Seguramente poco o nada alivie al Real Madrid Baloncesto el reconocimiento a su buen papel en la final de la Euroliga, pero no por ello no fue verdaderamente reseñable. Los madridistas llegaron verdaderamente mermados en el juego interior. Todo ello, además, contra un Olympiacos con mucha presencia en la pintura y gran IQ para explotar ventajas. La gesta, aún así, estuvo cerca de suceder.

La propuesta del Real Madrid Baloncesto que tantos elogios ha recibido

No era sencillo competir en las condiciones en las que lo ha tenido que hacer el Real Madrid Baloncesto en esta final de la Euroliga. Sin embargo, pudo mirar a los ojos y por momentos imponer su juego frente a Olympiacos. El plan inicial era claro, emplear a Lyles de falso cinco y jugar con una pareja interior muy fluida. El americano podía caer a la pintura de inicio, pero acababa abriéndose para que ese espacio lo ocuparan Deck, Okeke o Hezonja. La estrella estadounidense fue decisiva.

Buena muestra de la eficiencia del plan de Scariolo fue el rendimiento de Trey Lyles. El dominio en el juego del Real Madrid Baloncesto se hizo valer y Olympiacos acabó teniendo que adaptarse a las circunstancias. Milutinov, uno de los mejores jugadores del cuadro griego, salía más a deber en defensa de lo que era capaz de imponerse en ataque. Bartzokas tuvo que acabar por emplear a Tyrique Jones para igualar la contienda en movilidad.

La final de la Euroliga se resuelve en detalles

Olympiacos acaba optando por defender todo en cambio y sacar un quinteto alto para hacer una defensa ciertamente conservadora. Los griegos, lejos de imponer sus ventajas, se limitaron a resistir al anómalo plan del Real Madrid Baloncesto. A partir de ahí, con la zona griega más desguarnecida, Scariolo apostó por abrir mucho la pista y percutir en penetración con los cinco jugadores abiertos. Los blancos castigaron en 1×1 exterior a Vezenkov, Peters y Jones.

La defensa del Real Madrid Baloncesto en el tramo final del encuentro de Euroliga siguió siendo más elaborada que la de Olympiacos. Los blancos cambiaban entre Hezonja, Deck y Lyles por igualdad física, pero mantenían marca con los pequeños. A Walkup le recortaban en los bloqueos invitándole a lanzar y a Fournier le perseguían para que no se levantase. Un error de Okeke liberando a Vezenkov y alguna falta innecesaria acabaron con el sueño blanco. Además, polémica arbitral incluida.