30 Historias NBA: Clint Capela, el niño perfecto

clint capela, el niño perfecto

Cuando Landry fue expulsado de la casa de acogida de Pierre Grish, Clint se quedó solo. La actitud y el carácter alocado de su hermano mayor hicieron que el pequeño Capela tuviera que hacer nuevos amigos para no quedarse solo cuando éste apenas tenía ocho años. Amigos que, quince años más tarde, siguen visitando a Clint en Houston regularmente.

ORFANATO SIN SER HUÉRFANO

Clint N'Dumba-Capela nació el 18 de mayo de 1994 en Ginebra, Suiza. Su madre, congoleña de nacimiento, emigró primero a Italia en busca de oportunidades de trabajo. Philomene, una actriz en paro, se enamoró en Roma y dio a luz al hermano mayor de Clint para después mudarse a Ginebra con su marido, del que se separaría al llegar. En Ginebra tuvo dos hijos con su segunda pareja, Landry y Clint, el más pequeño. Su padre desapareció poco después y nadie nunca supo más de él.

Landry y Clint tuvieron que abandonar pronto su casa y a su madre. Philomene decidió dejar su educación y bienestar en manos del estado y el sistema educativo suizo se aseguró de su manutención durante años. La casa de acogida de Pierre Grish se convirtió en su hogar desde los 6 años, el lugar donde Clint vería cómo su cuerpo crecía más rápido que el de sus compañeros y su rendimiento académico también acompañaba el ritmo, el del niñó tímido pero de una inteligencia por encima del resto.

Al igual que todas las historias de jugadores que descubrieron el baloncesto en sus años de adolescencia, la de Clint no difiere mucho. Al joven Capela le encantaba el fútbol y además se le daba muy bien. “Yo era un delantero, metía muchos goles. Por altura, los remates de cabeza eran mi mejor recurso”, recuerda el ahora jugador de los Houston Rockets. Poco tiempo tardarían sus hermanos en convencerle para cambiar de deporte y explotar su cuerpo con la pelota naranja.

Cuando Landry fue expulsado de la casa de acogida Clint tuvo que aprender a valerse por sí mismo. Hacer amigos ayudó pero él entendía que esas amistades no durarían para siempre. Los sacrificios siempre fueron parte del camino que Capela tuvo que andar y él lo aceptaba sin quejarse. Quería demostrar que era distinto al resto, capaz de cumplir órdenes y tener una actitud ejemplar. Solo se peleaba si otros chicos mayores le provocaban, sino mantenía la cabeza centrada.

Para Capela mantener la calma era esencial. “Tenía que ser perfecto para así poder irme a casa”. Así lo veía él, en su cabeza estaba convencido de que si se portaba bien y estudiaba, sería devuelto a casa, con su familia. A los 12 años cambió de hogar de acogida y volvió a reunirse con su hermano Landry. Juntos completaron los años estipulados por los servicios de acogida y empezaron a jugar a baloncesto. En el parque intentaban imitar los crossovers de Allen Iverson e idolatraban a Thabo Sefolosha, el primer suizo en llegar a la NBA.

sub-16 y liga francesa

Los siguientes pasos se dieron de forma rapidísima para Capela. Con apenas 14 años fue seleccionado para formar parte de la selección sub-16 de Suiza, sin saber casi nada sobre el mundo del baloncesto. Cuenta Tim MacMahon, de ESPN, que fueron sus compañeros quienes, en esa primera concentración, enseñaron a Clint vídeos y highlights de la NBA y sus jugadores preferidos. Canastas increíbles, técnica deliciosa y la superioridad física en la pintura de un jugador de los Orlando Magic que llevaba el número 12 a la espalda.

En el Europeo junior de 2009 llamó la atención de distintos ojeadores y con 15 años entró al INSEP, un centro de entrenamiento del Elan Chalon, club de la primera división francesa situado al este del país. En el conjunto galo Clint siguió con su progresión hasta debutar con el primer equipo en la temporada 2012-2013. En su segundo año en el equipo promediaría 10 puntos y 7.3 rebotes por encuentro para ser nombrado Mejor Jugador Joven y Jugador Más Mejorado de la LNB Pro A; Capela empezaba a oler a NBA.

Ese mismo verano, Clint participó en el Nike Hoop Summit representando al combinado internacional y compartió equipo con jugadores como Nikola Jokic o Karl-Anthony Towns, dos de los mejores pivots de la actualidad. Capela no terminó de destacar en el encuentro y se llevó una de cal y una de arena por boca de su entrenador: “Puede que se trate del joven más atlético que hemos tenido aquí, aunque debe mejorar su lanzamiento de media y larga distancia. Es el ejemplo perfecto de un jugador de pick-and-roll, por lo que no tuvo demasiadas oportunidades aquí”, decía Roy Rana tras el partido.

el camino a américa

En abril de 2014 Capela anunció que se presentaría al Draft de la NBA en verano, un Draft en el cual los expertos le colocaban en torno a la 18º posición. En los días previos a la celebración, los medios estadounidenses destacaban el atleticismo de Capela y su explosividad cerca del aro pero les preocupaba su falta de conceptos y la ausencia total de fundamentos básicos de juego. “A menudo parece que está perdido en la pista y no es consciente de lo que sucede a su alrededor”, explicaba Rick Pietro del portal NBAdraft.

La noche del Draft Capela tuvo que esperar hasta la 25º posición para escuchar su nombre; finalmente fueron los Houston Rockets quien eligieron al joven suizo. En su primera temporada en la NBA dedicó casi la totalidad de su salario de rookie para ayudar a su madre en Suiza, que tenía deudas por toda la ayuda social que sus hijos habían recibido durante su adolescencia. En lo que a baloncesto se refiere, Clint pasó la mayor parte del año en los Rio Grande Valley Vipers de la D-League, donde promedió 16.1 puntos y casi 10 rebotes por encuentro.

En Houston, donde apenas disputó 12 partidos durante su temporada de novato, Capela coincidió y compartió posición con Dwight Howard, aquel gigante cuyos vídeos le ensañaban sus compañeros en la selección suiza pocos años antes. En los Rockets encontró y abrazó su papel, el de jugador secundario que siempre cumplía y en su segunda temporada mejoró sus números hasta los 7 puntos y más de 6 rebotes por partido.

Capela está promediando career-highs en puntos, rebotes y tapones. Es 5º en PER en toda la NBA (ESPN)

La marcha de Dwight Howard le abrió las puertas de la titularidad a Capela la temporada pasada y los cambios de los Rockets no hicieron más que beneficiarle. Con la llegada de D’Antoni y un sistema de juego que rodea a Capela de tiradores, el suizo tiene la suerte que todos los centers de la liga querrían tener. Ha encontrado en James Harden el compañero perfecto para aquello que tanto le gusta, el pick-and-roll, y esta temporada está promediando un doble-doble por noche con unos porcentajes de tiro de campo cercanos al 70%.

“Me sorprenderé mucho si en tres o cuatro años Clint no es el mejor o uno de los mejores pivots de la liga”. Son palabras de su entrenador, Mike D’Antoni, y una muestra de las esperanzas que hay puestas sobre Clint Capela, que no ha parado de crecer desde que llegó a la liga. Llegó a la NBA sin apenas conocer a los que serían sus compañeros y rivales pero a base de trabajo se ha ganado un puesto en uno de los mejores equipos. El tiempo dirá si D’Antoni lleva razón pero lo que está claro es que Capela ya es una de las revelaciones de las últimas temporadas.

 

Notas de autor:

Este artículo pertenece a la serie de 30 Jugadores - 30 Semanas - 30 Historias que se publica cada lunes en Solobasket:

 

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