El partido se le fue de las manos a Mike James… esta vez en Euroliga (ya ha sido expulsado tres partidos en la Liga Frances) y quizás también algo más. Protestas constantes, gestos hacia los árbitros y una expulsión que dejó a AS Monaco Basket sin su pilar en pleno playoff de Euroliga. Es cierto que James vive siempre al límite, es su motor competitivo, lo que le hace diferencial, pero una cosa es ser intenso y otra muy distinta cruzar una peligrosa linea roja.
Lo peor no es la expulsión, es lo que puede acarrear
El problema no es la expulsión en sí, es cuándo llega. Cuartos de Final, playoffs Euroliga, serie abierta, momento caliente. Ahí es donde los grandes jugadores, los líderes de verdad, saben cuando templar los ánimos y no sacar los pies del tiesto. Mike James ha demostrado que sus demonios interiores toman el control con demasiada facilidad y Mónaco, sin su base, se queda sin ideas en ataque, porque más allá del talento, James es sistema:
- Lidera la ofensiva de Mónaco
- Marca el tempo de partido
- Condiciona ayudas y defensas
Cuando desaparece, no hay plan B claro. AS Mónaco queda vendido… ¿para el resto de la serie? Habrá qué ver qué sanción le impone la Euroliga. En Francia, por una acción menos agresiva, le han caído tres partidos de suspensión, la máxima competición continental tiene una patata caliente con la que lidiar en las próximas horas.
Un patró que se repite ¿Y ahora qué?
A lo largo de su carrera —de Baskonia a CSKA Moscow— ha demostrado que es un jugador capaz de dominar de forma absoluta el juego… y cortocircuitar cuando la presión aprieta. No está en discusión su capacidad para decidir partidos, eso ya lo ha demostrado, la cuestión es si será capaz de dar un paso como jugador o seguirá frustrándose y condicionando a los equipos que lo enrolan en sus filas.
AS Monaco Basket tiene un problema, no solo por una expulsión, sino por lo que deja en el aire: un equipo que depende de su líder, pero que aún no sabe sostenerse cuando ese líder pierde el foco. En Euroliga, a estas alturas, no gana el mejor equipo, gana el que no se cae. Y ahora mismo, Mónaco camina justo por ese filo.