Uno de los temas de conversación más habituales entre los aficionados a la Euroliga de baloncesto viene siendo el rol de los pívots en los equipos. Tanto la ausencia de perfiles top en el mercado, como el poco uso para las funciones clásicas del center, les han convertido en una posición en peligro de extinción.
Formar a un pívot, uno de los grandes retos de las canteras élite Euroliga
Los jugadores con proyección de alcanzar la estatura requerida para ser pívot en el futuro, en edades tempranas, presentan dificultades para su desarrollo. No es el 100% de los casos, pero lo normal es que su tamaño en edades tempranas venga de la mano de cierta descoordinación por su biotipo. Dedicarles tiempo y esfuerzo no es un proceso sencillo y no da resultados a corto plazo. Además, con el desincentivo de poder dedicárselo a jugadores con menos potencial a la larga, pero en una etapa madurativa mayor. El baloncesto formativo tiene ese reto de cambio de paradigma por delante.
Los jugadores cuyo gran tamaño en edades tempranas se debe a su precoz proceso de desarrollo suelen dar más resultados en el corto plazo que los que serán grandes, pero están ‘aniñados’. A esto, además, se le suma el poder incoroporar de otras regiones del mundo piezas con estas cualidades. Su techo en cuanto a altura y capacidad de mejora técnica y física es menor, pero aseguran triunfos de forma inmediata. Después, muchos se rasgan las vestiduras para encontrar un interior ya a nivel Euroliga.
Pívots y unicornios ¿Falta especificidad?
Desde hace ya muchas temporadas ya, la presencia de los llamados ‘unicornios’ abunda en las ligas de máximo nivel como la NBA y la Euroliga. Los jugadores de gran estatura han cambiado mucho sus físicos y cada vez son más móviles. Es más que habitual ver bases de 2m o exteriores rondando los 2.10m. En la academia, a los grandes se les trabaja para poder jugar de cara, botar, tirar… la duda es si no se estará dejando de lado otras cualidades asociadas tradicionalmente a los pívots.
Además de un tema de movilidad, también es realmente reseñar un aspecto técnico como es el tiro. En la actualidad un gran número de interiores son capaces de tirar de tres puntos. Esta circunstancia, a nivel individual podría ser un un aporte a las aptitudes del jugador, pero es que en lo colectivo permite alejar al cinco rival de la zona de ayudas. El desarrollo técnico muta el juego y con ello los espacios que deben ocupar este tipo de jugadores.
El baloncesto moderno supone la extinción de pívot clásico
Las transiciones y la agresividad en el uno contra uno son el ABC del baloncesto a día de hoy. Son pocos los equipos que se cortan de tirar en segundos iniciales del ataque o que no fundamentan su juego en medirse a su par desde el bote. Estas ideas transforman el baloncesto que los equipos Euroliga requieren a sus pívots. El propio Baskonia y su éxito en Copa del Rey son un ejemplo, con Omoruyi y Diakite lanzando contrataques y jugando abiertos.
Los pívots a nivel Euroliga no solo es que tengan que ser capaces de correr la pista, ya, en muchos casos hasta se les incentiva a hacerlo con balón. Rebotear y salir en bote, si se es capaz, facilita mucho el inicio del contrataque porque ahorra el trabajo de buscar al base. Además, los jugadores grandes sufren más de lateralidad defensiva, que de cambio de dirección ofensivo, por ello, sus unos contra unos exteriores frente al center rival también aparecen cada vez más. La evolución en la táctica no cesa y la adaptación es constante.
Del poste bajo al pick and roll ¿Qué necesitan los equipos de un pívot hoy en día?
El baloncesto Euroliga ha cambiado mucho en los últimos años. Más allá del estilo, del correr, atacar 1×1, tirar… las situaciones media pista y el spacing para atacar también ha sufrido cambios importantes. Las situaciones de poste bajo están más adscritas a los treses y cuatros, que a los cincos, Shengelia o Hezonja son ejemplos de ello. Los pívots, además de cada vez más abrir el campo, también están más adscritos al bloqueo directo en short roll. Por el tipo de defensas, se han convertido en especialistas en la continuación corta para distribuir. Desde ese espacio intermedio, se les pide ser pasadores élite.
Las circunstancias en la base dificultan que según que perfiles prosperen, mientras que las demandas competitivas en el baloncesto Euroliga llevan a que sólo algunos jugadores puedan ocupar ese rol, en muchos casos están siendo ala-pívots. Las mutaciones que vive el deporte llevan a pensar en si será la desaparición del center tal y como lo conocemos.