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La increíble historia de Nikola Jokic, la anti-estrella que regala su brillo

Nikola Jokic acaba de llevar a Denver Nuggets al primer título de la franquicia. Durante la conferencia de prensa se toma la cabeza advirtiendo una gran cantidad de mensajes que llegan a su celular. Odia eso. Odia el brillo y ser protagonista.

"El trabajo está hecho, ahora iré a descansar". Las elocuentes declaraciones del pivot no parecen las de un campeón que acaba de hacer historia: se convirtió en el primer jugador drafteado después de los primeros 15 puestos en ser elegido MVP y FMVP, el único en firmar un 30/20/10 en un partido de finales y el que más triple dobles consiguió alguna vez en una postemporada. Nada de eso le importa, es una figura poco convencional, más bien una anti-estrella.

EL ORIGEN DE NIKOLA JOKIC Y SU PERSONALIDAD

Nikola es muy distinto a sus hermanos Strahinja, 13 años mayor, y Nemanja, 11. Ellos son dos típicos serbios ruidosos, extrovertidos y amistosos. Pero el menor de los Jokic es distinto, un tipo parco, tranquilo y sencillo, con intereses muy distintos a los de las demás estrellas de la liga. Le gusta leer, cuidar de sus caballos y casi no revisa su celular. Parece no estar hecho para el show estadounidense, pero al mismo tiempo parece haber nacido para destacarse en este deporte.


Los Jokic son nativos de Sombor, un pueblo de 50.000 habitantes al norte de Serbia casi al límite con Hungría. Esa región de la península balcánica no estuvo exenta del cruento conflicto bélico entre las seis naciones de la región. A pocos kilómetros de ese tranquilo lugar, la OTAN llevó a cabo bombardeos durante 11 semanas. "Recuerdo las sirenas y que mi madre me prohibía salir de casa sin mis hermanos. En ocasiones el cielo se oscurecía de día", le contó el interno a Bleacher Report recordando una niñez entre el miedo latente por la guerra y las horas que pasaba en la granja con sus animales.


Gordana Ralevic, una de sus profesoras de inglés, contó que su problema era la actividad física, paradójicamente. "Era un chico muy curioso, le gustaba leer y hacía muchas preguntas". El mismo Nikola contó alguna vez que su rol en el curso no era precisamente el del chico "popular": "Era más alto que la mayoría de los chicos y chicas. Y el más gordo también (mientras se ríe). Me encantaban algunas materias como matemáticas e historia", destacando que odiaba hacer flexiones de brazos.

MISKO RAZNATOVIC, EL DESCUBRIDOR DE JOKIC

El destino llamó a su puerta cuando Misko Raznatovic, uno de los agentes más importantes de Europa, lo descubrió. Resulta que Misko leía todos los días el periódico y le llamó la atención que siempre destacaban las actuaciones de un chico de 16 años del KK Vojvodina Srbijagas de Novi Sad que terminaba con 25 puntos y 25 rebotes todos los partidos. Fue en ese momento cuando llamó a Branimir Tadic, a quien exigió viajar a verlo y no volver hasta reclutarlo. Fue la primera y única vez en su vida que Raznatovic incorporó un jugador al Mega Vizura (hoy Mega Bemax) sin siquiera verlo jugar.


Jugó tres años en el Mega y, luego de obtener el MVP en la Liga Adriática con 19 años, despertó interés en ambos lados del Atlántico. Primero fue Barcelona, que avanzó hasta la última fase de las negociaciones, pero un detalle los hizo arrepentirse. "Su fichaje estaba casi cerrado, faltaba un sólo juego de prueba para concretar su firma, pero hizo el peor partido de su vida", contó recientemente Raznatovic, quien evidenció que el Barca detectó falta de compromiso y de disciplina en su desempeño. Lo demás es historia.

CÓMO LLEGA NIKOLA JOKIC A LA NBA

El hombre clave para el arribo de Jokic a los Nuggets fue Arturas Karnisovas, justamente exjugador del Culé. Por ese entonces, el lituano se desempeñaba como GM de la franquicia de Colorado y había escuchado sobre el diamante serbio. Tras verlo jugar en el Nike Hoops Summit se dió cuenta de que tenía que elegir al prospecto. "Los equipos de la NBA no confiaban en él por su físico, pero noté que tenía mucho potencial de crecimiento gracias a su talento y a su inteligencia para jugar. Fue arriesgado, pero salió bien", relató en Woj Podcast.


El arribo a la NBA fue tan inesperado que ni siquiera Nikola pensaba que podía darse. De hecho, el único representante de la familia Jokic en el Barclays Center de Nueva York, lugar donde se llevó a cabo el Draft de la NBA 2015, fue Nemanja. Un grito en serbio retumbó en el estadio y se escuchó hasta Sombor, donde Nikola dormía plácidamente hasta que varios mensajes notificándole que había sido elegido en la 41° posición lo despertaron.


En una ocasión, Jokic reveló que la última Coca-Cola que tomó fue en el avión rumbo a Denver, poco tiempo después de ser elegido como MVP del Adriático. Antes de debutar en la liga estadounidense tuvo que seguir una rigurosa rutina de entrenamiento que le permitió bajar 18 kilos. Lo suyo nunca fueron las pesas ni el gimnasio, pero esa postura cambió con el tiempo.

NIKOLA JOKIC Y EL CAMBIO DE PARADIGMA EN LA POSICIÓN DE PIVOT

Ognen Stojakovic, jefe de desarrollo de jugadores en Denver Nuggets, contó que el pivot trabaja duro cada día en mejorar su físico, contrario a lo que se puede pensar. "Su crecimiento físico va casi al mismo nivel que el de su inteligencia para la toma de decisiones", contó para Relevo. Lo más fascinante de las declaraciones del entrenador asistente de Malone es que también afirmó que Jokic puede desarrollar su potencial aún más.


Nikola Jokic ganó su primer campeonato a los 28 años, la misma edad que tenía Michael Jordan cuando obtuvo su primer título en 1991. El pivot maduró y redefinió su posición a lo largo de 8 temporadas en la NBA reescribiendo los libros de récords en la liga y enseñándole al mundo dos cosas: que en los países más ignotos pueden existir talentos capaces de dominar la liga estadounidense y que el físico, la estética y el aspecto son secundarios.


La mayor hazaña del serbio no pasa por sus números, sino por algo más importante: cambiar la narrativa de los pivots. Es un auténtico centro, una posición que surgió en los albores del deporte en Estados Unidos cuando los jugadores más inteligentes se ubicaban en la zona del tiro libre para ser el foco asistidor. Ese rol derivó en talentos de mayor envergadura con la llegada de Wilt Chamberlain, y ahora, volvemos a ser testigos de una época de revolución de una posición y del juego en sí.

NIKOLA JOKIC: NACE UNA ESTRELLA

El 15 de diciembre de 2016, la historia de Denver Nuggets y de la NBA cambiaría para siempre. El joven de segundo año, Nikola Jokic, alternaba su titularidad con Jusuf Nurkic, hasta que ese día, Michael Malone decidió incluir al serbio permitiéndole además desempeñar un rol creativo. Disputó tres partidos con esa tarea (todos con victorias) y en el tercero terminó con 27 puntos, 17 rebotes y 9 asistencias. Había nacido una estrella, o mejor dicho, una anti-estrella porque la mayor cualidad del interno serbio, esa que le permitió ganar dos MVP, es que hace mejores a sus compañeros.


Jokic dejará su sencilla residencia de tres ambientes en el centro de Denver donde vive con su esposa y sus dos hermanos y viajará a Sombor. Cada año, el pivot que cobrará 46 millones de dólares la próxima temporada, viaja a su ciudad natal para visitar sus caballos, andar en carreta y pasar tiempo con su familia.


Al llegar a Serbia, lucirá un anillo que jamás imaginó tener en su mano, esa que es conocida como la de mayor fuerza de la NBA (dicen que sus pases pueden lesionarte gravemente si impactan contra tu cuerpo). Ni siquiera soñó con eso cuando usaba su buzo de los Nuggets cuando era niño. Su historia está repleta de casualidades y de situaciones inesperadas y, si bien esperamos más sorpresas, parece haber terminado el capítulo de su vida que lleva de nombre "La anti-estrella que en vez de brillar, regala su brillo".

Sobre el autor

 
Imagen de Joaquin Espeche Joaquín Espeche@Joaquin_EspecheJoaquín (San Miguel de Tucumán, Argentina) estudió Ciencias de la Comunicación y Periodismo deportivo. Su amplia experiencia abarca medios como La Gaceta de Tucumán, Básquet Plus de Buenos Aires y Voces Críticas de Salta, entre otros. La gran pasión de Joaquín, aparte del baloncesto y los Lakers, es el fútbol (como buen argentino), siendo seguidor del Atlético Tucumán. Lo que menos se conoce de él es que también estudió Psicología. Sus otras pasiones, además del deporte, implican el cine, la tecnología y el teatro.
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