Lo que debía ser un viaje deportivo más en el calendario internacional de la cantera del Real Madrid se ha convertido en una odisea tan insólita como preocupante. La expedición blanca ha permanecido ocho días en Abu Dabi sin poder regresar a España debido a la escalada del conflicto en Oriente Medio. El torneo para el que se había desplazado el equipo hasta Abu Dabi, el NextGen Euroleague Qualifier, ha quedado suspendido por razones obvias de seguridad y la prioridad del club se centró en todo momento en garantizar el regreso de todos los integrantes de la expedición.
La guerra entre EEUU, Israel e Irán rompe los planes del Real Madrid y deja a la expedición sin competir
El Real Madrid Baloncesto junior se desplazó a la capital de Emiratos Árabes para disputar un torneo internacional dentro del marco de la Euroliga, pero la evolución del conflicto en la zona hizo saltar la organización del evento por los aires. Las restricciones de movilidad y la situación de seguridad han impedido que el equipo pueda competir y han complicado los planes de regreso a España.
La expedición tuvo que permanecer una semana en la zona a la espera de que se desbloqueara la situación logística que permitiera organizar el retorno. Durante este tiempo, el equipo ha permanecido concentrado junto al cuerpo técnico y responsables del club siguiendo las indicaciones de seguridad establecidas en la zona.
Javi Juárez, más que “el míster”
La situación vivida por la expedición del Real Madrid Baloncesto en Oriente Medio también ha sido explicada por el entrenador del equipo, Javier Juárez, quien ha sido mucho más que “el míster” en una situación muy complicada. Juárez explicó una vez en España que el grupo ha estado bien y que todos los jugadores estaban tranquilos pese a la incertidumbre generada. El técnico destacó que la prioridad en todo momento no ha sido el torneo ni la competición, sino garantizar la seguridad de toda la expedición y gestionar con calma el regreso.
Además, el entrenador señaló que el equipo ha permanecido concentrado y acompañado en todo momento por miembros del club, siguiendo las recomendaciones de seguridad establecidas en la zona, todo un ejercicio de responsabilidad que va más allá de las atribuciones de un entrenador, que ante todo, es persona y tenía sobre sus hombros los miedos de las familias de “sus chicos”.
Es hora de tomar medidas
El descalabro deportivo pasó a un segundo plano, la seguridad de los chavales de la cantera blanca pasó a ser la máxima prioridad. El torneo para el que se había realizado el viaje queda descartado, ahora es el turno de la FIBA para tomar medidas y cambiar cualquier evento baloncestístico que esté previsto se lleve a cabo en la zona de influencia del conflicto bélico. La situación que han vivido los canteranos de los principales equipos europeos no puede volver a producirse.