Cuando Baskonia jugó la primera vuelta de la Euroliga, su estilo de juego, su identidad ofensiva y la manera que afrontaba los partidos eran una incógnita. El equipo jugaba a rachas, momentos aislados de inspiración individual, destellos de talento sin más. Hoy, a las puertas de la jornada 25, ese panorama ha cambiado radicalmente: el conjunto vitoriano ha ido construyendo un ataque más coral, con varios tiradores capaces de encender la chispa en cualquier tramo del partido. Este nuevo Baskonia, menos previsible y más incómodo para las defensas más “tradicionales”, se enfrenta a un Zalgiris Kaunas paciente y disciplinado que puede sufrir ante la versatilidad que propone el equipo vasco.
Baskonia: el perímetro como motor ofensivo
Baskonia ha dejado atrás la dependencia de un sólo jugador de los últimos años. La irrupción de varios anotadores desde el perímetro ha transformado su fisonomía de juego. El crecimiento de Rodions Kurucs como amenaza constante desde más allá del arco ha sido, sin duda, una de las grandes noticias. Su capacidad para leer ventajas y castigarlas hace que las defensas no puedan centrarse en un solo foco de peligro. Combinado con jugadores como Timothe Luwawu-Cabarrot, tirador fiable que aporta fiabilidad y físico, el perímetro vitoriano se ha convertido en la corona del engranaje ofensivo.
¿Cual es la consecuencia inmediata que provoca este cambio? La obligación a la que el equipo de Galbiati somete a los rivales, ya que deben tomar decisiones defensivas más complejas con dobles marcajes, ayudas más exigentes o cambios de asignación más rápidos que, si no se ejecutan a la perfección, dejan huecos por donde Baskonia puede hacer daño dentro de la zona.
Zalgiris: paciente, sólido… pero con grietas
Zalgiris llega al partido en una posición cómoda en Euroliga gracias a su balance de 14 victorias y 10 derrotas. Está mostrando esta temporada un estilo muy reconocible y asentado de juego donde destaca una defensa organizada, ritmo pausado y control de posesión. No suelen precipitarse, quieren forzar al rival a tomar decisiones arriesgadas para aprovechar las ventajas que eso pueda conllevar. Pero el equipo lituano tiene grietas en su estrategia: sufre ante equipos que mueven rápido el balón con varios focos de anotación en el perímetro. Sus ayudas y cambios de hombre no son efectivas.
Además, Zalgiris promedia alrededor de 88 puntos por partido esta temporada, cifra respetable, pero que indica que no ejerce un dominio ofensivo sobre el rival a pesar de sus porcentajes, todo lo contrario, la clave de sus victorias ha sido siempre la defensa y el control del tempo de partido. Es por esto que, cuando su rival encuentra el camino hacia la canasta desde el perímetro, la paciencia táctica puede convertirse en un handicap y los problemas defensivos se hacen más evidentes.
Baskonia vs Zalgiris: choque de filosofías
Por todo lo que venimos apuntando en este artículo, el partido entre el Kosner Baskonia y el Zalgiris Kaunas es, sobre todo, un choque de filosofías. Mientras que los baskonistas buscarán un partido dinámico, con movimientos de balón rápido y martilleando desde el perímetro, los lituanos seguirán uno de los mantras más antiguos de la euroliga: defensa y control. Quien logre imponer su estilo, se llevará el gato al agua en una Euroliga que está viendo la transformación de equipos clásicos en “otra cosa”.
El factor sorpresa que inclina la balanza
Más allá de la estadística y los sistemas, hay un factor que define la evolución de Baskonia: la confianza. Es el intangible que convierte a un equipo en incómodo no solo por lo que hace, sino por la sensación de que puede hacerlo en cualquier momento. Cuando el balón llega a manos de un tirador con confianza, la defensa rival sufre. Frente a Zalgiris, que pretende marcar el tempo, esa confianza en el juego ofensiva puede significar la diferencia entre imponer un ritmo o verse obligado a reaccionar ante situaciones no previstas, algo que Zalgiris no ha sabido hacer en la presente Euroliga.