Tras haber calentado el banquillo durante varias semanas, el interior de los Celtics encadena salidas con más de 10 puntos.

“Era solo cuestión de tiempo. Solo quería asegurarme de que, cuando tuviera esa oportunidad, hiciera todo lo posible para ayudar a los Celtics.” Y así ha sido: Luka Garza está aprovechando plenamente su oportunidad y contribuyendo enormemente al equipo de Boston.

El pick 52 del Draft 2021 vuelve a brillar tras semanas en el olvido

La última muestra se produjo la pasada noche en la pista de Utah Jazz, donde tuvo un impacto directo saliendo desde el banquillo: 15 puntos (6/8 en tiros de campo, incluyendo 2/2 en triples) y 6 rebotes en 19 minutos, con un +13 en el marcador cuando estaba en cancha.

“El mérito es realmente del staff de desarrollo de jugadores y de Luka Garza, por mantenerse preparado y confiar en nuestro proceso”, declaraba recientemente Joe Mazzulla sobre su interior, del que prescindió durante un tiempo.

Tras una buena racha a mediados de noviembre (13 puntos de media en 4 partidos), el pick 52 del Draft 2021 había ido desapareciendo progresivamente de las rotaciones, hasta encadenar cuatro DNP consecutivos a mediados de diciembre. Pero entonces llegó aquel partido ante los Raptors, que cerró con su primer doble-doble de la temporada (12 puntos y 10 rebotes), seguido de sus 15 puntos más recientes frente a los Pacers.

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En los últimos cinco encuentros, el pívot promedia unos 11 puntos (64% en tiros) y 6 rebotes por noche, el doble de su producción media en toda su carrera. Una prueba de que haber sido apartado de la rotación no ha sido del todo negativo para el exjugador de Pistons y Wolves.

Garza ha aprendido a relativizar

“Cuando estás fuera mirando, quieres volver. Hay una gran toma de conciencia, una urgencia mayor cuando tienes esa oportunidad, pero tenía fe. Estoy rodeado de mucha gente buena que me empuja y me ayuda a mantener la mentalidad correcta”, explicaba Garza tras su partido ante los Pacers.

El interior, que ha pasado la mayor parte de su carrera en la NBA calentando banquillo, asegura haberse acostumbrado a este tipo de situaciones, aunque no siempre ha sido fácil. Garza recuerda su año de rookie en Detroit donde, cuando tenía la oportunidad de pisar la cancha, tendía a “forzar demasiado” y perdía confianza.

El resultado: “Me cortaron y dejé la liga. Tuve que pasar por un Exhibit 10 para intentar unirme a un equipo y volver. Ese momento me dio mucha más perspectiva sobre todo, al comprender que, al final, aunque no juegue o no esté en la rotación, estoy viviendo mi sueño. Nunca pensé realmente que llegaría hasta aquí… a jugar para los Celtics”, confiesa.

Por eso, ser apartado de nuevo de una rotación no le asusta demasiado. “Me he encontrado en esta situación durante la mayor parte de mi carrera, mirando, esperando una oportunidad, y creo que me ayuda tener tanta experiencia. Así que no es nada que no haya visto antes, pero lo bueno de esto es que sabía que volvería”, concluye.

Este artículo fue publicado originalmente en Basket USA.