30 Historias NBA: Taurean Prince, el sin techo de San Angelo

TAUREAN PRINCE, EL SIN TECHO DE SAN ANGELO

Era una de esas noches oscuras y frías en San AngeloAnthony Prince esperaba a su hijo en la puerta del centro de acogida que Salvation Army tiene en el número 215 de Gilis Street en la ciudad texana. Taurean había salido al parque a jugar a baloncesto con sus amigos cómo cada día pero esta vez llegaba tarde. Anthony sabía que a las diez de la noche el centro cerraba sus puertas y que de ser así, padre hijo deberían buscar un lugar en el que dormir aquella noche. Algunas veces el staff del Salvation Army se había apiadado de ellos pero en este caso no fue así y para cuando Taurean llegó a aquel sitio que llamaban hogar, este había cerrado. Esa noche, como muchas otras a lo largo de aquel año, Anthony y Taurean tuvieron que dormir en la calle, a la intemperie y sin saber lo que les esperaría al día siguiente.

UNA INFANCIA EN LA CALLE

Taurean Waller-Prince nació en San Marcos, Texas, un 22 de marzo de 1994. Su infancia fue dura, aunque esto es algo que se dice a menudo y más en el caso de jugadores que llegan a la NBA tras un largo camino recorrido. En este caso, en el de Taurean, la historia realmente es dura. Sus padres se separaron cuando él era aún un niño y tanto Taurean como su hermana se quedaron con su madre Tamiyko en San Antonio. Sus vidas no fueron como las de sus compañeros y el sueldo de Tamiyko no daba para mantener a ambos hijos. Taurean tuvo que madurar rápido, tenía que ayudar en casa y cuidar de su hermana pequeña y no le fue permitido tener una infancia común. "Tuvimos que sacrificar mucho, cualquier medio era válido para seguir adelante", recuerda Prince.

A los 12 años Taurean se mudó con su padre San AngeloAnthony Prince había tenido sus idas y venidas con la policía pero había salido de la carcel y se disponía a reorganizar su vida. Ambos fueron a vivir con la madre de Anthony y Taurean recuerda ese tiempo, viviendo en casa de la abuela, como un tiempo estable y sin preocupaciones. Pero esta estabilidad duró poco y es que un cáncer de mama acabó con su vida y dejó a padre e hijo buscando una salida. Durante un tiempo vivieron en casa de una novia de Anthony pero cuando ellos tuvieron una fuerte discusión, él y el joven Taurean se encontraron en la calle. Recurrieron al Ejército de Salvación, la Salvation Army, una organización benéfica que ofrece centros de acogida a lo largo de todo Estados Unidos para los más necesitados.

A lo largo de muchos meses, Taurean vivió con su padre gracias a la generosidad de la Salvation Army pero decidió no contárselo a nadie, ni siquiera a su madre. El joven Prince no quería dejar solo a su padre y tenía claro que, en caso de enterarse, su madre le haría volver con ella a San Antonio. Así que Taurean Anthony sobrevivieron como pudieron y durmieron en la calle en muchas ocasiones. Fueron días difíciles para ambos pero su padre recuerda el positivismo de Taurean: "Él siempre sonreía, decía que el día siguiente iba a ser mejor. Esos días en la calle fueron los que moldearon su carácter".

Pese a que Taurean no quería separarse de su padre, cuando llegó a octavo esto resultó inevitable. A Anthony le pillaron firmando cheques falsos para poder cobrarlos y finalmente se entregó a la policía. Antes de hacerlo, pidió a la madre de uno de los mejores amigos de su hijo que acogieran a Taurean. Los Thompson le dieron una habitación, comida y en definitiva, un hogar. Con ellos pasó algunos de los mejores años que Prince recuerda, sintiéndose como uno más de la familia y pudo terminar su educación en Lincoln Middle School. Su amigo Bowdy, que le acogió durante ese tiempo, recuerda su sorpresa cuando mucho después descubrió que Taurean había estado viviendo en la calle sin contárselo a nadie: "Saber que Tau' había tenido esos problemas me rompió el alma".

VUELTA A SAN ANTONIO

Tras terminar middle-school, Taurean volvió a San Antonio a vivir con su madre. Pese a que el baloncesto llevaba en su vida mucho tiempo, la falta de tiempo y de recursos aún no habían permitido a Prince practicarlo y competir en un equipo, aunque eso no tardaría en cambiar. En San Antonio su madre quedó embarazada de su novio de siempre pero durante la gestación este fue asesinado en un tiroteo. Taurean tuvo que asumir entonces el papel de padre dentro de la casa y cuidar a su hermano recién nacido, así como a su hermana pequeña. Anthony, ya fuera de la cárcel, se reunió con la familia para ayudar durante el embarazo y las semanas posteriores pero volvió a desaparecer, dejando a Taurean al mando de la casa; la vida de adolescente se resumía en baloncesto y familia para él.

Sí, baloncesto y es que en su segundo año en Earl Warren High School, Taurean se unió al equipo del colegio. Precisamente en esa época surgió la figura de John Collins, que guiaría a Prince a lo largo de todo el camino hasta la NBA. Collins descubrió a Taurean jugando en un equipo de las ligas AAU e inmediatamente fue testigo del potencial de ese grandullón al que hacían jugar de 5 pero podría aportar mucho más jugando desde el perímetro. Collins convenció a Prince para unirse a los San Antonio Legends y prometió enseñarle y ayudarle a cumplir su objetivo: conseguir una beca para ir a la universidad y ayudar así a su familia. El primer año fue el más duro pero a base de trabajo y sudor, bajo la tutela de Collins, Prince acabó liderando a los Legends a conseguir un récord de 35-6 durante sus 3 años con ellos, llegando a promediar 22 puntos, 11 rebotes y más de 3 tapones por encuentro en su año senior.

Durante los años de high school, Prince pasó de ser un jugador unranked en el panorama de Estados Unidos a recibir varias ofertas de cara a la universidad. Él siguió trabajando y nunca compartió los sufrimientos de su pasado con nadie, siempre mirando adelante buscando alcanzar sus metas y superarse cada día. John Collins recuerda que, ignorando las adversidades que su pupilo había sufrido en su infancia, éste siempre trabajaba con la mente puesta en conseguir ayudar a su familia, más que ayudarse a sí mismo. Por eso, cuando Taurean recibió la propuesta de Long Island-Brooklyn University, decidió comprometerse con ellos. Un cambio de entrenador le permitió deshacer su compromiso en el último instante y unirse al programa de Baylor, en Texas.

SEGUIMOS SOÑANDO

Cuando Taurean Prince se comprometió con los Baylor Bears no obtuvo ninguna promesa de minutos ni protagonismo por parte del cuerpo técnico. Prince sabría que tendría que ganarse los minutos y trabajar cada día como si fuera el primero, cómo lo había hecho siempre. "No quería que se conformase, quería que siguiera currando como hasta entonces, sin acomodarse", recuerda su padre Anthony. Taurean tiene claro que Baylor le ayudó a convertirse en el hombre que es hoy en día: "Ellos me dieron oportunidades y yo las aproveché para dar lo mejor de mi y seguir mejorando".

Bajo la tutela de su entrenador Scott Drew, Prince completó su ciclo universitario de 4 años en Baylor. Durante las primeras tres temporadas salía desde el banquillo y con el cartel de especialista defensivo aunque eso no tardó en cambiar. Ya en su segundo año, Prince disputó los 38 partidos de la temporada de los Bears y dobló su tiempo de juego, alcanzando los 15 minutos por encuentro. Esa temporada Prince terminó recibiendo el reconocimiento de la conferencia Big 12 tras su mejora respecto al año anterior. Terminado su segunda temporada en Baylor, decidió quedarse y terminar su titulación en la universidad antes de intentar el salto a la NBA.

La temporada 2014-2015 fue clave para Taurean Prince en Baylor. En su año junior disputó varios partidos como titular y consiguió medias de 14 puntos en 26 minutos por encuentro, la anotación más alta de cualquiera de los Bears ese año. Fue elegido National 6th Man of the Year, otorgado por el portal Bleacher Report y también el Big 12 6th Man award. En la locura de marzo, el torneo universitario de final de temporada, Prince consiguió el tercer doble-doble de su carrera al conseguir un 18-15 ante Georgia State. Su actuación a lo largo del año y algunas de esas exhibiciones individuales con los Bears hicieron que los scouts de la NBA empezaran a fijarse en el jugador de San Marcos. 

El verano de 2015, antes de empezar su año senior con Baylor, también fue especial para Prince. El jugador acudió a los Juegos Pan-Americanos con la selección estadounidense, un equipo liderado por Anthony Randolph y Bobby Brown. En el torneo, el conjunto entrenado por Mark Few se jugaba la medalla de bronce contra la República Dominicana en un encuentro en el que Prince dio muestras de su madurez y responsabilidad al anotar un triple y tiros libres esenciales para la victoria de Estados Unidos. Taurean terminó el torneo promediando 12 puntos y casi 5 rebotes por partido.

El último año de Prince en Baylor fue el de su explosión absoluta. Taurean pasó a ser titular con los Bears y acabó el año en el All-Big 12 First Team, mejor equipo de la conferencia elegido por los entrenadores de los equipos. Titular en los 34 partidos disputados, Prince promedió 16 puntos en más de 30 minutos por partido, ambas máximas del equipo y fue el único jugador de su conferencia en terminar entre los 15 primeros en puntos, rebotes, robos y tapones; el jugador versatil había llegado. El final de temporada no fue el soñado por Prince ya que fueron eliminados del Madness en primera ronda, pese a que él consiguió el récord anotador de Baylor en un torneo NCAA al terminar con 28 puntos. Ese partido dejó una curiosa anécdota que se viralizó rápidamente: Al ser preguntado por la diferencia en rebotes en el encuentro disputado contra Yale, Prince ofreció una irónica respuesta sobre la forma de rebotear en el baloncesto.

Tras su eliminación en el Madness, Prince se centró en conseguir el título universitario de Baylor y prepararse para el Draft de la NBA. Esa última temporada con los Bears había supuesto un boom tremendo en las expectativas de los scouts NBA que le proyectaban como una elección de primera ronda. Prince siguió trabajando con Collins y tomó la mentalidad de que "anotar no es la única forma" de conseguir realizar el trabajo en la cancha. Su entrenador en Baylor lo tenía claro: "A menudo cuando te graduas tras 4 años en la universidad has dejado de progresar tras tu segunda temporada. En el caso de Prince es distinto, tengo claro que sus mejores años de baloncesto aún están por llegar". Con la bendición de Drew y Collins, Taurean se presentó a un Draft en el que destacaban promesas como Ben Simmons, Brandon Ingram o, al menos a nivel nacional, Juancho Hernangómez.

La noche del Draft fue una noche de muchos nervios para Prince. Su padre empezó a llevarle todos los asuntos de negocios, actuando como su representante y volviendo a unir a ambos tanto tiempo después de aquellas noches en las calles de San Angelo. Para Prince, alcanzar el Draft de la NBA supuso alcanzar su sueño y poder devolverle a su familia todo lo que le habían dado; poder ayudar a los que le habían ayudado. "Tenía claro que iba a ser una noche de emociones fuertes, pero no sabía hasta qué punto iba a ponerme a llorar cuando Silver gritara mi nombre desde el podio", recuerda Prince. Taurean había cambiado el número de su dorsal en honor a Isaiah Austin, compañero y amigo en Baylor que no pudo llegar a la NBA tras serle diagnosticado el síndrome Marfan y esa noche se acordó de él tras ser elegido finalmente con la 12º elección de los Jazz.

El tiempo de Prince en Utah duró poco y es que el recién elegido vio como sus derechos eran traspasados a los Hawks apenas un mes después en un traspaso a tres bandas en la NBA. Su primer año en Atlanta le regaló casi 60 partidos disputados, 10 de ellos como titular y unas medias de casi 6 puntos y 3 rebotes por noche. Pese a un inicio difícil, Prince empezó a ver más minutos a medida que la temporada avanzaba y a demostrar todo aquello que puede aportar en una franquicia como los Hawks. Esta temporada, con los Hawks convertidos en un equipo de la parte baja en la NBA, Prince ha encontrado el contexto perfecto para seguir mejorando, trabajar y ganar protagonismo. Pero para Prince la NBA no ha supuesto un borrón de su pasado, sino que ha hecho que recuerde aún más todo lo que le ha llevado hasta la élite.

Desde hace poco más de un año, Taurean patrocina el equipo AAU en el que dio sus comienzos en el baloncesto, un equipo que ha cambiado su nombre a los Prince Elite. Mirando al pasado, Prince tiene claro que todo lo que le ocurrió en sus primeros años forjó su caracter, sus ganas de salir adelante y su hambre por demostrar que de todo puede sacarse algo positivo. "Algunos momentos nos rompen; otros nos fortalecen", relata Taurean. Para él los malos momentos nunca fueron una excusa para tener las cosas más fáciles. Al contrario, Prince no se anda con rodeos y sigue haciendo lo mismo que hacía de niño, convertir cada cosa negativa en positiva: "Nunca sabes lo que puede pasar, tienes que dejar que todo fluya y que Dios decida".

Notas de autor:

La anécdota del Salvation Army en la que Taurean y Anthony durmieron en la calle se publicó en un reportaje de NBC Sports.

Este artículo pertenece a la serie de 30 Jugadores - 30 Semanas - 30 Historias que se publica cada lunes en Solobasket:

 

También puedes leer la serie de 18 Historias ACB en Solobasket.

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Comentarios

A día de hoy, en el momento que sales del equipo del instituto, si es que lo tiene, tienes que elegir una vida o la otra, es imposible conciliar deporte y formación o deporte y trabajo.
Hay equipos que tratan de hacerlo, pero de forma individual, es increible que nadie en este país se de cuenta que un deportista formado es mucho mejor que un deportista a secas, y que trabajo y deporte, si se compagina, es salud física y mental para la persona.

¡Sin lugar a duda! Precisamente por eso sorprende la historia de Taurean, que sin apenas infancia (parte de la cual pasó en la calle), llegó a la Universidad, se sacó un título tras 4 años y ha llegado a la NBA donde cada vez coge más importancia. Suscribo cada palabra tuya del "un deportista formado es mucho mejor que un deportista a secas, y que trabajo y deporte, si se compagina, es salud física y mental para la persona". ¡Gracias por leer!

Esta historia aquí sería prácticamente imposible...  acabar así no sería factible por la no conciliación del deporte y la formación académica. En el Sant Josep de Badalona de la Liga EBA hay un chaval que proviene de un orfanato. Eso es lo más cerca que podemos estar. 

Sin lugar a duda. Son historias 'made in USA' aunque esta está llevada al extremo. Muchos sufren pero no conozco tantas historias de aquellos que tuvieron que dormir en la calle durante meses.