desde el inicio. El combate al rebote simbolizó perfectamente la falta de compromiso de un equipo con la espalda contra la pared que concedió 12 rebotes ofensivos solo en la primera mitad. Con 24 puntos abajo al descanso, los locales no se recuperaron jamás.