La salud mental es un tema que cada vez está más presente en esta sociedad. En este sentido, el deporte no está exento de tener sus propios retos y particularidades dentro de este mundo. Además, sobre todo en la élite, la convivencia entre bienestar psicológico y exigencia supone un desafío para staffs y profesionales. Por ello, la figura del psicólogo deportivo cada vez cobra más importancia.
Psicología deportiva en el mundo del baloncesto de máximo nivel
Son varias las cuestiones que los aficionados al baloncesto ACB y Euroliga se preguntarán acerca de cómo se trabaja en este apartado en el baloncesto profesionalizado. Por ello, expertos en la materia como Arnau Torelló y Carlos Bernabé, con experiencia en clubes deportivos y con jugadores que han estado y están en esos contextos, desgranan algunos de los grandes desafíos de la profesión del psicólogo deportivo.
Saber cómo trabaja un profesional de la salud mental dentro de una estructura de un club de élite, dentro de un staff o con jugadores en particular, es motivo de interés general. No menos lo es la influencia de las redes sociales como factor añadido a un contexto ya complejo de gestionar. Por último, no poca atención suscita la compleja gestión de la información que tienen que hacer los psicólogos deportivos como figura central entre jugadores y staff. Tanto Carlos Bernabé como Arnau Torelló desgranan estos temas y muchos más.
Las aportaciones de ambos profesionales son genuinamente interesantes porque, mientras la experiencia de Arnau Torelló se adscribe más a su etapa ya finalizada como psicólogo de club en Joventut, la de Carlos Bernabé es distinta en perspectiva, ya que él estaba dentro del propio staff del primer equipo. Ambos, con sus vinculaciones finalizadas y trabajando en otros proyectos, aportan dos visiones muy diferentes de la intervención con jugadores en estructuras muy profesionalizadas. El propio ex profesional de Fuenlabrada, según arrancó la conversación, lo dejó claro: “Hay muchos matices en esto de la psicología y de la salud mental dentro del deporte“.
El psicólogo de club y el psicólogo del staff, dos visiones para afrontar una profesión
La llegada de Arnau Torelló a Joventut de Badalona fue como entrenador, pero pronto se dio cuenta y comenzó un proyecto dentro de la estructura. “Fui contratado como entrenador, así que estuve allí durante unos años en los que vi a muchos jugadores. Tenían un increíble potencial físico y de talento para convertirse en profesionales, pero los perdíamos en el camino. No es que los hayamos perdido, sino que no estaban alcanzando su potencial debido a un problema más mental que cualquier otra cosa.”
Joventut de Badalona estuvo de acuerdo en comenzar este proyecto junto a Arnau: “El club estuvo de acuerdo y comenzamos hace seis años. El club dejó claro que quería trabajar con los cinco equipos del club. El equipo se divide en equipos escolares y equipos de club”. Esta forma global de percibir el trabajo dentro de una estructura es totalmente diferente a la de Carlos Bernabé, que, integrado en el staff, profesa una visión mucho más orgánica respecto a los objetivos del entrenador en cuestión.
En su opinión, Carlos Bernabé considera que su modelo es una mejor forma de impactar: “Si queremos impactar en el rendimiento directo del equipo, con mayor probabilidad, para mí la parte más importante sería trabajar como parte del cuerpo técnico del entrenador”. En lo que a rendimiento se refiere, facilita intervenir en variables más integradas del trabajo diario: “Tú estás dentro de la planificación, dentro del plan de trabajo del club o del entrenador (…) Cuestiones técnicas de defensa, de ataque, de scouting, de desarrollo individual de los jugadores… En todas estas cuestiones hay variables psicológicas”.
El día a día de un psicólogo deportivo en la élite: ¿Hasta qué punto se le da importancia?
El día a día dentro de un club o un equipo profesional para un psicólogo deportivo está plagado de retos. Hay muchas formas de proceder para intervenir en salud y rendimiento de los deportistas y las diferentes metodologías se aplican en función de los objetivos. En relación con esto, por ejemplo, el trabajo de Carlos Bernabé era concreto: “Controlar esas variables psicológicas, es decir, estar atento a variables de aprendizaje. De comportamiento de los jugadores. ¿Dónde hay comportamiento? En todos lados”.
El día a día de profesionales de la salud en una estructura de baloncesto
Para Carlos Bernabé, este proceso comenzaba desde la planificación de las tareas hasta su praxis y muy integrado: “. ¿Qué veía? ¿Qué tenemos? ¿Qué hacer? Preparar los ejercicios. En los ejercicios hay una metodología. Es decir, el ejercicio tiene que ser eficaz para cumplir un objetivo ¿Cómo presentamos las cosas, cómo nos comunicamos con los jugadores? ¿Cuál es la dinámica, la progresión de las cosas, de las variables, de los estímulos? ¿Cómo reforzamos? ¿Cómo castigamos? ¿Cómo corregimos? Todo eso son variables psicológicas que el entrenador controla, normalmente, sin ayuda de un profesional. Pero si tenemos el profesional dentro del cuerpo técnico, ahí es donde estoy todos los días”.
La forma de proceder de Arnau era “Vi las sesiones de entrenamiento, así que analicé, a nivel de observación, vi cosas que sucedían en la cancha. Por ejemplo, vi a un jugador que, después de fallar dos tiros, bajó la cabeza. Ese jugador quería saber si esto era algo recurrente, o si era solo de ese día, intentó investigar. Si viera que esto sucedía muchas veces, entonces cogía al jugador y le decía: ‘ey, ¿qué tal si nos vemos esta semana?’. Y hablaba con los entrenadores y el delegado para hablar con los padres para ver si podían llevarlo media hora antes”.
En Joventut sin embargo, la labor se realizaba a la inversa. Arnau Torelló no solo hacía labor de detección e intervención, también los entrenadores acudían a él: “Los entrenadores hablaban conmigo ‘Oye, Arnau, ¿qué piensas si vamos con este jugador?’ Porque últimamente vemos que hay un cierto problema o no estamos terminando de obtener el rendimiento que queremos”. También había una tercera vía, que el jefe de cantera se lo pidiera: “David Jimeno me cogía y me decía: ‘Oye Arnau, este jugador, tenemos que hablar ya'”. Las intervenciones, además, estaban adaptadas a las edades: “Con infantiles, grupales e individuales. Y normalmente con cadetes y juniors solo individuales”
En cuanto a la forma de intervenir de Carlos Bernabé era algo diferente, porque ya había pautas previas a la observación: “Dentro del propio ejercicio, ¿qué puedo hacer? Según el acuerdo con el entrenador, a veces tienes más libertad y otras menos (…) Tenemos un plan con cada uno, le vamos a reforzar más a nivel social, en privado, etc. Depende de las variables individuales de cada jugador, de la historia de aprendizaje.
Una anécdota realmente interesante que refleja muy bien ese sentir en el que tanto enfatiza de la individualidad de cada jugador es la que narra sobre un jugador montenegrino que entrenó en su día: “Pensábamos que una buena manera de reforzar un cambio que estaba teniendo en su actitud era empezar un día el entrenamiento y decirlo en público. Bueno, pues resultó fatal. Porque la historia de aprendizaje de este chico era más por el lado de los castigos. O sea, si no me dicen nada es que todo está bien. Si me dicen algo es porque me van a castigar. Entonces él no interpretó bien la situación, se puso muy tímido y quizá le causamos un poco más de ansiedad”.
¿Se le da la importancia que merece a la salud mental?
En general, si bien los dos se mostraron siempre en pro de crecer y mostrándose críticos, pero sí que hablan de cierta aceptación en los entornos de trabajo. La frase de Carlos que mejor ejemplifica la aceptación por parte de los entrenadores es la siguiente: “Creo que han entendido que incluso puede estar en línea con el rendimiento“. Su opinión al respecto es contundente: “Yo diría que cada vez más está presente la psicología”.
Arnau, por su lado, sí que experimentó alguna reticencia: “Depende del entrenador. Hay entrenadores (…) que creen que todo lo que viene de afuera lo ven como un inconveniente (…) Algunos de ellos no eran tan receptivos y fue difícil”. Sin embargo, sí que expresa que el crecimiento fue progresivo en su caso: “Las últimas dos o tres temporadas, he estado completamente normal. La gente me llama para trabajar con un jugador“.
Hiperexposición y ‘hate’: ¿Cómo puede ayudar la psicología en el mundo del baloncesto a la salud mental en problemas provocados por las redes sociales?
El tema de las redes sociales y la exposición tanto de la vida profesional como personal en internet es una cuestión muy interesante que abordar desde la perspectiva de la psicología deportiva dentro del baloncesto. De primeras, todo el mundo piensa en las críticas, incluso los insultos y faltas de respeto que sufre un jugador, pero no menos problemático pueden ser los aduladores, en ello convergen ambos entrevistados.
En el caso de Carlos Bernabé hace una diferenciación, además, muy contraintuitiva. En su experiencia en un vestuario élite, los veteranos llevan mejor el tema: “Es una variable de la que hablamos mucho. Por un lado, tienes, para ponerte una diferenciación, tienes jugadores veteranos, que ya… digamos, tienen recursos y herramientas para lidiar con las críticas y también con el excesivo like social“. Eso sí, afirma que se lleva mejor de lo que parece: “Te diré que están mejor de lo que pensamos desde fuera. Se autorregulan muy bien” y matiza: “Los chicos y las chicas profesionales, mejor que los entrenadores”.
Para Arnau Torelló, que ha tratado con muchos jóvenes en desarrollo que aún no han llegado a la élite es diferente. En estas circunstancias, la gestión de las expectativas es importante y ahí, las redes hacen flaco favor: “Las redes sociales, sin duda, terminan siendo un problema porque los jugadores generan expectativas que no son reales“. El ex profesional de la Penya hace mucho hincapié en las comparaciones: “Todos en las redes sociales suben todas las cosas buenas que hacen. Nunca las cosas malas (…) Soy un jugador y veo que un jugador de otro equipo de mi edad hace cosas increíbles y pienso: joder, no estoy a este nivel, y esto puede matarme”.
Cuando se habla de redes sociales y exposición, a muchos se les viene a la cabeza Instagram, Tik Tok, X… pero una cuestión que Arnau aborda con un tino excepcional son las apps estadísticas. En ese ámbito, las comparaciones se dan de forma aún más acuciante y trastocan el bienestar emocional tanto o más que otros medios: “Sales y dices: hoy he anotado seis puntos y otro ha jugado más minutos y ha anotado quince. Mierda, no juego, voy al infierno”. Además, establece una jerarquía que desprestigia otros roles: “Para un jugador que no anota tantos puntos, puede ser súper importante hacer otras cosas, pero esas cosas no aparecen en las estadísticas“.
Ambos profesionales de la psicología deportiva dentro del mundo del baloncesto abordan este tema con especial ahínco. Si bien es un tema que les preocupa y en el que ponen el foco, sí que es cierto que no hay planes específicos que los aborden, más allá de la actuación que estos puedan tener como uno de tantos problemas de salud mental que puedan vivir los profesionales. Carlos Bernabé en esto es claro: “Tratan de cuidarles, pero no hay un plan específico y estaría muy bien“.
La integración en un staff y la confidencialidad, el gran reto del psicólogo deportivo
La integración de psicólogos dentro de estructuras de este tipo, incluso no solo deportivas, es uno de los grandes temas de conversación en este mundo. La realidad es que la línea de la confidencialidad entre un profesional al servicio de un club o staff y la información que le aportan los jugadores como parte ‘subordinada’ puede derivar en conflictos. Un jugador profesional no deja de ganarse la vida y su entrenador gestiona tal rendimiento, una información que se filtre y le perjudique puede ser catastrófico. En formación, a pesar de no ser trabajadores como tal, sucede algo similar.
En este sentido, tanto Arnau Torelló como Carlos Bernabé son claros y una de las cuestiones que comparten es el pacto con los jugadores. El ex profesional de Fuenlabrada lo expresaba de esta forma: “Eso es un acuerdo y el psicólogo tiene que ejercer esa privacidad de manera completamente ética (…) ¿Qué parte de este contenido es la que le vamos a contar al entrenador? Hasta aquí contamos. De aquí para allá no contamos”, mientras que el que fuera psicólogo en Joventut lo resume mucho en torno a la confianza: “Si empiezo a filtrar información que el jugador no quiere que le dé al entrenador, pierdo la confianza”.
A la hora de casos ‘extremos’, el proceder no difiere tanto de lo que pueda parecer. En este sentido Carlos Bernabé explica que no deja de ser una situación médica protegida por la ley: “Siempre que sea un trabajo clínico, la privacidad es total. Si no, el psicólogo tiene un problema de una denuncia civil“. Además de esta circunstancia, hay algo evidente para Arnau: “Si hay algo muy, muy grave, se va a enterar (…) si es urgencia, el jugador no va a poder jugar“.
Más allá de casos graves, hay una cuestión que está clara, un profesional vive de la confianza que sus clientes depositan en él y en la psicología en el baloncesto élite, aún más. La legalidad o la moralidad son parte fundamental a la hora de gestionar estos flujos de información jugador-entrenador, pero casi tan importante es que el psicólogo vive del respeto que se gane. Arnau lo explicaba con mucha claridad con la frase: “Si empiezo a filtrar información que el jugador no quiere que le dé al entrenador, pierdo la confianza y si tienes que explicarlo todo, no confío en ti”.
Ambos profesionales entienden el debate que hay sobre ello, pero parecen tener más que claras las líneas. En este sentido, para Carlos Bernabé, la situación no es tan diferente a la de un dolor físico: “Puede ser que el jugador piense que luego va a haber una comunicación entre el psicólogo y el entrenador y que el entrenador va a tomar decisiones en función de eso, pero pasa exactamente igual que cuando al jugador le duele un poco la rodilla y no se lo dice a nadie porque piensa que no le van a poner a jugar”.
En ningún caso parece que por parte de los entrenadores se trate de sustraer información: “Lo que te encuentras es respeto, normalmente. ‘Sabemos que has hablado con X, no me cuentes nada'”. Otra cuestión que comenta es que los jugadores profesionales, cuando consideran que algún tema puede ser más privado, buscan ayuda fuera: “Si el jugador quiere arreglar un problema y no quiere que se sepa dentro del equipo, suele utilizar recursos privados”. Es de perogrullo, pero a pesar de la confidencialidad que hay no por ello es menos cierto lo que comentó al inicio de la entrevista al hablar del trabajo dentro y fuera del staff y del club: “Ganas privacidad si trabajas fuera del equipo”.