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Bienvenu Letuni, ex promesa del Joventut de Badalona, vive una grave situación

  • Solo en Kinshasa pero sin trabajo ni dinero para seguir adelante. Ex compañero de Vives, Nogués, Suárez y Abalde en la cantera verdinegra.

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Kinshasa, una ciudad caótica (Radio Okapi/Foto: John Bompengo)
En España estaba bien porque tenía un trabajo, jugaba al baloncesto, con lo que ganaba dinero pero, aquí, en Kinshasa es diferente. Mi vida es un poco complicada, no gano dinero, no puedo pagar el piso, no puedo pagar la comida. He estado buscando trabajo y es muy difícil. Por eso todo es tan difícil ahora para mí. Cuando yo jugaba allí, el club (Joventut de Badalona) me pagaba. Yo estoy viviendo en la capital del Congo solo porque mi familia es de un pueblo que se llama Bandundu pero yo no puedo volver a vivir en mi pueblo porque está más atrasado que aquí. Estoy esperando aquí para ver si recibo ayuda de alguien. Buscando cosas, intenta mejorar mi situación para vivir”. Terribles los mensajes de voz que me deja en el móvil Bienvenu Letuni, ex promesa del Joventut de Badalona hace ya 7 años. Anicet Lavodrama, que fue uno de los artífices trayéndolo a España y que me puso en contacto con él, me explicaba preocupado que “el chico lo está pasando francamente mal. No tiene oportunidades ni puede cubrir sus necesidades. Piensa que fue sometido a una operación muy seria y también debería tener un seguimiento médico”.

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Bienvenu Letuni alcanzando el aro sin despegarse del suelo (Foto: Miqui Forniés)
Letuni está entre las 40 personas más altas del mundo. Eso, fundamentalmente, le facilitó conseguir un billete hace diez años para vivir la mejor experiencia de su vida. Es inevitable relacionar baloncesto con altura. Tengo algún conocido que rozaba los metros y estaba hasta... de que le preguntaran si jugaba a esto. Agencias de jugador@s, entrenado@s, director@s deportiv@s y el mism@ aficionad@ nos vovemos loc@s con las montañas de centímetros. En ocasiones tanto, que sólo vemos un proyecto y en un segundo plano, incluso, una enfermedad. Cuando ese proyecto no tiene salida, la persona y sus circunstancias ya no tienen encaje. Bienvenidos al profesionalismo.

Pero ese no fue, al 100%,  el caso Letuni. Con 15 años y 2.24 metros de estatura, a los que luego añadiría 3 o 4 más antes de que fuera intervenido, aterrizaba en Badalona después del verano de 2009. Letuni procede de un entorno rural a 250 kilómetros de Kinshasa, la ciudad donde nació Dikembe Mutombo. El trato era intentar salvar su vida y, de paso, intentar convertirlo en jugador de baloncesto. “Fue casi una obra social, nuestro sponsor de entonces, DKV Seguros, se involucró en el fichaje que fue planteado por la empresa de representación Youfirst para quién trabajaba Anicet Lavodrama que conocía bien los talentos africanos, en especial los de aquella zona. Antes ya había traído a jugadores como Christian Eyenga o Serge Ibaka. Bienvenu, por su altura, también ofrecía alguna esperanza para ver si progresaba en el baloncesto” me explica Jordi Martí que en ese momento era el director de cantera del Joventut de Badalona y que ahora tiene el cargo de director deportivo. Su llegada creó tal revuelo, la vida sigue siendo un circo amig@s, que la noticia salió tanto en medios especializados como en generalistas, como la noticia de Televisión Española. ¿El nuevo Manute Bol? No, estamos ante otra historia triste de aquel continente ¿quién se olvidó de la del jugador y actor Charly Maina? Yo, desde luego, no.

El físico de Bienvenu poco o nada tenía que ver con el de Manute que adaptó sus 2.31 centímetros en su cuerpo de forma más natural debido a una cuestión genética. Se dice que algún familiar suyo anterior era, incluso, más alto. Bol pertenece a una de las tribus más altas de mundo, los Dinka, localizados en el Sudán. 

Bienvenu sufría acromegalia, desorden hormonal que se padece cuando la glándula pituitaria, debido a un tumor, produce gran cantidad de hormona del crecimiento durante la edad adulta. Sus huesos aumentaban de tamaño, incluso los de sus manos, pies y rostro. Caso idéntico al del histórico de nuestra liga Roberto Dueñas. “El tumor también le presionaba el nervio óptico. Le operaron en Can Ruti, un hospital de Badalona. Recuerdo que antes de la intervención el médico me hizo firmar varios papeles ya que yo era la figura del tutor. Habían riesgos. En ese momento me entró algo de vértigo. Me vi muy solo y en su posterior recuperación, y no lo digo por Anicet que seguramente estaba trabajando muy lejos de allí, pero alguien más podría haber estado. Santi Chico, que era su entrenador, y yo nos fuimos turnando. Recuerdo que Bienvenu siempre nos recordaba que cuando abrió los ojos sólo estábamos Santi y yo” nos sigue explicando Martí.  

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Gancho de Bienvenue Letuni ante Johan Kody (Foto Charly Mula)
Gancho de Bienvenue Letuni ante Johan Kody (Foto Charly Mula)
Sin embargo, en el campo deportivo, los años se sucedían y la progresión seguía sin ser la esperada. “El baloncesto es cada vez más rápido y a él le costaba seguir el ritmo. Tenía un físico singular y no había practicado deporte de una forma más seria hasta entonces. Lo tuvimos un año más para que siguiera viviendo la experiencia y seguirle médicamente. En Navidades venía a mi casa. Mi hijo, bastante más pequeño, también lo recuerda con cariño. Es una persona carismática y lista. Debido a su altura todo el mundo quería hacerse fotos con él y siempre tenía un sí y buenos gestos. Recuerdo que cuando marchó, yo le acompañé al aeropuerto. Llevaba un sin fin de maletas y allí le compré otra. Era muy consciente de que debía llevarse ropa y otros utensilios porque en su país serían difícil de encontrar. El club también le dio dinero para empezar una nueva vida allí. Tal vez no estuvo bien asesorado pero eso es algo, aunque he seguido teniendo contacto, que tampoco puedo asegurar. Hay que pensar también que con un físico tan peculiar no es fácil encajar en un trabajo y que allí hay menos oportunidades” continúa Jordi. 

Lluís Riera, muchos años trabajando en la cantera de la Penya y también en el primer equipo como ayudante, fue su entrenador durante un año en júnior: “en mi año coincidió con Guillem Vives y Álex Suárez, los dos del 93 que han estado en ACB. Tengo muy buenos recuerdos de su estancia en Badalona. Un jugador con un gran corazón, que protegía a sus compañeros, trabajador y con muchas ganas de mejorar. Era un jugador diferente, no tanto por su estatura sino por el volumen de su cuerpo, aunque por la pista se movía bien. Corría bien la pista y buscaba constantemente recibir dentro. En defensa, como es lógico, sufría porque los atacantes eran más rápidos y les costaba levantar los brazos para cambiar tiros. Era un jugador de equipo que trabajaba para el equipo” asegura el ahora asistente de Joan Plaza en el Zenit. Paco Redondo, una de las manos derechas de Pablo Laso y Alberto Angulo en el primer equipo y en la cantera también lo entrenó. 

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Tiro libre de Benvenue Letuni (Foto Charly Mula)
Tiro libre de Benvenue Letuni (Foto Charly Mula)
Asistí a los últimos 20 torneos de L’Hospitalet y no recordo haberlo visto participar en dos, pero me consta que así lo listábamos tanto en la edición de 2011 como en el de 2012. No destacó en rendimiento ni estadísticas. No tenía mala mano, no estaba poco coordinado y, evidentemente la metía para abajo pero su cuerpo necesitaba mucho trabajo, paciencia y tiempo. Ningún club volvería a apostar por él. Seguramente aquel 2012 fue muy duro para Letuni, gente del club y amig@s. No hay quien n me diga que era un chaval muy majete. 

Cargado con cerca de media docena de maletas se marchó a casa. Su sueño no estaba en ninguna de ellas. Él quería ser jugador de baloncesto pero lo suyo no fue un caso excepcional, de todos los compañeros que jugaron con él durante aquellas tres temporadas (2009-2012) sólo han alcanzado la máxima categoría los ya nombrados por coach Riera y, Nacho Nogués y Alberto Abalde. 

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Bienvenu Letuni posando junto a su admirado compatriota Serge Ibaka (Foto: Facebook)
Letuni ha participado en algún evento relacionado con el baloncesto protagonizados por sus compatriotas Serge Ibaka y Christian Eyenga y colabora con algún club pero poco más. Parece sensibilizado con la fundación de Ibaka. “He visto alguna foto y le vi más delgado. Hay veces que pienso en él pero cuando me siento mal intento recordar los buenos momentos, dentro de mis limitaciones le ayudé todo lo que pude. Mi hijo aún me pregunta por él” acaba explicándome Martí. Y es cierto, en las fotos se puede ver claramente que sus rasgos faciales se han acentuado aunque él me insiste que “estoy bien, ya hace casi cinco años que no tomo medicamentos porque la operación fue bien. Ya no los necesito. Me encuentro bien, no tengo problemas de salud. Todo está perfecto para mi cuerpo”. A él le gustaría seguir jugando pero “los clubes ya no me contestan. Hubo una oportunidad con un club pero ahora ya no sé”.

He visto en las redes que hay gente que se pregunta por el gigante africano. Dejó huella en Badalona por su cordialidad y su gran corazón. Ahora ya sabemos dónde y cómo vive. Desde Solobasket nos ofrecemos de puente para todo aquel que crea que pueda ayudarle. Tan sólo debéis escribir a ayuda@solobasket.com

 

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