El Coviran Granada empieza a recuperar piezas. Primero Jovan Kljajic, ahora también Elias Valtonen. Dos nombres que explican buena parte de lo que ha sido —y de lo que no ha podido ser— la temporada. La pregunta ya no es solo si llegan a tiempo, la verdadera pregunta que hay que plantear es ¿le viene bien a Granada recuperarlo?
Recuperar talento… ¿o generar un problema nuevo?
Durante meses, el Coviran Granada ha jugado con lo que había, una plantilla desequilibrada por las lesiones y las salidas, sin alternativas reales y con piezas incorporadas en el mercado condicionadas por las circunstancias y el momento de la temporada. La lesión de Elias Valtonen y Jovan Kljajic no solo redujo el talento disponible, dio al traste con una idea de equipo.
Su regreso devuelve recursos, pero también introduce un factor que el equipo no ha tenido en meses: la obligación de decidir. Lo que antes era una rotación de supervivencia se puede convertir en un puzle incómodo para Arturo Ruiz. Hay que repartir minutos, redefinir roles y, sobre todo, asumir que alguien se queda fuera. Y ahí está el matiz que cambia la lectura, aunque algún aficionado en la grada pueda pensar “vendito problema”.
La vuelta de Jovan Kljajic ha supuesto un salto de calidad que, no sólo ha aportado en las dos victorias que ha conseguido Coviran Granada en las tres últimas jornadas, sino que ha elevado el nivel de exigencia en los entrenamientos. Cabría esperar que la incorporación de Elias Valtonen aumente aún más el nivel de los nazaríes, aunque aún hay que comprobar el nivel real del finlandés, la lesión que sufrió es de muy complicada recuperación.
Lo que sí cambia: el equipo vuelve a parecerse a algo reconocible
Durante muchos tramos de la temporada, el Coviran Granada ha sido un equipo que competía… pero difícil de identificar. Sin Elias Valtonen ni Jovan Kljajic, la rotación se fue diluyendo, demasiados jugadores importantes con demasiados minutos y pocas alternativas ante los ajustes de las defensas rivales. No era solo una cuestión de talento.
La vuelta de Kljajic ya ha empezado a cambiar ese paisaje. El equipo tiene más orden, más control en la toma de decisiones y una base más clara sobre la que construir cada ataque. No es casualidad que las últimas victorias hayan llegado con él de vuelta: Granada ha dejado de jugar a impulsos.
La incógnita ahora es Elias Valtonen. Antes de la lesión, era una pieza clave para equilibrar el juego exterior: tamaño, tiro y capacidad para abrir el campo. Su regreso debería completar ese dibujo que el equipo perdió durante meses. Pero hay un matiz importante. Recuperar una pieza importante no significa recuperar automáticamente su rendimiento. Granada empieza a parecerse a lo que quería ser, sí. Ahora falta comprobar si eso, en este punto de la temporada, es suficiente para competir de verdad.
¿Se puede llegar con vida al final?
El Coviran Granada ha recuperado piezas y empieza a recuperar algo más importante: una forma de competir reconocible. La vuelta de Jovan Kljajic ya ha cambiado el pulso del equipo y la de Elias Valtonen debería elevar su techo. El problema es otro: la mejora llega después de demasiadas derrotas, en un contexto donde el margen ya no existe.
Porque ahora ya no basta con competir mejor. Hay que ganar. Y hacerlo ya. Granada empieza a parecerse al equipo que quería ser… cuando ya no puede permitirse seguir construyéndose. La duda no es si ha mejorado, sino si le queda tiempo para que esa mejora tenga consecuencias.