Hay rumores que se apagan solos con el paso del tiempo, y luego están los que, cuanto más se repiten, más sentido cobran. El posible desembarco del Real Madrid Baloncesto en el proyecto de NBA Europa pertenece claramente al segundo grupo, aunque comienza a perder el sentido de rumor para empezar a tomar forma de posibilidad real, la NBA Europa ha dejado de ser una teoría sobre la que debatir para transformarse en una posibilidad real que el club blanco está valorando con calma, conscientes de que cualquier decisión marcará no solo su futuro, sino el del baloncesto europeo en su conjunto.

El terremoto inmediato: ¿qué pasaría con la Euroliga?

La Euroliga se ha quedado obsoleta. Un modelo de negocio en el que tiene más peso el poderío económico que los valores deportivos, donde equipos creados en un laboratorio financiero han tomado las riendas de una competición con solera. La salida de un equipo como el Real Madrid sería un golpe al corazón mismo de la máxima competición continental, no perdería un participante más, perdería uno de esos equipos que dan valor, no sólo competitivo, sino valor como marca, el escudo del Real Madrid es pesado, su historia aún más, y la pregunta no sería si la Euroliga sobreviviría a una salida del Real Madrid, la pregunta sería: ¿en qué condiciones sobreviviría?

Liga Endesa: ¿entrenamientos con público para el Real Madrid?

Las repercusiones también serían profundas en la Liga Endesa. El Real Madrid es uno de los grandes motores económicos, mediáticos y deportivos del campeonato. Su hipotética salida hacia una liga NBA europea dejaría a la ACB tocada, muy tocada, y la pregunta asalta la mente de cualquier aficionado: ¿jugaría el Real Madrid la Liga Endesa? Y si lo hace ¿lo haría con el primer equipo o con un equipo vinculado como pasa en la G-League?

Este escenario podría traer a la competición doméstica una pérdida de interés, menos ingresos televisivos y una pérdida clara de competitividad. Eso sí, también surgiría una paradoja interesante, ya que una ACB sin el Madrid podría convertirse en una liga más abierta, más imprevisible, donde los equipos que comienzan a cimentarse como alternativa real podrían pugnar por la hegemonía y pensar en dar el salto a la Euroliga.

El gran debate: ¿puede el Real Madrid ser una franquicia NBA?

Aquí está el quid de la cuestión. El Real Madrid no es un equipo-estado, ni una franquicia respaldada por un magnate tecnológico o un fondo financiero ilimitado, es una sección de un club de fútbol, eso sí el club de fútbol más importante de la historia pero no el que más músculo financiero tiene, con una estructura peculiar y una dependencia total del fútbol. El Real Madrid de Baloncesto por sí solo no es viable económicamente.

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La NBA funciona con reglas claras: inversión masiva, estabilidad financiera, mercados potentes… Sin peligro de descensos y etapas rotatorias donde una franquicia pasa de ser dominadora al ostracismo deportivo. ¿Encaja el Real Madrid en esa filosofía tan alejada de la forma de ver y vivir el deporte que tenemos en nuestro país?

Marca, sí pero con ¿mercado?

La marca Real Madrid es, probablemente, la más poderosa del deporte mundial. Eso juega a favor. Abre puertas, atrae patrocinadores y garantiza visibilidad inmediata. Pero una franquicia NBA no vive solo de marca, vive de mercado constante, vive de generar ingresos a costa de hacer y deshacer movimientos que podrían no ser bien acogidos por la mentalidad europea.

Madrid es una gran ciudad, sí. Pero el baloncesto no es el deporte dominante. El seguimiento masivo está en el fútbol. Llenar un pabellón 40 noches al año, un pabellón que no es en propiedad y que no consigue llenarlo prácticamente nunca, no es lo mismo que capitalizar una afición global dispuesta a consumir producto NBA de manera casi diaria. ¿Es suficiente el escudo? Ayuda. Mucho. Pero no lo garantiza todo.

Dinero: ¿basta con el respaldo del club?

Otro punto clave. Las cifras que se manejan para entrar en una NBA Europa hablan de inversiones que podrían superar los 1.000 millones a medio plazo. El Real Madrid puede generar ingresos, pero su estructura no está pensada para asumir riesgos financieros de ese calibre sin comprometer las arcas del club. En los últimos años hemos sido testigos de como el Real Madrid CF no ha hecho inversiones importantes por jugadores top para su primer equipo, ¿lo va a hacer para el baloncesto?

A diferencia de una franquicia clásica, aquí no hay un propietario único dispuesto a perder dinero durante años. Hay socios. Hay cuentas que cuadrar. Hay un equilibrio institucional que respetar. ¿Estaría dispuesto el Real Madrid a invertir más dinero que en el fútbol y no obtener éxitos deportivos en años?

El riesgo oculto: perder identidad para ser ¿más grandes?

Hay algo que se dice poco y que no sé si los mandatarios del club se han parado a pensar. El Real Madrid es lo que es también por su historia en el baloncesto europeo. Sus Copas de Europa, sus noches de Euroliga, su dominio en la ACB… Cambiar eso por un modelo cerrado de franquicias puede ser rentable, pero también puede diluir parte de su identidad, pasaría de competir por títulos a ser una franquicia más, por muy de élite que sea. El cambio sería una traición al ADN Real Madrid… Y no todos los aficionados lo verían con buenos ojos.

¿Y si el Madrid dice que sí?

Si el Real Madrid apuesta por la NBA Europa, el baloncesto europeo entra en una nueva era. Con más dinero, más espectáculo y más globalización. Pero también con más desigualdad, menos tradición y un modelo importado que no siempre ha encajado bien fuera de Estados Unidos.

Si dice que no, como ya ha hecho el Barça Basket, la Euroliga gana tiempo. La ACB respira. Y el baloncesto europeo sigue su camino, con sus defectos, pero con su identidad, sea mejor o peor. Una cosa es clara, el baloncesto europeo debe cambiar, debe mirar a sus cimientos y ser capaz de destruir para construir una nueva realidad. La NBA Europa es un proyecto seductor, ambicioso y lleno de incógnitas. Quizá por eso el club duda. Y hace bien. Porque cuando se cruza una línea como esta, no hay marcha atrás.