Harnisch: un mito del basket germano muy ilustrado

  • Henning Harnisch, todo un clásico del basket alemán con unas inquietudes intelectuales muy acentuada

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Siempre se ha catalogado a los deportistas zurdos como tipos raros, anárquicos, rebeldes y hasta geniales. Si trato de pensar en un jugador de baloncesto zurdo, no se vosotros, pero a mí me viene a la mente la imagen de un tipo escuálido y larguirucho vestido de amarillo y que responde al nombre de Toni Kukoc. Por asociación de paisanaje al buen aficionado le asaltará la picassiana figura de Zarko Paspalj. Ambos cumplen al menos tres de las cuatro condiciones que se le presuponen a un zurdo.

Salto de Harnisch
Fuera del circuito balcánico, hubo un jugador que al igual que los dos citados anteriormente, hacía de su mano izquierda su herramienta de trabajo, el alemán Henning Harnisch. Un completo alero de 2.03 cuya ilusión siempre fue jugar de escolta pero jugó de alero puro, excepto en las ocasiones en las que le hacían jugar de ala-pívot, principalmente en la Selección, siendo en esos casos uno de los primeros 4 abiertos que recuerdo. Apareció en la escena internacional de las manos de Dirk Bauermann, entrenador del TSV Bayer, el famoso club de Leverkusen, por aquel entonces y de Svetislav Pesic, seleccionador nacional de la época. Sus inicios no difieren apenas de los de otros jugadores europeos. Con 15 años, pasó la temporada 83-84 estudiando y jugando (por este orden) en un instituto del estado de California. Su altura llamó la atención y le convencieron para jugar. Pasado un año regresó a su ciudad, Magburg, para matricularse en el Gymnasium Phylippinum y terminar la Secundaria.

No fue hasta la 85-86 que aparecería en la Bundesliga. Lo haría en los 46ers de Giessen, ciudad famosa por su manicomio, del que Sven Hassel habla en varias de sus novelas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial. Allí se encontraría por vez primera con el combo Michael Köch, a cuyo lado jugaría tanto en clubes como en selección durante los años venideros, y el refuerzo de Sven Meyer, pivot mostrenco recuperado para play-off desde la NCAA, que de poco serviría. Un total de 25 partidos y más de 11 puntos de media sirvieron para presentar en sociedad a Harnisch. 15'5 y 16 puntos de media en sus dos siguientes temporadas, la última ya sin Köch, le sirvieron para llamar a la puerta del TSV Bayer, equipo en el que le aguardaba cómo no, Michael Köch.

Su llegada al club no fue menos importante que la del Segundo Entrenador. Recién llegado de ejercer de assistant coach en la Universidad de Fresno State, conocida en la época por ser el refugio preferido de toda medianía holandesa que pasara de los dos metros, The Man in Black o, lo que es lo mismo, Dirk Bauermann iba a dar comienzo a una sucesión de 7 Ligas consecutivas para TSV, acompañadas por 5 Pokals (Copas). A partir del segundo año, Bauermann ejerció ya de Primer Entrenador. En ese período, Harnisch anotaría 4068 puntos repartidos en 269 partidos. El quinteto más usado en los primeros años fue el de Michael Köch como base, el alemán mulato con pasaporte inglés Jon Johnson como escolta. Johnson formaba parte de aquella selección británica que se enfrentó a España en el preolímpico de Los Angeles y aprovechó la ocasión para cascarnos 44 puntazos. Henning Harnisch era el 3, con Kannard Johnson, recién cortado por Cleveland como 4. Kannard destacaba más por su tiro de media-larga distancia que por otra cosa, 2'07 también zurdo. El quinteto lo cerraba Günther Behnke, el 2'21 más coordinado que he visto en mi vida después de Ralph Sampson y Rik Smits. Con el tiempo, Clinton Wheeler le iría comiendo la tostada a Köch hasta hacerse con la titularidad. Hansi Gnad, Christian Welp, Jens Kujawa y, directamente desde Girona, Abdul Shamshid-Deen fueron otros de los interiores de la época.

Harnisch, en la actualidad (Foto Alba Berlin)
Con 28 años y un muy buen contrato en perspectiva puso rumbo a Berlín, donde el Alba le aguardaba para completar una plantilla en la que se encontraría con su gran amigo Henrik Rödl y un americano de los que no quedan, Wendell Alexis. Con Alexis y Harnisch alternando las posiciones de 3 y 4 y un 5 mostrenco, arrebataron la supremacía a TSV Bayer y se hicieron con las 3 siguientes ligas, coronándolo con un doblete en el segundo año. Así pues, Harnisch conseguiría 7 Copas y 9 Ligas consecutivas, record liguero todavía no superado en Alemania. 1332 puntos y 115 partidos después de llegar a Berlín, Harnisch tomó la decisión de retirarse. Acababa de cumplir los 30 y esa explosividad que siempre le había caracterizado hasta el punto de ser conocido como Flying Henning desde que ganó el concurso de mates de 1990 en el All Star de la Bundesliga, había dejado sus articulaciones en un estado más que dudoso. 9 Ligas, 7 Copas, MVP de 1990 y 1991, 456 partidos y 6153 puntos anotados fueron su legado.

Su etapa como internacional arranca con el relevo generacional producido tras el Mundial de España 1986. Ralph Klein, sempiterno entrenador de Maccabi Tel-Aviv, dejaba paso a Svetislav Pesic. Con 19 años, Harnisch acudía a su primer gran torneo, el Europeo de Grecia de 1987, teniendo una participación más que testimonial. La Alemania moderna aún quedaba lejos. Aquuel equipo alemán estaba construido a base de lo que más abundaba, armarios. Hasta 5 se juntaron, Sven Meyer, Welp, Hansi Gnad, Behnke y Kujawa. Armin Sowa bien podría clasificarse por juego, que no por físico, pues con 2'06 era algo más liviano. Tocaba travesía en el desierto y no sería hasta los Juegos Olímpicos de Barcelona en el año 92, que Alemanía volvería a asomar la cabeza en una gran cita tras conquistar su plaza al quedar 3ª en el preolímpico. Para entonces Harnisch ya estaba asentado en la titularidad como 3, con el medio-canadiense Michael Jaeckel al 2 y Schrempf al 4. Sería el tercer anotador del equipo con casi 10 puntos, por detrás de los otros dos jugadores citados. Acabaron séptimos. Tan sólo un anticipo de lo que estaba por venir, la conquista de la medalla de Oro en el Europeo del 93, a disputar en casa. Con un patrón de juego bien distinto en el que todos los jugadores fueron protagonistas a lo largo del torneo, Harnisch terminaría por proclamarse máximo anotador de su equipo con poco más de 11 puntos de media. Con éso y el Oro colgado al cuello, zanjó la batalla que tenía con Pesic, que no entendía que en mitad de una concentración un jugador estuviera preparando oposiciones a bibliotecario. La Selección para él pasó a ser Historia, renunció. Curiosamente, mientras él salía por una puerta, su entrenador en Leverkusen Bauermann entraba por otra para hacerse cargo de forma interina y simultanea de la Selección durante 1994 para el Mundial de Canadá. Pesic decidió dejarlo también con el equipo en lo más alto.

Final del Eurobasket 1993 (primera parte)

Pese a su indudable calidad, jamás bajó de los 10 puntos en ninguna de sus temporadas como profesional, no puede afirmarse que el baloncesto fuera ni su primera ni su única prioridad. Ya en sus tiempos de Giessen demostró tener más apego a los libros que al balón. Un hombre de letras, de sólida formación académica y un espíritu libre. Dirigió un programa musical de radio llamado Henning Hausmusik en la cadena alemana Radio Fritz, se dedicó a dar conferencias sobre temas deportivos en las universidades alemanas, reputado articulista en la revista TAZ, tiene estudios de Cinematografía y en 2005 publicó el libro Vierter (Cuartos) del cuál sólo sé que trata de temática deportiva. Todo ello no le supone impedimento para ser el Director Deportivo del ALBA Berlín, momentos en los que se sujeta la poca melena que le queda, supongo que con aquel pañuelo vaquero con el que le gustaba saltar a la cancha. 

Herning Harnisch habla sobre su carrera e inquietudes culturales:

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Sobre el autor

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Comentarios

Harnish, que crack, tarde en cogerle el punto, porque al principio le tenía una manía tremenda...sin nungún por qué. Luego se convirtió en uno de mis favoritos.
Tenía cosas que recordaban mucho a Toni Kukoc.
A mi un jugador que me recordaba mucho a Harnish en una época un poco posterior, era Risacher, otro 3, zurdo, de 2'03 y elegantísimo.
Estoy de acuerdo en parte en lo que dices al principio.
Hay una gran parte de deportistas zurdos que parecen tipos raros, anárquicos, rebeldes y hasta geniales.
Hay otra parte de deportistas zurdos...que yo creo que en verdad son diestros, y que carecen de todas esas caracteristicas que dices. XD

Que buen artículo, me ha traído recuerdos de épocas anteriores. Me viene a la memoria Harnisch con su media melena rubia y con un pañuelo en la cabeza haciendo las veces de cinta. Aquel equipo alemán nos dio pal pelo en la Olimpiada de Barcelona en el partido inaugural de España...Rodl, Nuremberg (base rellenito con calzones largos), Jaeckel (veterano de aquella selección que se retiró rozando los 40 tacos), la megaestrella Schrempf, Behnke...eran un buen equipo, que nos volvió a dar en la cresta en el europeo jugado en su casa un año después (aquella canasta de Welp a falta de dos segundos...). Ciertamente Alemania con poca cosa ha tenido equipos apañados, logrando buenos resultados (y si tienes un Nowitzki, pues mucho mejor)

Kai Nürberger, barrilete cósmico, un base de carácter. Y el canadiense Jaeckel, que ya desde por lo menos Stuttgart 85 andaba con el NT alemán. Tocaron techo en el 93, también en casa, con menos plantilla pero con más entrenador.