La final ACB deja muchas lecturas a nivel colectivo e individual. El baloncesto europeo vive actualmente una auténtica revolución en lo que a estilo se refiere. En la época de las transiciones, el talento individual, el tiro de tres puntos y las defensas de cambio, la pugna entre Valencia y Barça Basket también deja reminiscencias de otro baloncesto.
No todo es baloncesto moderno en el Valencia Basket
Está claro que si hubiera que definir el estilo de juego de Valencia Basket, muchos lo enmarcarían en estas nuevas corrientes de juego. Las transiciones, los lanzamientos de tres y el rebote ofensivo les delatan. Sin embargo, también tienen una cara B que recuerda a otros tiempos. La interminables rotaciones defensivas y los constantes 2c1, sobre todo en bloqueo directo recuerdan a aquellos equipos que buscaban por todos los medios que los Spanoulis o Teodosic soltaran el balón.
El Valencia Basket ha resignificado el baloncesto moderno con algunas pautas del pasado. Actualmente, la defensa de pick and roll imperante es el cambio. Los taronjas apuestan más por otras formas. Sin embargo, esos tintes del pasado entroncan de la forma más orgánica en su paradigma. Defensas agresivas que aceleran al rival y le inducen al error. Para un equipo que quiere correr, la justa cuenta. El propio Barça Basket está viéndose fuera de ritmo y cada vez más agotado.
El Barça Basket, el equipo ‘old school’ de la final ACB
Si hay un equipo que haya dado signos de combinado de otra época es el Barça Basket. Una de la grandes bazas ofensivas del equipo es ese juego duro y cercano al aro de Shengelia al poste bajo. La batalla con Key está siendo encarnizada y recuerda a otros tiempos, muchos habrán recordado aquellos Norris vs Martín. Además, Laprovittola en su versión más playmaker en pick and roll también trae a la actualidad la idea de base generador. Además, argentino. Un perfil diferente al de los actuales ‘bajitos’ del baloncesto, como Nunn, Francisco o Montero.
En la era de los ‘ghost’ (fintas de bloqueo) y los ‘ISO’ (situaciones de aclarado), Xavi Pascual también trajo a la final ACB un libreto con reminiscencias del pasado. Los sistemas de indirectos elaborados o las constantes triangulaciones para encontrar el roll de los pívots son bastante ‘old school’. Sin embargo, la baza de la ‘caja y uno’ sí que ha sido el toque definitivo de una final ACB que aborda desde la vanguardia más novedosa, hasta los preceptos del viejo juego.