No muchos esperarían lo acontecido en la Copa del Rey de baloncesto. Sin embargo, los chicos de Paolo Galbiati estaban decididos a demostrar que no hay favoritos en un deporte de este tipo. Baskonia se impuso al Real Madrid Baloncesto y se llevó el título. Sobre la pista hubo actuaciones reseñables, como Luwawu-Cabarrot, Trent Forrest o Eugene Omoruyi, pero no menos destacada fue la performance desde el banquillo del genio italiano.
Las claves del juego de Baskonia que le llevaron a conquistar la Copa del Rey de Baloncesto
El juego que Baskonia desplegó fue en cierta medida atípico. No puede ser de otra forma si te alzas con la Copa del Rey de Baloncesto, con bajas, sin apenas juego interior y sin tener una mayor inversión que el resto de contendientes. Sin embargo, Paolo Galbiati supo sacarle punta a sus recursos y desplegó varias ideas muy interesantes que fueron dolor constante de cabeza para sus rivales.
Una de las señas de identidad que han hecho campeón de la Copa del Rey de baloncesto a este Baskonia ha sido su disposición de 5 abiertos. Paolo Galbiati sabe de la potencia que tienen las piernas de sus chicos y quiere vaciar la zona de tráfico para cargarla con unos contra unos o cortes. Al margen de los espacios que ocupan, su juego es verdaderamente rico en conceptos.
La puerta atrás, la versatilidad de sus interiores y el uno contra uno, las claves del libreto de Paolo Galbiati
Hay muchas características a destacar del Baskonia de Paolo Galbiati. Sin embargo, por llamativo, el uso de la puerta atrás viene siendo una de las más comentadas. Las situaciones con los pivots abiertos liberan la zona y la amenaza de tiro que tienen sus exteriores, llevan al rival a tener que defender muy pegado. La combinación de ambas facilita esas espaldas que buscan constantemente. El center con balón, el exterior finta que va al mano a mano, que castiga el despiste o que rodea a su pívot en carrera para percutir la zona.
Muchos pensaron que la presencia de Edy Tavares en la final de la Copa del Rey de baloncesto iba a ser motivo suficiente para dejar de ver a los jugadores de Baskonia percutir la zona en penetración. Lejos de que sucediera, sobre todo Trent Forrest, pero no el único, los jugadores de Paolo Galbiati no demostraron ningún tipo de temor. Además, la agresividad con la que atacaban la cadera del caboverdiano le hacía muy difícil taponar. Contra toda lógica, tratar de alejarse de sus interminables brazos parece peor estrategia que ir contra su cuerpo.
Muy relacionado con el cinco abiertos y con los 1×1, está la polivalencia de los interiores de Baskonia. Paolo Galbiati hizo de la escasez virtud y jugó con la movilidad de Omoruyi, Diakite y Kurucs ocupando roles de pívots. Lanzaron contrataques con balón, corrieron la pista sin él, atacaron de cara a los centers rivales, anotaron de tres puntos, leyeron de maravilla los pases desde el perímetro… En general, toda una exhibición. La plantilla, aunque ciertamente corta, demostró estar confeccionada con precisión milimétrica.