El Real Madrid Baloncesto tuvo una victoria ciertamente agridulce frente a Valencia Basket en la Final Four de la Euroliga. El triunfo se vio empañado por una lesión en el tendón de Aquiles que tiene verdaderamente preocupado a club y afición. Su presencia está descartada contra Olympiacos.
Sergio Scariolo tendrá que revolucionar el Real Madrid Baloncesto en un día
Si ya de por sí jugar sin ningún pívot puro tiene una complejidad extrema, hacerlo sin poder entrenar variantes lo es aún más. Las probaturas en Liga Endesa servirán, pero están lejos de esta nueva realidad. No solo habrá que tener un plan para la segunda unidad, también para la primera. En este sentido, el Real Madrid Baloncesto tendrá que buscar perfiles en plantilla para suplirles, pero también valerse de la táctica para esconder sus debilidades y potenciar sus atributos.
Si bien Lyles al cinco ha sido la apuesta del Real Madrid Baloncesto sin Usman Garuba, ahora todos buscan otra vía. El nombre de Izan Almansa habrá venido a la cabeza de muchos. El jugador, que es un combo entre ala-pívot y pívot, podría acabar siendo la alternativa. Sin embargo, su falta de rodaje genera dudas y, quizás, se apueste por otra opción. Eso sí, va a necesitar mucha más pizarra.
La pizarra de una Final Four Euroliga sin pívots
Durante la propia semifinal de la Final Four Euroliga, ya se esbozaron varias ideas. Trey Lyles jugó al cinco, como era de esperar. Sin embargo, tras unos minutos sufriendo en bloqueo directo con Sako, Deck pasó a emparejarse con el center y el americano con el ala-pívot rival. Es decir, el argentino sería el poste en funciones en defensa. No obstante, el Real Madrid Baloncesto necesita ahora dos rotaciones y separarlos en el quinteto parece arriesgado.
La dificultad de una Final Four es máxima, pero medirse a la plantilla de Olympiacos lo es más, sobre todo en estas condiciones. Especialmente problemático puede ser el paso de Nikola Milutinov por la pista. Donta Hall o Tyrique Jones son dominantes, sustentan su juego en su agilidad y son de un tamaño asequible para un cuatro.
El gigante griego, por contra, es un 2.13 que no solo tiene pies cerca de canasta, sino que es buen pasador. Cualquier trampa que el Real Madrid Baloncesto prepare contra él puede ser sinónimo de compañero solo. Además, no son pocas las armas helenas más allá de la pintura.