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Volver donde fuiste feliz: Las dos operaciones de lujo que reactivan la ilusión en la ACB

Foto de Jesús Quero
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Foto: Casademont Zaragoza / Barça Basket (RRSS)

Dicen que uno siempre vuelve a los sitios donde amó la vida, y el mercado de la Liga Endesa se ha encargado de demostrarlo con dos movimientos de una carga romántica brutal. FC Barcelona y Casademont Zaragoza han tirado de nostalgia, pero con cabeza y madurez, para recuperar a dos viejos conocidos en situaciones vitales opuestas. Por un lado, el regreso del niño que se hizo hombre a base de kilómetros en la ACB; por el otro, la vuelta del veterano ilustre que regresa para liderar el proyecto donde tocó el cielo. Dos regresos, dos perfiles muy distintos y una misma premisa: segundas partes sí pueden ser buenas.

El regreso del hijo pródigo: Agustín Ubal vuelve al Barça con piel de soldado

El FC Barcelona ha hecho oficial la vuelta de Agustín Ubal con un contrato de larga duración hasta el 30 de junio de 2029. El exterior uruguayo (22 años, 1,98m) regresa al Palau Blaugrana con una condición indispensable en el baloncesto moderno: es jugador de formación (cupo) y posee pasaporte italiano.

A sus casi 23 años, la historia de Ubal es el ejemplo perfecto de paciencia y picar piedra. Llegó a la cantera culé con 16 años, debutó con Sarunas Jasikevicius a los 18, pero entendió que para brillar en el Barça primero debía sufrir en el barro de la ACB. Su periplo de crecimiento es de los que hacen currículum, acumulando 129 partidos en la Liga Endesa tras pasar por cinco equipos diferentes:

  • Río Breogán, Bilbao Basket y Zunder Palencia (en calidad de cedido).
  • Covirán Granada y un año de explosión definitiva en el BAXI Manresa.

En el Nou Congost ha terminado de tirar la puerta abajo firmando 9,6 puntos y 3,4 rebotes en ACB, además de irse hasta los 11,5 puntos en la EuroCup. Ubal ya no es el niño tímido que debutó en Encamp; regresa un jugador polivalente, capaz de jugar en las tres posiciones exteriores, físico y con un gen competitivo uruguayo que encaja a la perfección en la reconstrucción del nuevo Barça, una vuelta que por deseada no ha dejado de ser más feliz cuando se ha concretado.

El retorno del ídolo: Nico Brussino reactiva la ilusión de la ‘Marea Roja’

Si la vuelta de Ubal es una apuesta de futuro y presente, lo de Casademont Zaragoza con Nicolás Brussino es un golpe de efecto inmediato para recuperar el orgullo histórico. El club aragonés ha cerrado el regreso del alero internacional argentino (33 años, 2,05m) para las próximas dos temporadas. Brussino regresa al pabellón Príncipe Felipe tras un lustro de gran nivel en el Dreamland Gran Canaria, donde se consagró en la élite nacional y llegó a levantar el título de la Eurocup en 2023. El pasado curso en la isla mantuvo un listón increíble a pesar del descalabro amarillo: 10,8 puntos, 3,6 rebotes, 2,2 asistencias y 11,8 de valoración por encuentro.

El peso de la nostalgia en Zaragoza

La afición maña no olvida que el de Las Parejas formó parte de las dos temporadas más gloriosas del club en la época reciente antes de la pandemia:

  • El espectacular 3º puesto en la Liga Endesa.
  • El histórico bronce en la Basketball Champions League (BCL) conquistado en la Final Eight de Nizhny Novgorod.

Zaragoza recupera los puntos, la elegancia y la experiencia de un subcampeón del mundo con la selección argentina. Brussino vuelve como un jugador total, maduro y listo para liderar desde el vestuario un proyecto que busca desesperadamente volver a mirar de tú a tú a los transatlánticos de la competición.

Dos caminos cruzados hacia el mismo destino

El mercado de fichajes suele nutrirse de apuestas exóticas y melones por abrir, pero tanto el Barça como Casademont Zaragoza han optado por el valor de lo conocido. La ventaja competitiva es obvia: ninguno de los dos necesitará período de adaptación. Ubal conoce perfectamente las instalaciones azulgranas y Brussino sabe cómo ruge el Felipe. La Liga Endesa recoloca dos piezas que suben el nivel medio de la competición. Uno vuelve para empezar su época de madurez; el otro, para disfrutar de su plenitud. El viaje de ida y vuelta ha terminado para ambos.

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