En el deporte profesional es fácil que se produzcan regresos de ex jugadores, hay algunos que pasan desapercibidos, pero los que dan más miedo al aficionado son los que activan todas las alarmas. El de Tornike Shengelia a Vitoria en Euroliga pertenece claramente al segundo grupo. No por nostalgia, sino porque todo el Buesa Arena sabe que es por peligro puro y duro. Baskonia se enfrenta a un rival que conoce su casa, su pista y sus debilidades. Y en un partido tan táctico como visceral, ese detalle puede pesar más de lo que parece. Aunque el Barça llegue con dudas… llega con un arma perfecta.
Baskonia y una herida interior que sigue abierta
En clave baskonista el problema no es nuevo. En Euroliga, el juego interior sigue siendo el punto más frágil del equipo, especialmente ante rivales físicos y con oficio. Las ausencias han reducido margen de maniobra:
- Menos capacidad para defender el uno contra uno al poste.
- Más ayudas forzadas.
- Más riesgo de que los interiores se carguen de faltas demasiado pronto.
Y aquí es donde entra la casualidad, ¿o será causalidad? Sea lo que sea, es justo el escenario que mejor sabe explotar Shengelia. No necesita correr, ni ser súper intenso, ni acelerar el partido ya que le basta con recibir cerca del aro y empezar a leer el juego. El “profe” Shengelia está listo para dar otra masterclass en la zona blaugrana… en las dos.
Shengelia, el peligro que te desmonta el plan sin hacer ruido
Tornike Shengelia no es un jugador de rachas, de esos que levantan la grada con acciones espectaulares, no, es un martillo pilón, un jugador de desgaste. Shengelia castiga poco a poco, posesión a posesión, hasta que el partido empieza a inclinarse sin que el marcador avise. Parece que no está, pero cuando ves la estadística te das cuenta que su impacto llega por varias vías:
- Poste medio y bajo con contacto constante.
- Faltas provocadas que condicionan rotaciones.
- Rebote ofensivo y segundas opciones.
- Lectura perfecta cuando llega la ayuda… no por nada es uno de los interiores que más asistencias da.
Barça Basket y el escenario ideal
Para Baskonia, cada balón interior es una situación incómoda… y el Barça lo sabe. En un partido Euroliga, vivir en la incomodidad, suele salir caro y los de Xavi Pascual quieren sacar rédito. El Barça no necesita un partido dinámico, con un alto ritmo de juego, que sea un correcalles y con un alto ritmo de anotación, sería un esfuerzo físico considerable y daría cierta “ventaja” a Baskonia. Los catalanes saben que cuentan con un arma de destrucción masiva en la zona que funciona a bajas revoluciones, intentará aprovechar la debilidad en la zona del equipo de Galbiati para sacar el máximo rendimiento y aplicar la “Ley del ex” en el juego interior. La falta de protagonismo de Willy Hernangómez le da más peso aún a un Shengelia que podría ser el eje del ataque catalán.
Euroliga, experiencia y memoria: Shengelia sabe exactamente dónde apretar
Este tipo de partidos de Euroliga no se deciden por un parcial suelto ni por un triple caliente. Se rompen cuando uno de los dos equipos empieza a llegar medio segundo tarde, a rotar con dudas o a protegerse por las faltas. Ahí es donde Shengelia se mueve como pez en el agua y puede cambiar la pizarra de Xavi Pascual. Te lleva al bonus sin hacer ruido, te obliga a cambiar emparejamientos y te saca del plan inicial sin necesidad de anotar en cada ataque. Es desgaste puro, lectura constante y oficio del bueno.
Y a todo eso se le suma el factor emocional, el center no vuelve a cualquier pista, vuelve a su casa deportiva. En Vitoria pasó seis temporadas, jugó más de 200 partidos oficiales, fue capitán y referencia absoluta. Aquí aprendió a jugar con el cuerpo, a leer las ayudas y a castigar cada automatismo defensivo. Conoce el Buesa, el ambiente y el tipo de defensa que aparece en noches grandes. Sabe a quién atacar y cuándo hacerlo. No necesita demostrar nada, solo ejecutar. Y precisamente por eso, para Baskonia, es un peligro enorme, sobre todo para un juego interior con carencias.