En Indianápolis, JJ Redick no esperó al “garbage time” para lanzar a Bronny James al ruedo. En la victoria de los Lakers ante los Pacers (137-130), el sophomore de 21 años tuvo derecho a una secuencia real, en un contexto favorable gracias a la ventaja tomada por los californianos, pero también por la ausencia de Marcus Smart.

“Su progresión es evidente”

Una decisión que no era anecdótica a ojos de su entrenador. “Sentimos que era un partido en el que realmente lo necesitábamos”, explicó JJ Redick. “Su explosividad, su defensa… Lo vimos el año pasado, y lo seguimos viendo este año: su progresión es evidente.”

Y Bronny James respondió con una actuación enérgica, con 4 puntos, 2 robos y 1 tapón en 13 minutos. Se destacó sobre todo por su actividad defensiva sobre TJ McConnell y Pascal Siakam, así como por un mate por la línea de fondo que arrancó aplausos incluso de los aficionados de los Pacers. Más significativo aún: volvió a la cancha al mismo tiempo que su padre, para otro momento compartido bajo la camiseta de los Lakers.

Y LeBron James lo saboreó. “Cuando uno conoce su historia, el camino que ha recorrido… Estoy orgulloso de él. Muy orgulloso. Y tiene su lugar en la NBA. Tiene su lugar”, insistió la estrella de los Lakers.

“Estoy intentando demostrar lo que valgo”

Para Bronny James, sin embargo, esta convivencia en la cancha con su padre se ha vuelto algo normal. “Llevo mucho tiempo con él y en este entorno del baloncesto, así que ya no es tan especial“, confesó. “Las primeras veces, sí, claro. Pero ahora es mi segunda temporada, y estoy intentando sobre todo demostrar lo que valgo.”

Habiendo pasado principalmente por la G League esta temporada, Bronny promedia allí 14,8 puntos, 3,5 asistencias y 2,8 rebotes, con porcentajes muy sólidos: 54,7% en tiros de campo, 41,7% en triples y 83,3% en tiros libres en 13 partidos con South Bay. Suficiente para confirmar que está progresando de verdad, más allá del simple símbolo que representa su apellido.

Lo más importante, sin embargo, está en otro lugar. Víctima de un paro cardíaco en julio de 2023 antes de someterse a una operación para corregir una malformación congénita, sigue dando valor a su regreso al más alto nivel.

Física, mental, intelectual y emocionalmente, ha vuelto“, resumió finalmente LeBron James. “Que el cuerpo técnico confíe en él, que juegue minutos reales, que haga acciones que cuentan, y que yo esté en la cancha con él… no podría pedir una sensación mejor.”