Coviran Granada, en la presente Liga Endesa ha ido visitando sin suerte las canchas que han certificado su condición de peor visitante de la categoría, aún no ha ganado lejos del Palacio de los Deportes de Granada, pero en la jornada 30 vuelve a una pista de grato recuerdo persiguiendo algo más difícil de recuperar que una victoria. El Príncipe Felipe se ha convertido para el Covirán Granada en eso último: el escenario donde todavía sobreviven los recuerdos de sus últimas alegrías lejos del Palacio, el lugar donde hace un año creyó que otra permanencia imposible podía terminar convirtiéndose en realidad. Ahora, con la Primera FEB asomando de forma casi irreversible, los de Arturo Ruiz regresan a Zaragoza sabiendo que una derrota le daría al descenso esa certeza matemática que cada vez está más cerca.

Covirán Granada vs Casademont Zaragoza: la extraña rivalidad que desafía la lógica de la Liga Endesa

Pocas relaciones competitivas resultan tan difíciles de explicar en la actual Liga Endesa como la que mantienen Covirán Granada y Casademont Zaragoza. El balance global entre ambos favorece por 5-2 al conjunto rojinegro desde su ascenso a la ACB, una anomalía absoluta si se comparan presupuestos, profundidad de plantilla o aspiraciones iniciales de ambos proyectos.

Porque Granada solamente ha conseguido competir fuera de casa esta temporada, todavía sin estrenar su casillero de victorias como visitante, pero Zaragoza aparece como la excepción permanente. Allí venció en mayo de 2024 para alimentar el sueño de una salvación histórica y allí volvió a ganar un año después, retrasando un descenso que ya parecía inevitable. Han cambiado entrenadores, rotaciones y contextos, pero el patrón se ha repetido con insistencia: el Casademont Zaragoza se ha convertido en uno de los pocos rivales a los que el Covirán ha sabido discutirle siempre los partidos.

Casademont Zaragoza y el miedo al descenso: Joan Plaza no ha eliminado las dudas

La temporada del Casademont Zaragoza ha terminado convirtiéndose en una decepción difícil de maquillar. La llegada de Joan Plaza tras el parón de Copa y ventanas FIBA pretendía cambiar la deriva de un equipo construido para mirar mucho más arriba, pero el conjunto aragonés continúa atrapado en la pelea por evitar el descenso pese a contar con una de las plantillas con más talento ofensivo de toda la zona baja.

El problema del Zaragoza no parece relacionado con la calidad individual. Ahí están los números de Trae Bell-Haynes, Devin Robinson, Santi Yusta o Marco Spissu para demostrarlo. La cuestión es otra: el equipo transmite una fragilidad emocional impropia de un proyecto diseñado para pelear por objetivos europeos. La derrota en Girona, encajando un parcial que le llevó a perder por treinta puntos antes del descanso, dejó una sensación muy preocupante en el entorno maño. Por eso el partido ante Granada se vive ya como una obligación incómoda en una ciudad que jamás imaginó verse mirando tan de cerca la clasificación del descenso.

Luka Bozic, las lesiones y la reacción tardía del Covirán Granada en Liga Endesa

El gran drama deportivo del Covirán Granada no está en su rendimiento actual, sino en todo lo que ocurrió antes. Porque el equipo rojinegro sí ha competido durante buena parte de la segunda vuelta. Ha ganado partidos, ha rozado otros muchos y ha conseguido elevar su nivel competitivo desde la llegada de Arturo Ruiz. El problema es que la reacción apareció cuando el margen prácticamente había desaparecido tras una primera vuelta desastrosa con una sola victoria.

También ayudan a entender la caída las lesiones de jugadores clave en el proyecto como Jovan Kljajic o Elias Valtonen, dos ausencias que rompieron el equilibrio competitivo del equipo en el peor momento posible. Luka Bozic, mientras tanto, ha sostenido al Covirán hasta el punto de convertirse en candidato al MVP de la Liga Endesa, compartiendo nominación con nombres como Mario Hezonja, Marcelinho Huertas o Edy Tavares. Una contradicción difícil de encontrar en otro lugar de la competición: un equipo descendido con uno de los jugadores más determinantes del campeonato.

Zaragoza y Granada: una final por la permanencia con aroma a despedida

El Príncipe Felipe dictará este sábado mucho más que un resultado clasificatorio. Para Zaragoza puede significar escapar definitivamente de una temporada que se le ha complicado demasiado. Para Granada, en cambio, puede convertirse en el último intento de retrasar una despedida que parece escrita desde hace semanas. Hay partidos que deciden permanencias. Y otros que terminan señalando el instante exacto en el que un equipo comprende que su tiempo en una categoría empieza se ha agotado.