El rodaje estival del Coviran Granada deja más incertezas que certezas. Con varios hombres importantes concentrados con sus selecciones y una rotación constantemente condicionada, los marcadores de la pretemporada carecen de análisis táctico real; sin embargo, el verdadero punto de alarma no está en los resultados, sino en una estructura de equipo que muestra una fragilidad crítica en la posición más determinante del baloncesto: el puesto de base.
Lluis Costa y Jonathan Rousselle: dos veteranos en un escenario sin margen de error
La hoja de ruta del club confía la manija del equipo a Lluís Costa y Jonathan Rousselle, dos directores de contrastada experiencia, jerarquía dentro del vestuario y conocimiento del club. Sin embargo, basar toda la creación en dos perfiles veteranos convierte la posición de ‘1’ en un alambre extremadamente fino donde cualquier problema físico interrumpe de golpe el ritmo del colectivo y genera un vacío de autoridad insostenible sobre el parqué.
La pretemporada ha demostrado que la dependencia de ambos es absoluta. En el momento en que Costa o Rousselle causan baja o no compiten al cien por cien de sus facultades, el equipo pierde el timón, la lectura del tempo de partido y la capacidad para ordenar las posesiones en los momentos de máxima exigencia. Sin ellos a pleno rendimiento, la fluidez desaparece y la rotación sufre un desgaste inmediato.
Lluís Costa manda un mensaje de tranquilidad desde TG7
El propio base rojinegro analizó en exclusiva para la televisión local TG7 la situación del equipo, restando dramatismo a la pretemporada pero señalando las carencias sufridas. “Es normal que la gente se alarme con los resultados, pero lo que se ha visto en pretemporada no vale de nada; cuando estemos todos seremos un equipo muy diferente porque aún no hemos podido jugar juntos”, afirmó Costa, poniendo en valor el papel del técnico: “Debuté como internacional con Arturo Ruiz y estoy encantado de estar a sus órdenes para intentar volver a la ACB”.
No obstante, el base rojinegro no ocultó el impacto real que tiene la falta de efectivos en su posición. “Las bajas en el puesto de base nos penalizan bastante. En la Copa Andalucía se nos hizo muy complicado cambiar por la baja de Rousselle. Es un toque de atención para todos, tenemos que estar más cohesionados para suplir la baja de un compañero”, advirtió, subrayando la exigencia física de la categoría: “Va a ser impensable que un jugador juegue 38 minutos, necesitaremos mucha rotación para tener éxito”.
La falta de un ‘uno’ de garantías en el banquillo
Detrás de la pareja titular no existe un relevo de garantías inmediatas para asumir la dirección. Álvaro Fernández Mena posee un talento innegable a sus 21 años, pero exigirle la responsabilidad de llevar los galones del equipo en Primera FEB de manera prematura supone asumir un riesgo enorme que puede terminar acelerando en exceso las etapas de su desarrollo.
Por otro lado, la opción de utilizar a Greg Parham como generador se ha revelado como un parche insuficiente. El estadounidense es un escolta puro, un perfil anotador cuya naturaleza no pasa por la lectura de las defensas ni por la distribución; emplearlo como ‘1’ durante minutos continuados solo desnaturaliza su baloncesto y colapsa la circulación exterior del equipo.
El efecto dominó de Coviran Granada
Esta carencia en la posición de base condiciona todo el sistema ofensivo del bloque de Arturo Ruiz. Sin un manejo de balón solvente que amenace las líneas de pase y organice el juego estático, los sistemas se vuelven previsibles, los tiradores no reciben en ventaja y las defensas rivales lo tienen muy fácil para flotar el perímetro y colapsar la pintura.
Ante la falta de fluidez en la generación, el Coviran Granada se ve abocado a abusar del talento individual de sus interiores para salvar posesiones, como hemos visto en los test de pretemporada. Un recurso de emergencia que puede funcionar en acciones aisladas, pero que resulta inviable para sostener el ritmo competitivo durante los cuarenta minutos de un partido oficial.
¿Sobrevivir con lo puesto en Primera FEB o acudir al mercado?
La Primera FEB es una competición dura y muy larga, y el inicio de la competición aguarda a un conjunto rojinegro que no ha podido acoplar sus piezas debido al compromiso de sus internacionales, pero que afronta una realidad incuestionable en la dirección. La pretemporada ha servido para consolidar automatismos, pero también para destapar un desequilibrio que puede costar caro desde la primera jornada.
La dirección deportiva afronta una decisión crucial a las puertas del debut. El club debe sopesar si asume el peligro de arrancar el curso con una rotación de bases tan corta y expuesta, o comenzar a trabajar en el mercado para tener en la recámara fichar un perfil que garantice minutos de calidad en la creación si el problema de las lesiones en el puesto de base suponen un problema en la planificación de la temporada.