El baloncesto afronta una nueva temporada con varios cambios en su reglamento que modificarán algunas de las situaciones más habituales que se producen sobre la pista. La FIBA ha introducido nuevas interpretaciones y categorías con las que pretende adaptar el juego a un baloncesto más moderno. Algunas de estas novedades afectarán directamente a acciones que hasta ahora forman parte del día a día de cualquier partido.
Adiós a la picaresca y provocar lanzamientos de tiros libres
Uno de los cambios que más se notará sobre la pista afecta a la consideración de cuándo un jugador está realmente en acción de tiro. La FIBA quiere poner freno a una práctica cada vez más habitual: realizar un gesto de lanzamiento poco natural inmediatamente después de recibir un contacto para conseguir tiros libres. A partir del 1 de octubre, no bastará con levantar el balón para que la acción sea considerada un tiro. El movimiento de los hombros y del balón deberá formar parte de una secuencia ascendente dirigida hacia la canasta.
La modificación también afecta a los lanzamientos desde la pista trasera, que no serán considerados acciones de tiro salvo en situaciones concretas, como los lanzamientos realizados al final de un periodo o de una posesión. La nueva interpretación pretende reducir las acciones artificiales destinadas a provocar tiros libres, aunque también obligará a los árbitros a valorar situaciones más complejas.
Desaparece la antideportiva y llegan la disruptiva y la flagrante
Otra de las grandes novedades es la desaparición de la falta antideportiva, que se divide ahora en dos categorías con una consideración diferente. La falta disruptiva estará destinada principalmente a contactos tácticos que buscan cortar una transición, detener deliberadamente el juego o impedir una ventaja clara sin que exista una acción especialmente peligrosa. Su castigo seguirá siendo de dos tiros libres y posesión, pero no contará por sí sola para provocar la descalificación del jugador.
La falta flagrante, en cambio, queda reservada para los contactos que cruzan una línea mucho más grave, ya sea por su violencia, temeridad o riesgo de lesión. También conllevará tiros libres y posesión, pero tendrá consecuencias disciplinarias mayores. Dos flagrantes supondrán la expulsión, al igual que dos técnicas de categoría 1 o una combinación de ambas.
Las técnicas se dividen en dos categorías
Las faltas técnicas también incorporan una nueva clasificación. Las de categoría 1 serán las que tengan una mayor consideración disciplinaria y englobarán comportamientos como las protestas irrespetuosas, las provocaciones, determinados gestos ofensivos o las simulaciones. Son las únicas técnicas que entrarán en el cómputo que puede acabar con la expulsión de un jugador, por lo que tendrán un peso mucho mayor que otras infracciones administrativas.
Las técnicas de categoría 2 estarán relacionadas con acciones de menor gravedad que interfieren en el desarrollo normal del encuentro, como retrasar una reanudación o determinadas conductas relacionadas con el aro. Seguirán siendo sancionadas con el correspondiente tiro libre y la posesión, pero no se acumularán a efectos de una descalificación.
Más poder para el Instant Replay
El reglamento también amplía las situaciones que pueden ser revisadas mediante el Instant Replay. Especialmente durante los dos últimos minutos del cuarto periodo y de las prórrogas, los árbitros tendrán nuevas posibilidades para comprobar acciones relacionadas con los saques y determinar, por ejemplo, si el balón había abandonado las manos del jugador cuando se produjo una falta. El vídeo también podrá utilizarse durante el encuentro para revisar situaciones como el goaltending, las interferencias o la clasificación de determinadas faltas.