El baloncesto europeo cambia a pasos agigantados. En esta evolución irrefrenable, las nuevas normativas, la evolución en la preparación física y técnica o la innovación táctica hacen que este deporte huya de todo dogmatismo. Quedan atrás aquellos tiempos en los que el pívot solo jugaba cerca de aro, el base generaba juego o los escoltas y aleros se limitaban a esperar su turno mientras el playmaker y el center hacían lo suyo.
Combos, ni base, ni escolta, así se construye el juego en el nuevo baloncesto
Una de las posiciones que más está mutando en los últimos tiempos es la de base. Respecto a antaño, donde el base era un organizador y generador de juego y el escolta solía tener un rol de tirador o anotador, las cosas han cambiado. Los 1s puros están en detrimento y la figura del ‘combo’ ya no es un perfil concreto, es una tipología de jugador al alza.
En un baloncesto cada vez más rápido y cada vez más vertical, la necesidad de un jugador más sobrio en la dirección de juego se hace menos necesario. Ya hay muchos equipos en los que piezas como Mike James o Kendrick Nunn juegan muchos minutos de base. Poco o nada tienen que ver con los 1s clásicos como Diamantidis, Sergio Rodríguez, Teodosic…
Por el momento, aún existen muchos jugadores que tienen un perfil más clásico de base en la Euroliga. Eso sí, su rol ha cambiado totalmente. Si se observa, por ejemplo, el impacto de Satoransky en el Barça a nivel ofensivo, no viene siendo ese director de juego ‘mandón’. Su rol suele ser el de trasladar el balón, abrir el campo, castigar close-outs en lado débil y, si pensamos en que pizarras están diseñadas para él, lo primero que nos viene a la cabeza es el poste bajo, paradigmático cuanto menos.
En la actualidad, perfiles como Nick Calathes, al que en muchos momentos de los últimos años se ha visto bien de forma, han quedado muy relegados al segundo plano. El propio playmaker griego hace tiempo que no encuentra su sitio en Euroliga y, aunque muchos puedan pensar que es un tema de edad, la realidad es que salió del Barça jugando más de 20 minutos por partido.
Los unicornios 2.0 ¿Qué ha cambiado?
En su momento, la irrupción de jugadores de gran estatura que, en lugar de ejercer un rol de interior, se movían y jugaban como un pequeño, fue muy comentado. Kristaps Porziņģis fue el mayor ejemplo del fenómeno. Todo apuntaba a que marcaría una época, pero las expectativas no acabaron cumpliéndose del todo. Esta cuestión no es baladí y, de hecho, en parte, por eso, seguramente los nuevos unicornios sean algo diferentes.
Muchos pensaron que un 2.20 con movimientos de escolta/alero podría ser imparable. En caso de ser defendido por un pequeño, podría jugar interior. Si se empareja con un grande, castigarlo por fuera. Sin embargo, la realidad es que realmente algunos de estos perfiles estaban muy encasillados en su rol de exterior y tipologías de aleros ciertamente fuertes, defendiéndoles, minimizaba su impacto. Por ello, los Wembanyama, Muurinen o Dabone son diferentes.
Muchos hablan de la capacidad atlética de estos jugadores grandes, gigantes, en el caso de Wembanyama. Sin embargo, por ejemplo, en ambos casos, son dos grandes amenazas cerca de aro. Los nuevos jugadores grandes con movilidad y mano son verdaderamente una amenaza interior, en continuaciones y juego cerca de canasta. Por ello, este polifacetismo es la gran mejora de estos ‘unicornios’.
Un gran ejemplo también de esta evolución no está solo en las nuevas generaciones, también en el desarrollo de las antiguas. El propio Antetokoumpo, en los últimos años, mutó a un jugador con más acciones de continuación y poste bajo respecto a su primera versión, en la que era más base y con más situaciones a campo abierto, en bote y 1×1 exterior. Obviamente, esto no lo ha perdido.
Posiciones y roles ¿Tiene sentido seguir hablando de 5 posiciones?
La cuestión en sí puede ser hasta filosófica. Realmente qué es lo que define a un pívot, a un base o a un alero. En términos de juego, se podría llegar a establecer que, por ejemplo, el pívot es el que juega más cerca del aro. Luego, cuando se trata de ejemplificar esta afirmación, en la pareja Pradilla-Costello de Valencia Basket ¿Quién es el 5 y quién es el 4?
Los roles de cada posición han cambiado notablemente con los años y tiene toda lógica. Alejar a un pívot del aro supone alejar al jugador más grande rival de las ayudas. Tener sistemas de poste bajo con el base permite castigar a los pequeños del otro equipo. Las salidas de indirectos para tirar a un ala-pívot hacen realizar acciones de mucha destreza y lateralidad a jugadores grandes del contrincante. En definitiva, jugar con el pie cambiado al oponente.
Aun quedan técnicos ‘old school’ que mantienen cierto grado de volumen de juego base-pívot en pick and roll central. Un claro ejemplo es Xavi Pascual, aunque el propio entrenador catalán, como estamos viendo en el Barça, suele tirar más de un perfil como Laprovittola, que como Satoransky. En este sentido, el cuadro azulgrana ha vivido una regresión, no con connotación negativa, de un baloncesto más moderno, a uno más clásico. De ver situaciones de bloqueos directos entre pequeños y aclarados para sus aleros, han pasado a una versión más ortodoxa.
¿Juegan los jugadores en su ‘puesto’ en los sistemas?
Los jugadores son cada vez más polivalentes y tienen impacto en una mayor tipología de acciones. Por ello, la pizarra se adapta a ello y trata de buscar tácticas que permitan encontrarlos allí donde son superiores a su par. Los nuevos playbooks de los equipos Euroliga, lejos de que se pueda pensar que van a menos por la velocidad del juego, van a más.
A día de hoy no es extraño ver interiores manejando el balón en bloqueos directos puestos por un base. Tampoco jugar el pick and roll en poste bajo. Los indirectos para los cuatros son el pan de cada día, que se lo digan a Niko Mirotic en aquellos icónicos duelos con Yabusele. Los nuevos libretos son cada vez más originales y ponen de manifiesto que las posiciones son cada vez más fluidas. Por ello, muchos ya se preguntan hasta cuando va a tener sentido hablar de posiciones en este deporte.