¿Y si LeBron deja los Lakers? El escenario es hipotético, la franquicia no ha decidido nada, pero el ejercicio vale la pena: con el veterano fuera, el equipo proyecta alrededor de $50 millones de espacio salarial y tendría la agencia libre más potente en años para cubrir la vacante. Mikal Bridges y Austin Reaves lideran la lista.

El punto de partida: una decisión que aún no ha llegado

Para que quede claro: nada de esto está ocurriendo. LeBron sigue en los Lakers. La pregunta sobre la temporada 2026-27 queda para después, y la franquicia no ha dado señales de movimiento. Lo que sigue es un escenario, no una noticia: si el número 23 abandona Los Ángeles, ¿qué haría el equipo con el espacio disponible?

Según reportes, Los Angeles proyecta alrededor de $50 millones de espacio salarial en la offseason de 2026, uno de los mayores poderes de compra de la liga junto a Bulls y Nets. Es una cifra considerable en un techo salarial estimado en $165 millones.

El timing ayudaría. La agencia libre de 2026 es señalada como una de las más cargadas de la década, con nombres de peso como el pívot Jalen Duren, de 22 años y candidato a contrato máximo, encabezando el mercado. Para los Lakers, sin embargo, la necesidad es específica: el equipo no solo necesita un pívot, necesita aleros que defiendan y tiren de tres. Es en ese perfil donde el escenario cobra forma.

Prioridad absoluta: no perder a Austin Reaves

Antes de soñar con cualquier estrella externa, el primer nombre de la lista juega en casa. Reaves se convierte en agente libre sin restricciones en 2026 y dejó claro que no firmaría una extensión anticipada. En cualquier guion sin LeBron, retener al base deja de ser una opción y se convierte en una obligación: es creación, anotación y compenetración con Doncic en un solo paquete.

Reaves ha crecido año tras año como creador secundario y cerrador de partidos. Renunciar a él por cuestiones económicas sería regalar un activo que el mercado disputaría de inmediato.

Perder los dos pilares ofensivos en el mismo verano sería el peor escenario posible. Por eso, en un contexto de salida del número 23, la renovación de Reaves encabeza la fila antes de cualquier fichaje externo.

El objetivo soñado: Mikal Bridges

Si la idea es reponer minutos de alero con defensa de élite, Mikal Bridges es el nombre que más suena. Agente libre sin restricciones y elegible para extensión, Bridges ofrece el perfil que los Lakers persiguen: defiende múltiples posiciones, acierta desde fuera y prácticamente no sale de la cancha. Es el jugador 3-D en estado puro, del tipo que encaja al lado de un creador de alto volumen sin pedir el balón.

Para una franquicia que terminó la temporada con lagunas defensivas en el perímetro, un alero duradero y versátil como Bridges resolvería más de un problema a la vez.

El obstáculo es la competencia. Un alero de ese calibre no pasa desapercibido, y el techo de $50 millones puede evaporarse rápido si otro pretendiente entra con fuerza. Fichar a Bridges exigiría gastar casi todo el espacio en un solo nombre: una apuesta de todo o nada.

Anotación desde el banquillo: Powell y los nombres que ya circulan

Si el plan es reponer volumen de puntos, Norman Powell llega tras la mejor temporada de su carrera, con 21.8 puntos por partido y un porcentaje de triples en alza. Es la opción para quien quiere ataque inmediato desde el perímetro, sin periodo de adaptación.

La lista no se detiene ahí. Reportes han vinculado a los Lakers con un grupo de aleros que encaja en el presupuesto y en el perfil: Andrew Wiggins, Quentin Grimes, Tari Eason, Dean Wade y Peyton Watson aparecen como sondeos internos. Unos sin restricciones, otros restringidos, todos con la misma función: defender el perímetro y abrir la cancha para los creadores.

El tamaño de la red de seguridad

Todo esto, vale repetirlo, pertenece al terreno del “y si”. Los Lakers no han anunciado nada, LeBron no ha decidido nada y la agencia libre de 2026 no se abre hasta mediados de año. Lo que el ejercicio demuestra es el tamaño de la red de seguridad: si la era del número 23 termina en Los Ángeles, la franquicia tendría dinero y mercado para reconstruir el entorno de Doncic sin empezar de cero. La pregunta no es si existe un plan B. Es cuál de ellos Rob Pelinka activaría primero.