A falta de dos tercios de temporada, la clasificación de la Primera FEB 2025-26 coloca arriba a Leyma Coruña, Monbus Obradoiro y Palencia Baloncesto, con Gipuzkoa Basket sorprendiendo a propios y extraños ya que está haciendo una temporada por encima de sus posibilidades, mientras HLA Alicante y Baloncesto Fuenlabrada sostienen proyectos intermedios, Movistar Estudiantes intenta cuadrar plantilla y ambición con presión histórica y social, mientras que Hestia Menorca se ha metido en la pelea del playoff con otras aspiraciones; ocho aspirantes, tres velocidades económicas y una realidad que ya se cobró una víctima la pasada temporada: en 2026, ascender a la ACB exige moverse en torno a los tres millones… pero no garantiza nada.
Presupuesto Primera FEB 2026: la frontera real de los tres millones
La cifra que marca las cartas ganadoras a los aspirantes al ascenso directo es clara y rotunda: 3 millones de euros. No es una estimación abstracta, es el rango en el que se mueven los proyectos que han decidido ir “all-in” y que sobre el papel tienen una “mano ganadora”. El único presupuesto oficialmente aprobado y comunicado por el propio club es el de Leyma Coruña: 3,3 millones de euros. La cifra fue ratificada por el accionariado y hecha pública. Es un dato verificable. Coruña no compite por crecer, compite por subir ya, quieren tener su segunda oportunidad en ACB y demostrar que han de estar en la élite.
En el caso de Obradoiro y Palencia, las cifras (entre 2,8 y 3 millones) han sido echas públicas por la prensa local sin pronunciamiento oficial de los clubes. En el caso palentino, sí es oficial la ayuda de 240.000 euros concedida por la Diputación, lo que aporta transparencia parcial al modelo de financiación. Sea como fuere, en todos estos casos, hablamos de presupuestos diseñados para ganar la liga o, como mínimo, estar en la Final Four.
Movistar Estudiantes: cuando la historia pesa más que el presupuesto
El caso de Movistar Estudiantes es digno de estudio, desde que perdiera la categoría en ACB ha sido el eterno favorito al ascenso, pero siempre se ha quedado a las puertas. El club no ha publicado oficialmente el presupuesto total desglosado de la temporada 2025-26. Sin embargo, sí es oficial el acuerdo de patrocinio principal con Movistar (2,5 millones anuales) y es pública la deuda histórica con Hacienda superior a los 10 millones de euros.
Con estos datos, cualquier análisis razonable sitúa el presupuesto total en el entorno o por encima de los tres millones, pero esta cifra debe considerarse estimada. Esa distinción es clave. Estudiantes tiene músculo económico. Pero también una presión histórica y social brutal. No ascender sería alargar un año más el fracaso deportivo y lastraría aún más la presión financiera acumulada. El ascenso a la élite le otorgaría ingresos que ayudarían a paliar la situación económica institucional casi definitivamente… aunque haya que hacer frente al canon ACB.
La ambición de ascenso ACB de la clase media
Existe un segundo escalón en Primera FEB, esa clase media que se empeña año tras año en hacer proyectos que aspiran a todo y, por qué no, poner las cosas más difíciles a los grandes trasanlánticos de la competición. Ahí es donde aparecen HLA Alicante y Baloncesto Fuenlabrada. Ninguno ha comunicado oficialmente una cifra cerrada de presupuesto global. Las estimaciones (entre 1,8 y 2,2 millones) se basan en análisis de mercado, estructura de plantilla y contexto competitivo.
Alicante compite desde un modelo de crecimiento progresivo, en un contexto institucional de contención presupuestaria provincial. Fuenlabrada, con patrocinador fuerte, ha optado por reconstrucción controlada tras su etapa ACB. Ambos buscan playoff, donde ya estuvieron el año pasado, pero desde la mesura económica, ajustada a su realidad institucional, que les permita hacer frente al tan temido canon si consiguen el ascenso en la pista. No quieren ser un nuevo Real Betis y que la alegría se quede en nada.
La rebelión de los pequeños: la ACB como sueño
En una Primera FEB marcada por presupuestos cercanos a los tres millones, hay clubes que compiten desde otra realidad. El caso más claro es el de Gipuzkoa Basket, cuyo presupuesto oficialmente aprobado y comunicado es de 1,1 millones de euros, la cifra más baja confirmada entre los ocho primeros clasificados. Con ese margen económico, el equipo se ha mantenido en la zona alta durante buena parte del curso, demostrando que la gestión deportiva y la estabilidad pueden desafiar —al menos en fase regular— a proyectos que casi triplican su inversión.
En un escenario similar, aunque con particularidades territoriales, aparece Hestia Menorca. No existe una cifra oficial pública detallada de su presupuesto global, pero las estimaciones razonadas lo sitúan entre 1,4 y 1,7 millones, lejos del umbral de los tres millones que parece marcar la frontera del ascenso. Menorca compite sin hipotecarse, entendiendo la ACB como un sueño de verano y no como una meta a conseguir. Y en una liga donde el mayor presupuesto confirmado supera en más del 200% al menor oficial, que estos proyectos sigan en la pelea nos devuelve esa parte romántica del baloncesto que tanto añoramos en las mejores ligas.
Canon ACB 2026: el coste invisible del ascenso
Y aquí aparece el gran elefante en la habitación: el canon ACB y el fondo de garantía. Ascender no es solo ganar la liga, o quedar campeón del playoff en la Final Four de Primera LEB, ascender es estar preparado, económica e institucionalmente, para asumir:
- Canon de entrada a la ACB.
- Fondo de garantía obligatorio.
- Incremento inmediato de masa salarial para competir.
- Adecuación de pabellón e infraestructuras.
- Refuerzo de estructura administrativa.
Aunque las cifras exactas pueden variar según acuerdos y condiciones, el salto a ACB supone un desembolso que multiplica el presupuesto de Primera FEB y obliga a pasar rápidamente a entornos de 5-8 millones para competir con mínima solvencia el primer año, donde el desembolso ha de ser mayor por las obligaciones administrativas.
Es decir, el club que asciende debe estar preparado para duplicar o triplicar esa cifra inmediatamente después. Se puede decir que el ascenso a Liga Endesa es el inicio de un riesgo que no todos los clubes que pelean por él en Primera FEB están capacitados para asumir, que se lo pregunten al ya desaparecido Real Betis.