lectura: 5 min

La odisea de los pívots exprés del Real Madrid (y si el “parche” merece ser contrato fijo)

Foto de Jesús Quero
Actualizado:
Compartir: ¡Enlace copiado!
Foto: Real Madrid Baloncesto

Imagina que estás en tu casa, con la temporada prácticamente terminada y planificando las vacaciones de verano, y de repente parpadea la pantalla de tu móvil. Es un prefijo de Madrid. Al otro lado de la línea, la dirección deportiva del club más laureado de Europa te dice que tienen un avión privado esperándote. Que Tavares, Garuba y Len están lesionados. Que se juegan los playoffs en 48 horas y que te necesitan a ti en la pintura. Esta es la surrealista intrahistoria de Omer Yurtseven y Mady Sissoko, dos pívots que pasaron de estar en la periferia europea (Trieste y Panathinaikos) a convertirse en los “bomberos de urgencia” encargados de apagar el incendio más grave del Real Madrid en 18 años. Una auténtica misión suicida donde tienes que demostrar que vales para el Madrid en un abrir y cerrar de ojos y con el agua al cuello.

Exigencia Real Madrid: aprenderse la pizarra en un vuelo de hora y media

Fichar por el Real Madrid en verano es un proceso idílico: reconocimiento médico sin prisas, mudanza tranquila, semanas de pretemporada para conocer los sistemas y aclimatación progresiva a la capital. Fichar en el “mercado del pánico” de finales de mayo es, sin embargo, un deporte de alto riesgo. Llegar a un vestuario liderado por leyendas del nivel de Facundo Campazzo o Sergio Llull, ponerse una camiseta blanca sin apenas haber completado un entrenamiento táctico y saltar a la pista a jugarte las castañas sabiendo que tu contrato tiene, literalmente, fecha de caducidad de dos semanas, es una prueba de fuego psicológica que pocos pueden soportar. Tanto Yurtseven coo Sissoko pasaron de la casi inactividad vacacional a la caldera de los playoffs en cuestión de horas, y la lectura del avión camino de Madrid no fue una novela ligera, sino el libreto de jugadas de Scariolo.

Fichajes de urgencia: ¿Hicieron milagros o fueron un dolor de ojos?

Aquí es donde abrimos debate y sacamos la lupa analítica, porque jugar dos semanas en el Real Madrid es como hacer un examen de carrera en cinco minutos: o eres un genio o vas directo a septiembre. Vamos a poner el foco en este micro-periodo y juzguemos si merecen que los despachos les pongan un contrato largo sobre la mesa o si es mejor agradecer los servicios prestados y mirar hacia otro lado.

Omer Yurtseven: de la nada a ganarse crédito para renovar

El debut del pívot turco Omer Yurtseven contra Manresa fue un poema. Parecía que se había bajado del avión directamente tras una boda de tres días: desubicado, lento en las transiciones y eliminado por faltas técnicas y antideportivas en un abrir y cerrar de ojos. En las redes ya se hablaba de “fiasco histórico”. Pero llegó el segundo asalto contra La Laguna Tenerife y el turco decidió que no iba a ser el meme del año. Se cascó 14 puntos, 7 rebotes y un espectacular 22 de valoración. Si miramos su estadística avanzada en la serie, promedió casi 9 rebotes por cada 36 minutos en pista. Demostró que tiene puntos en las manos y un instinto nato en la zona.

Para mí no hay duda, demostró que como pívot suplente para dar descanso a un Tavares sano puede ser un lujo. Pero seamos sinceros: su defensa del pick and roll y sus despistes posicionales atrás desquiciaron por momentos a Sergio Scariolo. ¿Tú te la jugarías a renovarlo de cara a la Euroliga sabiendo que en defensa es un caramelo para los bases rivales, o crees que su partidazo ante Tenerife fue solo el clásico espejismo del jugador que se está jugando los cuartos?

Mady Sissoko: el gran desconocido

Lo de Mady Sissoko, en cambio, es un caso digno de estudio en las facultades de baloncesto. Llegó del Trieste italiano con la etiqueta de “armario empotrado” para dar palos en la zona. Si miras su hoja de estadísticas tradicional, te echas a llorar: apenas promedió 2 puntos y 3 rebotes por partido. Cualquiera que no viera los partidos diría que fue un cero a la izquierda. Pero el baloncesto moderno no se mide solo con lo que brilla en la estadística. Donde Sissoko sumó fue en los “intangibles”. Su rating defensivo en los minutos que estuvo en pista redujo el acierto del Tenerife en la pintura en un notable 12%. El tipo no venía a meter triples; venía a poner bloqueos ciegos que parecían muros de hormigón, a desgastar físicamente a los interiores rivales y a gastar faltas duras para proteger a las estrellas. Cumplió como un soldado raso.

Aquí la pregunta es obligatoria para el buen aficionado. En el baloncesto actual de presupuestos millonarios, ¿tiene hueco en el Real Madrid un jugador que es un titán atrás pero que en ataque va muy justo de recursos? ¿Es suficiente con ser un “especialista en el trabajo sucio” para vestir la camiseta blanca hoy en día, o el Madrid debe exigirle puntos y talento a cualquiera que mida más de 2,05?

La paradoja del mercado de fichajes: ¿podrian tener hueco?

El plan de emergencia de la zona noble blanca no evitó el descalabro histórico en cuartos de final, pero nos deja una lección fascinante sobre la locura del mercado actual. En el baloncesto moderno, una audición exprés de apenas 120 minutos en pista puede cambiar el rumbo de tu carrera. Yurtseven demostró que tiene nivel de élite si se le da confianza y se le exige en defensa; Sissoko nos recordó que los milagros ofensivos no se aprenden en un vuelo de hora y media de camino a Barajas, pero puede ser un currante de la zona, de los que ya no hay.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Solobasket (@solobasketcom)

Ahora la pelota está en el tejado de los despachos para la confección de la plantilla del próximo año. La tertulia está servida en el foro madridista: ¿Le darías la oportunidad a alguno de los dos de empezar la temporada de cero o prefieres romper con todo y buscar caras nuevas?

¿Te ha gustado el artículo?

Compártelo con quien también ame el baloncesto.

¡Enlace copiado!

Véase también: