La evolución del proyecto del Valencia Basket no solo se ve reflejada en la pista, donde el equipo ha dado un salto competitivo importante y se ha consolidado como un club a tener en cuenta en la Euroliga, sino también a nivel institucional, con un impulso significativo gracias a la creación del Roig Arena. Sobre el parquet, el conjunto taronja funciona a las mil maravillas y poco tiene que ver con etapas anteriores.

El triple como eje del Valencia Basket en Euroliga 

El Valencia Basket se ha transformado con la llegada de Pedro Martínez en uno de los equipos más eléctricos y ofensivos de la Euroliga, y el dato que mejor explica el cambio es el lanzamiento exterior. Con 12,4 triples anotados por partido, el conjunto taronja lidera la competición, muy lejos del Valencia de la temporada 2023-24, que apenas alcanzaba los 7,3 triples de media, ocupando el último lugar del ranking. El salto es brutal: casi cinco triples más por encuentro.

Esta apuesta por el tiro exterior no solo incrementa la anotación, sino que acelera el ritmo. El Valencia actual anota 89,8 puntos por partido, tercer mejor ataque de la Euroliga, en un contexto de más posesiones y transiciones rápidas. Pedro Martínez prioriza ataques cortos y los jugadores exteriores con capacidad para anotar tras pase o bote se convierten en piezas clave de un sistema que entiende el triple no como recurso, sino como identidad.

El Valencia Basket de Mumbrú: el otro lado de la moneda

El Valencia Basket 2023-24 de Álex Mumbrú representaba casi el polo opuesto. Con 75,9 puntos por partido, fue el equipo menos anotador de la Euroliga, y también uno de los que menos dependía del triple. En lugar de ritmo alto, el plan pasaba por posesiones largas, ataques más elaborados y un énfasis claro en el juego de dos puntos, donde el equipo promediaba 20,2 canastas de dos por encuentro.

Esa idea explica decisiones estratégicas en el mercado. El club realizó un gran esfuerzo económico incorporando perfiles como Brandon Davies y Damien Inglis, jugadores pensados para dominar cerca del aro, jugar de espaldas y generar ventajas desde el físico. El ataque buscaba cargar el balón al interior, castigar ayudas y controlar el tempo del partido, incluso a costa de reducir el volumen ofensivo. Era un Valencia más sólido, pero también más previsible y con menos capacidad para responder a partidos de alto ritmo.

Jugadores del Valencia Basket clave en ambos estilos

El Valencia Basket 2023-24 de Álex Mumbrú se apoyó en una estructura muy definida, con jerarquías claras y peso específico en el juego interior. Chris Jones fue el faro ofensivo y organizativo (12,7 puntos y 4,2 asistencias), el jugador con más minuto, mientras que Semi Ojeleye aportó equilibrio entre físico y acierto exterior (13,3 puntos, 47% en triples). Sin embargo, el corazón del plan estaba cerca del aro: Brandon Davies (12,1 puntos, 50% en tiros de campo) y Damien Inglis (51% en TC y líder en rebotes) fueron piezas clave para un Valencia que necesitaba producir desde el poste bajo.

En el Valencia Basket 2025-26 de Pedro Martínez, el protagonismo se ha desplazado claramente hacia el perímetro. El equipo se construye desde una acumulación de generadores exteriores, con Darius Thompson, Jean Montero u Omari Moore liderando la creación (todos por encima de 3,5 asistencias). La anotación está más repartida, con Montero, Kameron Taylor y Brancou Badio superando los 11 puntos por partido, y el triple como amenaza constante (Taylor 42%, Reuvers 41%, Costello 40%). Es un Valencia más coral y más rápido.