Hay momentos en una temporada en los que hay que parar, mirar hacia atrás, hacer autocrítica y dar un paso adelante. Ese es el momento en el que está Coviran Granada y uno de sus buques insignia, Lluis Costa, ha puesto voz a la plantilla en el programa TG7 Deportes de la televisión municipal de Granada, donde Solobasket estuvo presente. No hubo excusas, ni frases hechas. Hubo autocrítica, análisis realista y, sobre todo, una apelación directa a la responsabilidad del vestuario. Porque cuando un equipo es colista, ha ganado un solo partido y nota el desapego de su gente, ya no valen los discursos vacíos… y Costa lo sabe.
La afición no es el problema
Lluis Costa no esquivó una de las grandes cuestiones de la realidad en el baloncesto granadino: la relación entre el equipo y la grada. Y lo hizo dejando una frase que resume perfectamente el sentir del vestuario:
“No tengo ninguna duda de que la afición de Coviran Granada va a responder, lo han hecho siempre desde que estoy aquí, pero los que tenemos que hacer que la afición esté detrás nuestro apoyando somos los jugadores”.
Es una declaración tan honesta como incómoda donde deja muy claro donde está el foco. No señala al público, no pide paciencia infinita y sí que asume que el desapego es consecuencia directa de lo que se ve en la pista. Y eso, en el deporte profesional, es una verdad incuestionable… aunque también una “rara avis” difícil de escuchar de un profesional en un medio de comunicación de forma tan clara y abierta.
Intensidad desde el salto inicial: sin eso, no hay conexión
El base catalán de Coviran Granada fue aún más concreto cuando habló del último partido en casa y de cómo se pierde, o se gana, a una afición en los primeros minutos:
“Tenemos que empezar los partidos al 200%, no como hicimos en el último partido en casa, sabemos lo que no hay que hacer para enganchar a la afición. Tenemos que dar motivos para que nos apoyen”.
Te animo a tí, lector y posiblemente aficionado rojinegro, que leas bien esta frase porque no hay análisis táctico ni excusas físicas, hay una palabra clave: actitud. El base reconoce que el equipo ha fallado en lo más básico, en aquello que no depende del talento ni del presupuesto, en el momento más crítico el equipo no pudo con la presión y colapsó como equipo, y todos sabemos las consecuencias que eso tuvo.
Málaga como punto de inflexión
En medio de tanta negatividad, Costa dejó una rendija abierta al optimismo, señalando un partido concreto como punto de apoyo mental… a pesar de haber sido una nueva derrota, pero en el deporte, como en la vida, las formas incluso en la derrota son importantes:
“El trabajo que hicimos en Málaga nos ha dado una pizca de optimismo y a pesar de este inicio tan malo, en cuestión de 10 días puede cambiar la temporada radicalmente”.
No hay que malinterpretar las palabras de Lluis Costa, no habla de milagros, habla de dinámica. De cómo una buena actuación puede cambiar el estado mental de un grupo que venía golpeado. Es una visión honesta, pero también peligrosa: si esos diez días no se aprovechan, el golpe puede ser definitivo y Covira Granada sí diría adiós a la temporada.
Frustración compartida: cuando el vestuario también sufre
Una de las declaraciones más humanas de la entrevista fue esta:
“Soy el primero que estaba estas semanas frustrado, trabajas muy duro, muchas horas, todos los jugadores lo sentimos esto como muy nuestro, pero no llegaron las victorias, eso es muy frustrante”.
Aquí se rompe el tópico del jugador ajeno al entorno. Costa verbaliza algo que muchas veces se duda desde fuera, el vestuario también sufre, también se desgasta, también se frustra. Pero añade un matiz importante:
“El último partido nos ha dado esa otra cara, de verlo con optimismo, de aprovechar las oportunidades que tenemos”.
Optimismo, sí. Pero condicionado a hechos.
¿Es mejor la plantilla actual de Coviran Granada? Lluis Costa se moja
Coviran Granada ha sufrido muchos, demasiados, cambios en una Liga Endesa de la que aún no hemos quemado la primera vuelta. Al equipo granadino solamente le queda un movimiento de mercado y mucho se debate en la grada sobre qué plantilla es mejor la que comenzó o la que está por salvar al equipo, en este sentido Lluis Costa quiso mojarse:
“La plantilla de ahora es muy diferente… si me tengo que mojar diría que la plantilla de ahora es mejor”.
Ojo porque esta reflexión no es menor, además viene de un jugador veterano, con peso en el vestuario. Admite que el grupo actual tiene más herramientas que el inicial. Y lo justifica:
“La incorporación de Mehdy Ngouama y Jassel Pérez nos da cosas que no teníamos, más físico en el puesto de base y un generador que antes no teníamos”.
Es una lectura que coincide con lo que se pensaba desde la grada, el equipo necesitaba más físico, más capacidad de creación, más alternativas. El tiempo dirá si la directiva ha acertado con los cambios.
Dos partidos en casa, una oportunidad de oro
El calendario no espera, y Costa lo tiene claro:
“En los próximos dos partidos en casa tenemos una oportunidad de oro de engancharnos a la liga y que los aficionados también se enganchen y vuelvan a creer en nosotros, porque sin ellos será imposible”.
No es una frase hecha. Es una advertencia. Sin respuesta inmediata, la desconexión puede ser irreversible. El Palacio tiene que volver a ser un aliado, pero solo lo será si el equipo se lo gana.
Lluis Costa cerró con una frase que define al club:
“Somos un club muy pequeño dentro de esta liga… pero este club nunca se va a rendir”.
Ahora bien, después de estas declaraciones, a esta plantilla ya no basta con decirlo. El mensaje está lanzado, la autocrítica hecha y la responsabilidad asumida públicamente. Ahora le toca al Coviran Granada demostrar en la pista que las palabras de su base no se quedan en una entrevista más. Porque la afición, como bien dijo Costa, responde siempre… pero primero hay que darle motivos.