El clásico ACB será una congregación de muchos grandes nombres. Kevin Punter, Facu Campazzo, Will Clyburn, Edy Tavares… El talento que atesoran Barça Basket y Real Madrid Baloncesto es importante. Sin embargo, eso no les exime de tener cada uno sus flaquezas. En algunas ocasiones, incluso, las debilidades de unos son las fortalezas de los otros.

El Real Madrid Baloncesto quiere sacar tajada del aquiles culé

No es ninguna novedad los habituales problemas del Barça Basket con la defensa del pick and roll. Mientras que Vesely transmite cierta seguridad, Willy y Fall están lejos de mostrarse fiables. En este sentido, el clásico ACB abre una puerta muy interesante para un Real Madrid Baloncesto que viene creciendo mucho en lecturas de este tipo de situaciones. Facu Campazzo, clave en estas lindes.

El Real Madrid Baloncesto tratará de castigar la defensa del Barça Basket en bloqueo directo. Tanto en los cambios con Vesely, como en los flashes con Willy, los madridistas querrán encontrar las caidas de sus interiores en el roll. Para ello, Facu Campazzo es fundamental. El argentino tiene una capacidad excelsa para pasar la pelota. Además, Sergio Scariolo viene sacando su mejor versión desde la pizarra. Al juego de 2×2 base-pívot, ha sumado al repertorio el uso del playmaker de Córdoba como pieza clave para las triangulaciones.

Facu Campazzo, la bestia negra del Barça Basket

El último clásico de Euroliga no fue el mejor para un Facu Campazzo que acostumbra a hacer daño al Barça Basket. A pesar de la victoria por 19 puntos, el argentino no firmó su mejor encuentro. El base madridista tiene un suelo competitivo que le permitió sumar 6 puntos y 5 rebotes incluso en un mal día. Sin embargo, seguramente quiera dar una mejor cara en un partido tal magnitud.

La buena versión del argentino, como no podía ser de otra manera, eleva el nivel de Tavares. Con un Garuba tímido y un Len sin regularidad, el caboverdiano viene brillando con este desarrollo del juego de pick and roll. Además, el acierto exterior de Mario Hezonja abre muchos espacios para que las conexiones directas o trianguladas se produzcan. Más contra un juego interior poco autosuficiente como es el azulgrana.