Primer entrenador español en convertirse en “head coach” de la NBA, en 2024 en Brooklyn, y tercer europeo en acceder a ese puesto tras los serbios Igor Kokoskov y Darko Rajakovic, Jordi Fernández vivió un auténtico camino de obstáculos antes de alcanzar esa posición privilegiada.
Quince años de trabajo incansable le fueron necesarios para escalar peldaños, de Cleveland a Brooklyn, pasando por Canton, Denver y Sacramento, antes de ponerse el traje de entrenador principal de los Brooklyn Nets en la NBA. Y todo empezó en Badalona, que varios de los protagonistas del documental presentan como la cuna del baloncesto español.
Entrenador desde los 15 años
Primer equipo catalán en ganar una Copa de Europa, en 1994, Badalona ha construido su reputación sobre la calidad de su cantera. Raúl López, Ricky Rubio y Rudy Fernández se formaron allí. “Badalona es llamada la ciudad del baloncesto en España, ¡y no es casualidad!”, explica Ricky Rubio, que regresó esta temporada a su club formador tras una brillante carrera en la NBA y en la escena internacional. “España es en general un país de fútbol, pero Badalona es especial porque aquí se prefiere el baloncesto. Vivimos el baloncesto. Solo puedes sentirlo de verdad cuando estás allí.”
Desde la adolescencia, Jordi Fernández se aleja de la práctica para volcarse en el entrenamiento. Con solo 15 años, ya es asistente en equipos de jóvenes. Se forma en clubes locales, en Sant Josep y luego en Sant Boi, antes de descubrir el mundo profesional en la segunda división española, en L’Hospitalet.
El documental retrata a un entrenador intenso, exigente en los entrenamientos, pero también capaz de liberar la presión fuera de la cancha. En la familia Fernández, el baloncesto es un asunto de todos. Su madre, Gabriella Torres, cuenta que se levanta en mitad de la noche para encender su tableta y ver los partidos de los Nets desde la cama, para no perderse nada de la vida de su hijo.
Estudiante Erasmus en Ámsterdam para salir de su zona de confort y perfeccionar su inglés, y de vuelta a Lleida para estudiar Ciencias del Deporte, Jordi Fernández se abre progresivamente a la cultura americana. Es en esa época cuando empieza a cruzar el Atlántico cada verano, multiplicando las estancias para intentar hacerse un hueco.
El empujón de Mike Brown
Su encuentro con Joe Abunassar, en el verano de 2007, cambia muchas cosas. Presente en Las Vegas para acompañar a Rudy Fernández durante su Draft de la NBA, Jordi Fernández descubre el universo de Impact Basketball, la estructura fundada por Joe Abunassar, donde cada verano trabajan jugadores consagrados como Kevin Garnett, Chauncey Billups, Tyronn Lue, Tayshaun Prince, Corey Maggette o Matt Barnes.
En 2009, otro giro acelera su ascenso. Mike Brown, entonces entrenador de los Cavaliers, lleva a su hijo Elijah a Impact para ayudarle a progresar. Allí se fija en Jordi Fernández y en su enfoque singular. Al final del verano, el entrenador le ofrece un puesto a tiempo completo, en condiciones cuanto menos atípicas: encargarse del desarrollo de su hijo, pero también cuidar a sus dos hijos pequeños.
Con un apartamento pagado y un salario de $500 al mes, Jordi Fernández aprovecha la oportunidad, abandonando en el proceso un doctorado en psicología del deporte que estaba a punto de terminar.
Poco a poco, el español se hace un hueco en el entorno de los Cavaliers. Al principio simple observador en los entrenamientos, un día termina dirigiendo a dos jugadores, a petición de Mike Brown, cuando el cuerpo técnico escasea de preparadores. Intrigado, el GM Danny Ferry pregunta pronto quién es ese desconocido al que ven trabajar con los jugadores. Mike Brown cree que tendrá que justificarse. Pero el dirigente, impresionado, sugiere contratarlo.
De la Roja a Canadá, antes de Brooklyn
Muy cercano a Anderson Varejão, el pívot brasileño formado en Barcelona, Jordi Fernández va ganando terreno en el mundo de la NBA. En 2013, surge una oportunidad en Canton, en la G League, donde le ofrecen un puesto de asistente. Duda entonces entre intentar su suerte en la antesala de la NBA, quedarse en los Cavaliers como preparador con la esperanza de integrarse algún día en el cuerpo técnico, o regresar a España, donde existen algunas opciones.
Elige la G League. Y la apuesta resulta rentable: un año después, en 2014, tras la marcha de Steve Hetzel, se convierte en entrenador principal del Canton Charge. Su cotización sube poco a poco en los círculos de la NBA, hasta que Denver le ofrece en 2016 su primer puesto de asistente en la gran liga. Allí acompaña entre otros al rookie español Juancho Hernangómez, que se convertiría más tarde en el padrino oficioso de su primera hija, Luna.
Ya sólidamente instalado en el panorama de la NBA, Jordi Fernández se reencuentra con Mike Brown con la selección de Nigeria para los Juegos Olímpicos de Tokio, antes de convertirse en su primer asistente en Sacramento en 2022. En paralelo, enriquece también su currículum en la escena internacional. Desde 2017, se integra en el cuerpo técnico de España bajo las órdenes de Sergio Scariolo, antes de llevar a Canadá a su primera medalla mundial en el Mundial de 2023.
Ambicioso pero humilde, gran trabajador pero siempre cercano a sus amigos de infancia que siguen en Badalona, Jordi Fernández tiene motivos para medir el camino recorrido.
De LeBron James a Dillon Brooks, los jugadores con los que se ha cruzado no tienen más que elogios hacia él. Formador en el alma, a imagen de su club del corazón, la Joventut, le queda trabajo por delante con el joven plantel de los Nets, donde juega entre otros Nolan Traoré. Pero el entrenador avanza así: construyendo, paso a paso, sin quemar etapas.